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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 30 de septiembre de 2014

Misas de la Virgen V (Navidad II): "La Virgen María, Madre del Salvador"




MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

Con el título de La Virgen María, Madre del Salvador, se ofrece una Misa que se encuentra en el Misal Romano, Común de Santa María Virgen, en tiempo de Navidad (p. 709), cuyos textos se distinguen por su antigüedad y belleza; el Prefacio proviene del venerable Sacramentario Veronense (SV 1247).
En esta Misa, impregnada del gozo y de la luz de la Natividad del Señor, se pone de relieve:
- en primer lugar la función maternal de Santa María Virgen para con Jesucristo, que es reconocido como el Rey «que tiene un nombre eterno» (Antífona de entrada), como Hijo de Dios (Oración colecta, Prefacio, Oración después de la comunión), «Autor de la vida» (Oración colecta, cf. Hch 3, 15), «Sacramento de nuestra salvación» (Prefacio), «Luz de las naciones» (Prefacio, cf. Lc 2, 32), «Esposo» (Prefacio, cf. Sal 18 [19] A, 6), «Palabra» que «se hizo carne» (Antífona de comunión, Jn 1, 14);
- la Maternidad virginal de santa María (cf. Oración colecta), por la cual Dios entregó a los hombres «los bienes de la salvación» (Oración colecta), y también la manera admirable cómo en la Santísima Virgen «su gozo de madre se une al honor de virgen» (Antífona de entrada), de lo que se deriva su peculiar condición y dignidad, ya que «nadie ha sido semejante a ella, ni antes ni después» (Antífona de entrada);
- la perenne intercesión de la Virgen María en favor del pueblo de Dios: «Concédenos experimentar la intercesión materna / de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, / el autor de la vida» (Oración colecta);
- el ejemplo de la Madre del Señor, para que los fieles «busquen y conserven» (Oración sobre las ofrendas) las cosas de Dios. 

Introducción

En estos días de gozo, en que volvemos a escuchar el cántico jubiloso de los ángeles que nos anuncian el Nacimiento del Salvador, nos reunimos en santa asamblea, y adoramos al Niño de Belén. Sabemos que está entre nosotros porque estamos reunidos en su nombre. Lo reconocemos también en el sacerdote que preside, en la Palabra que vamos a escuchar, y de modo sustancial, en la Eucaristía que hemos de comulgar.
Asistamos reverentes a este misterio inefable del nuevo Belén que se renueva en la Iglesia, verdadera "Casa del Pan".

Antífona de entrada 

La Madre engendró al Rey que tiene un nombre eterno; su gozo de madre se une al honor de virgen. Nadie ha sido semejante a ella, ni antes ni después. 

Oración colecta

Oh, Dios, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión materna de la que nos ha dado a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Que vive y reina contigo. 

Liturgia de la Palabra

Nótese que se trata de la primera lectura, del salmo y del Evangelio (con el versículo del aleluya) propios de la Misa de Nochebuena, con alguna particularidad que no está de más destacar: la antífona del salmo y el versículo del Evangelio omiten el adverbio "Hoy" exclusivo de aquella Misa y de los días de la Octava.

Primera lectura

Cristo es la Luz verdadera que no se extingue jamás y que viene a iluminar nuestras tinieblas.

Un hijo se nos ha dado

Lectura del libro de Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras,
y una luz les brilló.
Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia,
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor,
y el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
lleva a hombros el principado,
y es su nombre:
«Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo,
Príncipe de la paz.»
Para dilatar el principado,
con una paz sin límites,
sobre el trono de David
y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 95, 12a. 2b-3. 11-12. 13 (R.: Lc 2, 11)

R. Nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.

En lugar de esta lectura con su salmo puede utilizarse la que figura en el Apéndice (del Misal de la Virgen), núm. 7

Aleluya Lc 2, 10-11

Os traigo una buena noticia, una gran alegría: nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Evangelio
 
Resuena actual el anuncio solemne del Nacimiento del Salvador, en un mundo que parece ya no creer en las realidades del Cielo.

Hoy os ha nacido un Salvador

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 1-14

En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.
Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
–«No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
–«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.»

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

R. Te lo pedimos con María, la Madre del Salvador.

-Por la Iglesia santa, que resplandece nuevamente con los fulgores de la Navidad del Señor, para que como María, permanezca siempre unida a Jesuscristo. Oremos.

-Por los niños que sufren el hambre, el exilio, la enfermedad, la soledad o la falta de afecto, para que por la súplica de María, sean socorridos por el Niño Jesús. Oremos.

-Por las personas con capacidades diferentes, para que experimenten el cálido abrazo del Pequeño Jesús, que al nacer, quiso darse a conocer primero a los humildes y postergados. Oremos.

-Por los hermanos que viven en uniones irregulares, para que el Epíritu que formó a Jesús en María ilumine sus corazones, y también los de nosotros, a fin de que evitemos toda forma de discriminación hacia ellos. Oremos.

-Por la Almas del Purgatorio, para que por el misterio de la Navidad, promesa y prenda de vida nueva, alcancen los gozos celestiales. Oremos.

Ofertorio

Así como el trigo y la uva germinaron en la tierra, de modo semejante, el Salvador del mundo fue formado por el Espíritu en el seno de María Virgen, Hija bendita de nuestra tierra. Ahora el mismo Espíritu convertirá ese trigo y esa uva en el Fruto precioso que María ofrece a la humanidad.

Oración sobre las ofrendas 

Recibe, Señor, los dones que te presentamos, y que nuestros corazones, encendidos por la luz del Espíritu Santo, busquen y conserven, a ejemplo de María, tu voluntad y tu palabra. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


Prefacio

El Salvador salió de María como el Esposo del tálamo

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Especialmente en este tiempo
en el que has revelado,
desde el misterioso seno de una Virgen,
a tu Hijo Jesucristo,
sacramento de nuestra salvación
para luz de las naciones.
El cual, como el esposo que sale del tálamo
brilló ante nosotros como Señor y Salvador,
para sacamos de las tinieblas y sombras de muerte
al reino de la luz eterna.

Por eso,
unidos a los coros de los ángeles,
te alabamos proclamando con alegría:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

La misma Virgen que en la Noche sagrada de Navidad nos presentó a su Hijo como Salvador, hoy nos lo vuelve a presentar como Salvador, pero ahora también como Pan de Vida.
 
Antífona de comunión

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, llena de gracia y de verdad. 

Oración después de la comunión

Alimentados por el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, hecho hombre, te rogamos, Señor, que estos sacramentos, recibidos con gozo en la conmemoración de la Virgen María, nos hagan partícipes de la divinidad de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. 

Despedida

Al retirarnos del lugar sagrado, y ya alimentados con el Pan del Cielo, invoquemos a la Santísima Virgen María con las palabras de la Iglesia:
 Mater Salvatoris, ora pro nobis ("Madre del Salvador", ruega por nosotros).

 22 de agosto, memoria litúrgica de la Santísima Virgen María, Reina del universo.



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