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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

miércoles, 27 de febrero de 2013

¡GRACIAS, S.S. BENEDICTO XVI!



La luz de nuestro amado Santo Padre Benedicto XVI comienza a resplandecer ahora más que nunca en el firmamento de la historia.
La última "homilía" de su beato predecesor Juan Pablo II, fue el tan inolvidable como elocuente silencio de la Bendición Urbi et orbi, en aquella Pascua de 2005.
Y la última Clase Magistral del gran Benedicto XVI desde la Cátedra de Pedro, es el Acto supremo de Renuncia al Sumo Pontificado, "por falta de fuerzas físicas", como él mismo ha dicho. Difícil será recordar un ejemplo mayor de humildad en los libros de los hombres. Pero sí los hay, y muchos, en el Libro de la Vida escrito por Dios.

Desde el inocente Abel, pasando por los patriarcas y profetas, hasta José, el sencillo artesano de Nazaret, esposo de aquella "humilde esclava del Señor", que llegó a ser nada menos que Madre de Dios. Desde Pedro, el rústico pescador, y los demás apóstoles, pasando por el Pobre de Asís y por tantos, pero tantos otros, hasta la pequeña figura de la Madre Teresa y el  frágil Juan Pablo II de los últimos días. 

Y en la lista de Pontífices Romanos, después del amado Beato Juan Pablo, llega nuestro Padre Benedicto XVI, el "humilde trabajador de la Viña del Señor", que, como su predecesor, ha sabido hablarnos del verdadero Dios con las palabras y sobre todo, con el ejemplo.




Demos gracias a Dios por su vida, pura ofrenda de amor, servicio y entrega.
Por el tesoro de sus escritos y enseñanzas, testamento de sabiduría para nosotros y para las generaciones venideras.
Por su inefable humildad, distintivo de los que son verdaderamente grandes a los ojos del Señor.
Por ser el hijo ejemplar, fiel y obediente a Dios.
Por ser el padre modelo, amante, solícito y misericordioso.
Por su servicio leal a Cristo, a su Iglesia, y a todos los hombres sin distinción:
 -Antes de su Pontificado, como maestro y buscador de la verdad; 
 -Durante los ocho años de su Pontificado, como abnegado guardián del rebaño de Cristo, Buen Pastor. 
 -Y después de su Pontificado, como víctima viva y orante, "escondido para los hombres", pero intercediendo sin cesar por ellos, con la misma pasión y con el mismo amor que siempre alentaron su vida.

Desde todos los rincones de la Tierra, hoy se eleva un cántico de alabanza y gratitud a Dios por el don precioso de su vida y de su Pontificado, una página más de la historia gloriosa y más de dos veces milenaria de la verdadera Iglesia de Jesucristo.

¡SIEMPRE SERÁS NUESTRO PADRE, BENEDICTO XVI!



27 de febrero: Última Audiencia y Despedida oficial del Santísimo Padre Benedicto XVI.
28 de febrero, 20 horas de Roma: Comienzo de la Sede Vacante.

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