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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 5 de mayo de 2015

Guion: Domingo VI de Pascua





Ciclo B

Introducción

"Que se alegre el Cielo, que la tierra y el mar aplaudan de júbilo: tras la Cruz, Cristo ha resucitado para devolver las Vida a los mortales". (Himno Laetare, caelum, del Oficio de las Lecturas en Tiempo pascual).

Con estas palabras la liturgia de la Iglesia canta la victoria pascual de Cristo, que se manifiesta también en su Pasión e inmolación en la Cruz. De hecho, Pasión, Muerte y Resurrección son el mismo y único Misterio en el que resplandece el triunfo imponente y definitivo del Resucitado. Es lo que celebramos en cada Eucaristía, pero de un modo más intenso durante este Tiempo de Pascua.
Que el Espíritu Santo de la Verdad, Promesa del Padre y del Hijo, ilumine nuestro entendimiento para que podamos acercarnos cada vez más a la comprensión de estos sagrados Misterios.


Conviene que  en lugar del Acto penitencial tenga lugar el Rito de la bendición y aspersión del agua (Cf. Institutio Generalis Missalis Romani, 51).
Se canta o recita el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hech. 8, 5-8. 14-17

El Espíritu Santo ilumina y confirma la predicación de la fe apostólica desde los primeros tiempos del cristianismo.

Segunda lectura: I Ped. 3, 15-18

Pedro, el primer Pontífice de la Iglesia de Roma, confirma en la fe a su rebaño, y nos exhorta a todos a glorificar a Cristo Resucitado en el ser, el obrar y el padecer.

Evangelio: Jn. 14, 15-21

Jesús Resucitado promete el Espíritu Santo, Don supremo de la Pascua, Abogado de la Verdad, Dios bendito, Dulce Compañero de camino para el hombre peregrino.


Oración de los fieles

R. Padre, danos tu Espíritu.

-Porque Él resucitó a Jesús de entre los muertos y va a iluminar y a consolidar la labor de la Iglesia y el testimonio del Santo Padre y de los obispos. R.

-Porque Él congregará en la unidad a las naciones, y les restituirá la paz verdadera. R.

-Porque Él enjugará las lágrimas de los que sufren, saciará de bienes a los pobres y devolverá la salud a los enfermos. R.

-Porque Él avivará la llama de la fe en los que dudan, y la encenderá en los que no creen. R.

-Porque Él en Persona es la Promesa de Tu Hijo, y el Dios misericordioso que conferirá el perdón a los pecadores, en esta vida terrenal y en el Purgatorio. R.



Se propone como oración conclusiva de las preces, la siguiente "colecta alternativa para el Ciclo B", tomada del Misal de la Conferencia Episcopal Italiana y traducida al castellano. La recita el sacerdote. Se ha cambiado la conclusión larga (propia de la colecta de toda Misa) por la breve, típica de las demás oraciones:  

"Oh, Dios, que nos has amado primero y nos has dado a tu Hijo para que recibiéramos la vida por medio de Él, haz que en tu Espíritu, aprendamos a amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado, hasta dar la vida por los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor."


Ofertorio

Del pan y el vino que vamos a presentar, el Espíritu todopoderoso de Dios hará la Carne y la Sangre de Jesús, Pan Vivo que debe ser adorado por ser Dios, recibido por ser Alimento, y agradecido por ser Don.

El sacerdote puede optar por cualquiera de los Prefacios de Pascua.


Comunión

En la Eucaristía, más que en cualquier otro sacramento, se cumple la promesa de Jesucristo, de hacer morada en nosotros. Donde está el Hijo, allí están el Padre y el Espíritu. En el momento de la Comunión eucarística, más que nunca, somos "templo de la Santísima Trinidad".

Conviene que el sacerdote imparta la Bendición solemne de Pascua.
Es oportuno saludar a María con el canto o la recitación de la antífona Regina caeli.


Despedida

 Seamos faros en medio de las tinieblas del mundo. El Dios de la luz ha hecho morada en nosotros.


4 de mayo de 2015, lunes de la semana IV de Pascua.
Conmemoración del beato Ceferino Giménez  Malla, mártir y patrono de los gitanos.



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