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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

lunes, 29 de junio de 2015

Guion: Domingo XIV del Tiempo Ordinario




Ciclo B


Introducción

La Iglesia siempre ha reconocido que la celebración de la Eucaristía es un Banquete festivo, pero solo en segundo lugar. Es, ante todo, el mismo y único Sacrificio de Cristo, que se actualiza de modo incruento en el aquí y ahora de cada generación, hasta el final de los tiempos. Desafortunadamente, este carácter prioritariamente sacrificial de la Misa es poco o nada reconocido en la actualidad. De hecho, la mentalidad de hoy, tan propensa a rechazar lo que no agrada a la moda, o aquello que le es difícil entender, prefiere acentuar el concepto de la Misa como "fiesta", como simple reunión fraterna, algo parecido a un festejo familiar. Y en realidad, aunque es todo esto, es mucho más. Es la participación plena y efectiva de cada fiel, en la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, a lo largo de los tiempos y en todo lugar. La Santa Misa nos hace literalmente contemporáneos del Misterio Pascual de Jesús, por el que somos salvos.

Hermanos, somos privilegiados. No solamente presenciamos sino que también participamos de la inmolación de Cristo, el Cordero degollado que da la vida al mundo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Ez. 2, 2-5

Como gesto supremo de su amor paterno, Dios envía incansablemente a los elegidos para que exhorten a su Pueblo a la conversión.

Segunda lectura: II Cor. 12, 7-10

Por el sincero reconocimiento y la humilde aceptación de nuestra debilidad, reside en nosotros la fuerza de Cristo, que vence en nosotros y por nosotros.

Evangelio: Mc. 6, 1-6a

"Se asombraba de su falta de fe".
Tristemente actuales resuenan hoy estas palabras del Evangelio, y nos atañen, en mayor o en menor medida, a los que nos llamamos creyentes. Pidamos al Señor que la escucha asidua de su Palabra y la digna recepción de los sacramentos, acrecienten nuestra fe.


Oración de los fieles

R. Señor, aumenta nuestra fe.

-Para que la santidad de los hijos embellezca aun más el rostro siempre joven de la Madre Iglesia, y que esto sea una invitación a la conversión de los pecadores. R.

-Para que reconozcamos la voluntad misma de Jesucristo en la Suprema Autoridad del Papa, que lo anuncia y da a conocer su Palabra. R.

-Para que permanezcamos en comunión de amor y de fe con nuestro obispo diocesano y con nuestros sacerdotes. R.

-Para que con los ojos del corazón veamos a Cristo sufriente en la persona de los más postergados de la sociedad. R.

-Para que nos acerquemos con caridad al misterio de las almas del Purgatorio, y no olvidemos cuánto necesitan de nuestras oraciones. R.


A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, quita el velo de nuestros ojos y danos la luz del Espíritu, para que sepamos reconocer tu gloria en la humillación de Jesucristo, y en nuestra enfermedad humana experimentemos el poder de su Resurrección. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

La presentación de los dones elegidos por el Señor para el más grande de los sacramentos, ha de representar también la ofrenda personal y voluntaria de cada uno de los que participamos de este Santo Sacrificio.


Comunión

Jesucristo es el Pan que nutre a los ángeles que Lo contemplan extasiados, a los mortales que Lo recibimos, y a ambos que Lo adoramos. Pidamos a este Dios hecho Alimento que aumente nuestra fe.


Despedida

Nos hemos alimentado de la Palabra de Vida y del Pan del Cielo. Somos enviados, pues, como misioneros de esperanza.


29 de junio de 2015, en la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Entrada dedicada a ellos, al Papa Francisco, Sucesor de Pedro, en su día, y al Papa Emérito Benedicto XVI.



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