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La verdadera Iglesia de Dios...

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jueves, 27 de diciembre de 2012

Particularidades litúrgicas del Tiempo de Navidad

 


Introducción
 
A la hora de presentar el Tiempo de Navidad, es difícil considerarlo "tiempo fuerte o extraordinario", como lo son Adviento, Cuaresma y Pascua. Pero también es cierto que, en rigor, tampoco puede equipararse al llamado "Tiempo Ordinario". Estrictamente, podría considerarse un tiempo de importancia menor que los tres fuertes arriba mencionados, y superior que el Ordinario. En efecto, los domingos de los tiempos extraordinarios tienen prioridad frente a las solemnidades. No así los del Tiempo de Navidad, que admiten incluso fiestas del Señor, al igual que los del Tiempo Ordinario. No obstante, a diferencia de este último, el Tiempo navideño posee un matiz festivo que se abre con una semana que concluye con la Octava, y se prolonga más allá de esta con tonos aún festivos -aunque menos-.

Aspectos generales

En el Tiempo de Navidad la liturgia nos invita a contemplar los misterios de la Infancia y de las primeras manifestaciones del Señor. Se caracteriza por una profunda alegría, manifestada en los textos litúrgicos, como así también en los adornos, las luces y el repetido canto del Gloria (aparte de los días de todo el año en que se establece, este himno se canta de modo particular en los de la infraoctava y en la Octava de Navidad).


El Tiempo navideño comienza al atardecer del 24 de diciembre, con las primeras vísperas de la gran solemnidad de la Natividad del Señor, de la que recibe su nombre. Concluye con la fiesta litúrgica del Bautismo del Señor. Desde la reforma conciliar, los días finales de este tiempo navideño, entre el 6 de enero y el Bautismo del Señor, bien podrían considerarse como un "sub-tiempo litúrgico", el de Epifanía, que sin apartarse de la temática navideña, tiene algunas características propias, a saber:

En la Misa:

   -se puede usar, o alguno de los Prefacios de Navidad, o bien el de Epifanía.
   -se puede usar la Bendición solemne propia de cualquiera de estas dos solemnidades.

En la Liturgia de las Horas:

   -se deben usar los elementos propios, esto es, los himnos, las lecturas, los responsorios, las antífonas del Cántico evangélico, las intercesiones y las oraciones conclusivas.

Durante todo este Tiempo se usan los ornamentos blancos, salvo en dos de las fiestas de la infraoctava, a saber, la del protomártir San Esteban y la de los Santos Inocentes, y en cualesquiera fiestas de mártires, en que se usa el rojo.


Aspectos particulares

Podemos distinguir dos periodos en la organización interna del Tiempo navideño: La primera semana, desde el 24 de diciembre a la tarde hasta el 1° de enero; el segundo periodo constituye los días que van desde el 2 de enero hasta la fiesta litúrgica del Bautismo del Señor inclusive.


En orden de importancia, la solemnidad de la Natividad del Señor ocupa el primer lugar en este Tiempo. Le siguen la Epifanía y la Maternidad Divina. Luego, las fiestas de la Sagrada Familia y del Bautismo. En los días de feria, hay más intensidad festiva en la primera semana, pues son los días de la Octava, con toda la profundidad de este concepto litúrgico, al que he desarrollado en alguna entrada anterior.

En todo caso, las normas litúrgicas establecen que el grado de solemnidad con que se celebren estos días, de ninguna manera debe superar al Triduo y a los días de la Octava Pascual, verdadero fulcro del Año Litúrgico.

Primer periodo del Tiempo navideño:

Son los días que constituyen la Octava de Navidad. Se trata de ferias privilegiadas que prolongan la celebración del Nacimiento del Señor, como en un solo día de fiesta. Por tal motivo, en los textos de las Plegarias Eucarísticas y de la Bendición Solemne, durante toda la Octava, se repite la expresión "en este día". También se canta o recita el himno Gloria a Dios.

