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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 6 de abril de 2013

Guión: Divina Misericordia





Ciclos A, B y C

Introducción

Hermanos, hoy, en la “Octava de Pascua”, se concluye la semana que comenzó el Domingo de la Resurrección, y que constituye, para la liturgia, un único Día de fiesta.
Es el "Domingo de la Divina Misericordia", instituido por san Juan Pablo II, de acuerdo con la voluntad del mismo Salvador Resucitado, Quien había dicho a santa Faustina Kowalska:

 “La Fiesta de la Misericordia ha salido de mis entrañas. Deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua” (1). “Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre mi Misericordia infinita” (2).
  
Hoy asistimos al cumplimiento de este pedido. Celebremos pues, esta Eucaristía, cántico solemne a la Misericordia de Dios, y su más plena manifestación.

En lugar del Acto penitencial puede realizarse el rito de bendición y aspersión del agua.

La schola canta el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: (A) Hech. 2, 42-47; (B) Hech. 4, 32-35; (C) Hech. 5, 12-16

La primera comunidad cristiana, ya presidida por Pedro (3), comienza a crecer en su fe a Jesús Resucitado, y por la práctica de la caridad.

Segunda lectura: 

Ciclo A: I Ped. 1, 3-9 

Jesucristo Resucitado es el eterno galardón de los que perseveran hasta el fin (4).

Ciclo B: I Jn. 5, 1-6

La señal más patente de que amamos al Señor, se manifiesta cuando cumplimos sus mandamientos con alegría.

Ciclo C: Apoc. 1, 9-11a

Cristo Resucitado es el Primero y Último, el Dios Viviente que, en medio de los avatares del mundo, nos dice: "No temas".

Luego de la segunda lectura puede proclamarse la Secuencia pascual, optativa para este día, aunque aconsejable, para ilustrar la idea del “único Día de fiesta” a la que aludimos al referirnos a la Octava.

Evangelio: Jn. 20, 19-31

Recordemos las palabras de San Juan Pablo II, referidas al Evangelio de hoy. Fueron leídas un día después de su muerte, en este mismo Domingo de la Misericordia, en que sería beatificado y luego canonizado:

  "(...) La página del Evangelio de Juan que se lee hoy, subraya que el Resucitado, la noche de ese día, se apareció a los apóstoles y «les mostró las manos y el costado» (Juan 20, 20), es decir, los signos de la dolorosa Pasión impresos de manera indeleble en su Cuerpo también después de la Resurrección. Aquellas llagas gloriosas, que ocho días después hizo tocar al incrédulo Tomás, revelan la Misericordia de Dios que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único» (Juan 3, 16)".

Escuchemos pues, con fervorosa atención.

La schola canta el Aleluya

Se proclama el Evangelio.




Oración de los fieles

R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero (5)

-Dice San Juan XXIII: (Radiomensaje en la Vigilia Pascual, 21 de abril de 1962).

"Pedro, viviente en sus Sucesores, sigue dando al mundo el gran anuncio de la Resurrección".

 +Para que nuestro Papa Francisco, y Su Santidad Benedicto XVI, Papa Emérito, ambos legítimos Sucesores del apóstol Pedro, unidos por el vínculo fraterno de la caridad, sean, para el mundo, icono vivo del Resucitado, que nos llama a ser un solo cuerpo. R.

-“Deseo que esta Imagen sea venerada (…) en todo el mundo” (6), dijo Jesús a santa Faustina, revelándole los rasgos de su Divina Misericordia.

+Para que la Iglesia Católica sea, a ejemplo de sor Faustina, “apóstol de la Misericordia de Dios”. R.

-También aseguró Jesús a santa Faustina: “A los sacerdotes que proclamen y alaben mi Misericordia, les daré una fuerza prodigiosa, ungiré sus palabras, y conmoveré los corazones a los cuales hablen” (7).

+Para que los presbíteros sean en sus comunidades, pregoneros del Amor misericordioso de Dios. R.

-Dijo la Santísima Virgen a su hija Faustina: “A pesar de ser elevada mi dignidad de Madre de Dios, siete espadas dolorosas atravesaron mi corazón” (8).

+Para que los que se sienten invadidos por la tristeza espiritual, por intercesión de María, Madre de misericordia, experimenten los consuelos celestiales. R.

-La religiosa polaca también escuchó de Jesús las siguientes palabras: “Cuando te acercas a la Confesión, fuente de misericordia, la Sangre y el agua que brotaron de mi Corazón traspasado, ennoblecen tu alma” (9).

+Para que cuantos se encuentran esclavizados por pecados graves, confíen en la Misericordia del Señor y se acerquen al sacramento de la Reconciliación, que fue instituido por Jesús en este mismo día. R.

-“Tú debes hablar al mundo de la gran Misericordia del Salvador” (10), pidió María Virgen a santa Faustina.

+Para que nosotros, aprendamos a contemplar más profundamente y a vivir más intensamente el misterio de la Misericordia de Dios, "fuente de alegría, de serenidad y de paz", a la vez que "condición para nuestra salvación". (Cf. Su Santidad Francisco, Bula Misericordiae vultus, n. 2, de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia). R.

O bien, puede emplearse el siguiente modelo, que es la adaptación de algunos de los formularios de súplicas de la "Vigilia de oración  por la Divina Misericordia", presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro, el sábado 2 de abril de 2016, con ocasión del "Jubileo de los que adhieren a la espiritualidad de la Divina Misericordia", en el homónimo Año Santo:

R. Extiende tu Misericordia, oh, Señor.

-Sobre la Iglesia, extendida en todos los pueblos. R.

-Sobre el Santo Padre y todos los obispos. R.

