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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 31 de agosto de 2015

Guion: Domingo XXIII del Tiempo Ordinario





Ciclo B


Introducción

"Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos; trátame conforme a tu bondad" (Sal. 118, 137. 124).

Con estas palabras tomadas del salmista se abre la liturgia de este domingo XXIII del Tiempo Ordinario. El Señor que es justo, y cuyos juicios son rectos, siempre nos trata, efectivamente, conforme a su bondad, pero nunca más que durante la actualización del Sacrificio redentor de Cristo que tiene lugar en cada Misa. Este adquiere su plena razón de ser en el domingo, día del Señor.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 35, 4-7a

La promesa del salvación y del consuelo de Dios se dirige a los desalentados, pobres y enfermos de ayer, de hoy y de siempre.

Segunda lectura: Sant. 2, 1-7

Pablo nos invita a seguir el ejemplo de Dios, que no hace acepción de personas.

Evangelio: Mc. 7, 31-37

El gesto bíblico de la imposición de las manos llega a su plenitud en Jesús, el Mesías de las Escrituras, Quien lo transmite a quienes participan de su Sacerdocio ministerial. Dicho gesto es signo de la acción de Dios, que a unos elige y consagra, a otros bendice y sana, y a todos purifica y perdona.
  

Oración de los fieles

-Pidamos la paz y la unidad para la Santa Iglesia Católica. R.

-Pidamos la salud y la sabiduría para nuestro Papa N. R.

-Pidamos la perseverancia y la santidad para nuestros sacerdotes. R.

-Pidamos la la fe y la esperanza para los que están desalentados. R.

-Pidamos la salud y la alegría espiritual para los que están enfermos. R.

-Pidamos la liberación y la digna reinserción social para los que están privados de su libertad. R.

-Pidamos el apoyo de los que más tienen y la promoción de los marginados. R.

-Pidamos el perdón total y la eterna glorificción de las Almas del Purgatorio. R.


A continuación, se propone como oración conclusiva de las preces una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que has elegido a los pequeños y a los pobres, para hacerlos fecundos en la fe y herederos de tu Reino; ayúdanos a dirigir tu Palabra de coraje a los hermanos de corazón obstinado; que se suelten sus lenguas, y que tanta humanidad enferma, incapaz hasta de implorarte, cante con nosotros tus maravillas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén."


Ofertorio

Benditos sean los dones de pan y el vino que el Señor escogió para cumplir con nosotros su promesa de permanecer siempre con nosotros hasta el final de los tiempos. 


 Comunión

 Jesús, el mismo Dios que hizo "oír a los sordos y hablar a los mudos", hoy nos hace pregustar los gozos eternos del Cielo en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. Demos gracias por este Don supremo de su incomparable amor.


Despedida

Hemos encontrado a Dios en su Palabra y en su Santísimo Sacramento. Vayamos a anunciar a los desalentados que también ellos, y de modo privilegiado, tienen un lugar en el Corazón del Señor.


31 de agosto de 2015, conmemoración de San Ramón Nonato. Entrada dedicada a él.





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