Estos días admiten fiestas de los santos, pero no memorias. En este último caso, puede optarse por la "conmemoración de un santo", concepto litúrgico al que remito aquí

El 24 de diciembre por la tarde tiene lugar la Misa vespertina de la Vigilia de Navidad, distinta de la de Nochebuena.

El 25 de diciembre se celebran tres Misas diferentes, a saber: la de Nochebuena, que aunque se adelante a las últimas horas del 24, siempre se considera la primera Misa del 25, y se llama oficialmente "Misa de la Noche"; la de la Aurora, coincidente con los primeros rayos del sol; y la del Día, que puede celebrarse durante el resto de la jornada. Es día de precepto, el cual puede cumplirse con la participación en cualquiera de las cuatro Misas mencionadas.

El 26 de diciembre se celebra la fiesta de San Esteban, diácono y primer mártir.

El 27 de diciembre se celebra la fiesta de San Juan, apóstol y evangelista.

Y el 28 de diciembre se celebra la fiesta de los Santos Inocentes, mártires.

El 29 de diciembre, día quinto de la infraoctava, puede celebrarse la conmemoración de Santo Tomás Becket, obispo y mártir.

El 30 es el día sexto de la infraoctava.

Y el 31, día séptimo de la infraoctava, puede celebrarse la conmemoración de San Silvestre I, Papa y mártir, hasta la hora litúrgica de nona, luego de la cual se celebran la Misa y las primeras vísperas de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios o Maternidad Divina de María.

El domingo que sigue a la Navidad, se celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Si Navidad ocurre un domingo, la fiesta de la Sagrada Familia se celebra el viernes 30 de diciembre.

El 1° de enero es la Octava de Navidad, en que se celebra la solemnidad de la Maternidad Divina de María, y la Jornada Mundial de la Paz. Es día de precepto.

Segundo periodo del Tiempo navideño:

En las ferias de este periodo se pueden celebrar las memorias de los santos inscriptas en el Calendario general o en el Martirologio, pero no las Misas votivas o por diversas circunstancias, salvo la excepción de más abajo.*

El 2 de enero se celebra la memoria obligatoria de los Santos Basilio Magno y Gregorio de Nacianzo, obispos y doctores de la Iglesia.

El domingo que ocurre entre el 2 y el 5 de enero inclusive, se llama "Segundo Domingo después de Navidad". Con liturgia propia, profundiza la contemplación de los misterios de la Santa Infancia del Señor, a partir del célebre prólogo del Evangelio de San Juan, también proclamado en la Misa del Día de Navidad.

El 3 de enero, felizmente, se ha restituido al Calendario universal la memoria del Santísimo Nombre de Jesús. Antes se celebraba el 2, con el antiguo grado litúrgico de "doble mayor". Actualmente es memoria facultativa, y tiene textos bíblicos y eucológicos propios (los de la Misa votiva que, por excepción, sí puede celebrarse en este día *). En las preces de laudes de la Liturgia de las Horas de este día, se invoca al Mesías con títulos tomados de las bellísimas Letanías del Nombre de Jesús.

El 5 por la tarde tienen lugar las primeras vísperas de la solemnidad Epifanía del Señor. La Santa Sede ha aprobado una Misa vespertina de Vigilia para algunos países. En donde esta festividad no es de precepto, puede trasladarse al domingo II después de Navidad.

El 6 es la solemnidad de la Epifanía, a la cual, por su importancia, le dediqué la primera entrada de este blog.

El 7 puede celebrarse, pues es facultativa, la memoria de San Raimundo de Peñafort.

El último domingo del Tiempo de Navidad, que reemplaza al primero del Tiempo Ordinario, se celebra la Fiesta del Bautismo del Señor.

En fin, el Tiempo de Navidad es un don de Dios, que quiere enseñarnos que ya no es el Inaccesible, el Innombrable, sino el Emmanuel, el Dios cercano, que en la Persona de un Niño, inerme, se pone en nuestros brazos y sigue ofreciéndonos la salvación.

27 de diciembre de 2012, fiesta de San Juan, apóstol y Evangelista.
(Última actualización de la entrada: 29/12/15).





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