-Sobre los sacerdotes, sobre las personas consagradas y demás operarios del Evangelio. R.

-Sobre los cristianos que han perdido la esperanza y sobre los que ya no saben amar. R.

-Sobre los cristianos perseguidos y sobre los que vacilan en la fe. R.

-Sobre los sembradores del odio, y sobre los que atentan contra la dignidad del hombre. R.

-Sobre los prófugos y exiliados, y sobre los sufrientes y moribundos. R.

-Sobre los fieles difuntos y sobre cuantos lloran su ausencia terrenal. R. 

O bien, puede emplearse el siguiente formulario adaptado, correspondiente a la Santa Misa presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro, el domingo 3 de abril de 2016, con ocasión del "Jubileo de los que adhieren a la espiritualidad de la Divina Misericordia", en el homónimo Año Santo:

Con la fe, toquemos hoy las Llagas del Señor Resucitado, y obtengamos de Él protección y salvación:

R. Te rogamos, óyenos.

-Tu Misericordia, oh, Señor, resuene siempre en los labios del Papa, de los obispos y de los sacerdotes, todos ellos ministros de penitencia. R.

-Tu Misericordia, oh, Señor, oriente siempre las decisiones y las aspiraciones de los políticos, gobernantes y magistrados. R.

-Tu Misericordia, oh, Señor, alcance y convierta el corazón de los pecadores, de los violentos y de los incrédulos. R. 

-Tu Misericordia, oh, Señor, se derrame como óleo sanador sobre las heridas de los pobres, de los abandonados y de los de corazón extraviado. R.

-Tu Misericordia, oh, Señor, acoja con prontitud la súplica de los sufrientes, de los moribundos y de los fieles difuntos. R.

Oración conclusiva

"Señor Jesucristo, que con tu Muerte y Resurrección, nos has posibilitado la definitiva comunión con el Padre, escucha con benevolencia la oración de la Iglesia, tu Esposa. Tú, que eres Dios, y vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén".
 
O bien, se propone como otra oración conclusiva de las preces, la que corresponda de las siguientes colectas alternativas, tomadas del Misal de la Conferencia Episcopal Italiana y traducidas al castellano. Las recita el sacerdote. Se ha cambiado la conclusión larga (propia de la colecta de toda Misa) por la breve, típica de las demás oraciones:

Ciclo A

"Señor, Dios nuestro, que en tu gran misericordia, mediante la Resurrección de tu Hijo, nos has regenerado a una esperanza viva, haz que el testimonio de los apóstoles acreciente en nosotros la fe pascual, para que adhiriendo a Cristo sin haberlo visto, recibamos el fruto de la vida nueva. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén".
 
Ciclo B
  
"Oh, Dios, que en cada Pascua dominical nos haces revivir las maravillas de la salvación, haz que, con la gracia del Espíritu Santo, reconozcamos al Señor presente en la asamblea de los hermanos, para ser testigos de su Resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor."

Ciclo C

"Oh, Padre, que en el día domingo reúnes a tu pueblo para celebrar que el Primero y el Último, el Viviente, ha vencido a la muerte, danos la fuerza de tu Espíritu para que, rotas las cadenas del mal, te rindamos el libre tributo de nuestra obediencia y de nuestro amor, para reinar con Cristo en la gloria. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

“Hoy deseo transformarme totalmente en el amor de Jesús, y ofrecerme junto con Él al Padre celestial” (11). Son palabras de santa Faustina Kowalska, que queremos hacer nuestras en este momento de la presentación de los dones.


Comunión

¡Oh, santa Comunión eucarística, elevación en todo tiempo y para todo espíritu hacia el vértice de la vida espiritual que se alimenta de Cristo y con Él se enaltece! (San Juan XXIII, Mensaje pascual Urbi et orbi, en la Pascua del 2 de abril de 1962).

También hoy se nos ofrece este Don del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa.
Preparémonos para comulgar orando con Faustina:

“Sin Ti, Jesús, no sé vivir. Toda mi fuerza está en Ti, oh, Pan Vivo” (12).


Comunión espiritual

“Ruega para que las almas se confiesen. Alivia mi tristeza mortal” (13), pidió Jesús a sor Faustina.
Quienes no estén en condiciones de recibir al Señor Sacramentado, pueden orar así:

Jesucristo, Océano infinito de Misericordia, haz que nos acerquemos al sacramento de la Penitencia, que instituiste en este día. Así podremos “saborear” luego, tu Amor eterno, hecho Eucaristía. Amén.

Conviene impartir la Bendición solemne de Pascua.


Despedida

Concluyamos esta celebración, orando con santa Faustina:
“Jesús, (…), concédeme la gracia de cumplir fielmente la voluntad de tu Padre, en todas las cosas, siempre y en todo lugar” (14). Amén.

Es oportuno cantar la antífona mariana Regina Caeli.


Notas

1. Diario de santa Faustina  Kowalska, n. 699.
2. Ibídem, n. 570.
3. Cf. Hech. 5, 15.
4. Cf. Jesucristo ha sido hoy el eterno galardón de Juan XXIII y Juan Pablo II.
5. Diario de santa Faustina  Kowalska, nn. 475-476.
6. Ibídem, n. 47.
7. Ibídem, n. 1521.
8. Ibídem, n. 786.
9. Ibídem, n. 1602.
10. Ibídem, n. 635.
11. Ibídem, n. 1820.
12. Ibídem, n. 814.
13. Ibídem, n. 975.
14. Ibídem, n. 1265.


6 de abril de 2013. Entrada dedicada a Jesús de la Divina Misericordia.
(Última actualización de la entrada: 18/04/17).


 

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