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La verdadera Iglesia de Dios...

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jueves, 10 de diciembre de 2015

Guion: Domingo III de Adviento ("Gaudete")





Ciclo C
 
Introduccción

Para el Año 2015: "Inicio del Jubileo de la Misericordia"

Queridos hermanos:

Desde hace siglos, la alegría es la característica fundamental de este tercer Domingo de Adviento. Hoy, Dios ha querido acrecentar esa alegría, "engarzando" en la diadema de la Madre Iglesia, una perla preciosa que quedará para siempre en la memoria histórica de este día litúrgico: es el Inicio del Jubileo de la Misericordia en las iglesias esparcidas por todo el mundo, convocado por Su Santidad Francisco y enriquecido con el Rito de Apertura en cada templo, en santuarios y hasta en cárceles, de "Puertas" simbólicamente llamadas "de la Misericordia".

Comenzamos, pues, hoy, este Año Santo de la Misericordia, en comunión con el Papa Francisco y con aquella misma venerable Iglesia de Roma, de la que el Vicario de Cristo es Obispo; Iglesia Madre, que preside a todas en la caridad, y que dio inicio a este Jubileo el pasado 8 de diciembre, con la Apertura de la histórica Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, llevada a cabo por el mismo Sumo Pontífice.

Empecemos a vivir intensamente este Año de Gracia con la fervorosa celebración de esta, su solemne Eucaristía inaugural.


Para los demás años:

"El Adviento, este tiempo Litúrgico fuerte (...), nos invita a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos de cada día son gestos que Dios nos dirige, signos de su atención por cada uno de nosotros. ¡Cuán a menudo nos hace percibir Dios un poco de su amor! Escribir, por decirlo así un diario interior de este amor sería una tarea hermosa y saludable para nuestra vida". (Su Santidad Benedicto XVI, Papa Emérito).

Particularmente significativo es este domingo de Adviento. Su tópico central es la alegría. Los profetas nos ayudan a revivir la santa ansiedad de la espera del Mesías, el esperanzado anhelo que embargaba a los humildes de Israel, no muy diferente del que experimentamos nosotros, que aguardamos la Segunda Venida del Señor, confiados en sus promesas. 
Durante la dulce espera y hasta el final de los tiempos, que la Eucaristía encabece siempre la "página espiritual" del "diario interior" del amor de Dios en nuestra vida. