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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 14 de febrero de 2015

Guion: Domingo I de Cuaresma





Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.

Ciclo B

En este domingo tiene lugar el rito de la inscripción o elección del nombre de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia Pascual.

Introducción

El pasado miércoles, con el significativo rito de la bendición e imposición de la ceniza, hemos comenzado la santa Cuaresma. Hoy, primer domingo de este tiempo penitencial, contemplamos a Jesús, Hijo de Dios y Dios Él mismo, que vence a Satanás, la antigua Serpiente.
El vocablo "Cuaresma" significa "cuarenta días". Este número, en la Biblia, tiene un sentido simbólico. Evoca los cuarenta años que vivió el pueblo de Israel en el desierto, los cuarenta días que pasó Moisés en el monte Sinaí, y los que transcurrieron cuando Goliat, el gigante filisteo, se enfrentó a Israel, hasta que fue derrotado por David. Evoca también los cuarenta días durante los que Elías, fortalecido por el pan cocido en las cenizas, y con agua, caminó hasta el Horeb, el Monte de Dios, y los que empleó Jonás para predicar la penitencia a los habitantes de Nínive.
La Cuaresma cristiana, recogiendo todo este simbolismo, y como remedio saludable para nuestras almas, nos invita a vivir física y espiritualmente la experiencia de Jesús, que pasó cuarenta días y cuarenta noches ayunando en el desierto, y que al final fue tentado por Satanás, al que derrotó e hizo huir "hasta el momento oportuno".
Celebremos en la Misa lo que profesa nuestra fe.


El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy.
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Gén. 9, 8-15

Dios misericordioso, siempre dispuesto a perdonar, establece una alianza con el pueblo de Israel y le ofrece su  paternal protección.

Segunda lectura: I. Ped. 3, 18-22

El apóstol Pedro nos explica que el Diluvio de los tiempos pasados, es imagen del bautismo de la Nueva Alianza, pacto de amor entre el Padre Dios y sus hijos.

Evangelio: Mc. 1, 12-15

Jesús, Hijo de Dios, vence al Maligno tentador, y a todos los que acogemos la invitación a la penitencia y a la conversión, nos hace partícipes de su victoria.


Oración de los fieles

R. Que no caigamos en tentación.

-Para que la Iglesia Católica pueda cumplir más efectivamente la misión que le encomendó Jesucristo, su Divino Fundador y Místico Esposo. R.

-Para que todos los creyentes comprendan que la comunión de amor y de fe con el Papa y con los demás pastores de la Iglesia, es garantía de unidad y fidelidad a la verdad. R.

-Para que los catecúmenos encuentren en nuestras comunidades el amor y la fraternidad que caracterizaban a los primeros cristianos. R.

-Para que los que se obstinan en el pecado puedan descubrir el valor y la belleza de una auténtica conversión. R.

-Para que nosotros, con un corazón dócil y humilde, acojamos de Dios en esta Cuaresma, los dones  del arrepentimiento y de la contrición. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Dios paciente y misericordioso, que renuevas a través de los siglos tu Alianza con todas las generaciones, dispón nuestros corazones a la escucha de tu Palabra, para que en este tiempo penitencial que Tú nos ofreces, se cumpla en nosotros la verdadera conversión. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

Se usa el Prefacio propio* del Domingo I de Cuaresma, que es el mismo para cualquier ciclo: De tentatione Domini.


Ofertorio

Junto a los dones eucarísticos, llevamos al Altar nuestros propios pecados, pues solo el Sacrificio del Cordero puede sepultarlos en el océano infinito de la Misericordia Divina.

Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio de más arriba*. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.


Comunión

"Vela sobre nosotros, Salvador eterno; sé Tú nuestro protector. No permitas que nos sorprenda el Tentador astuto".
Hagamos nuestras estas palabras de la liturgia cuaresmal y las dirijamos a Jesús Eucaristía, que viene a nosotros para fortalecernos en la lucha contra las asechanzas del Enemigo infernal.


Despedida

Dejamos el templo material pero nos comprometemos a seguir edificando el espiritual, del que formamos parte como piedras vivas del Reino de la Pascua definitiva.

Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".

14 de febrero, memoria litúrgica de los santos Cirilo, monje,  y Metodio, obispo, copatronos de Europa. Conmemoración de San Valentín, mártir. Entrada dedicada a todos ellos.

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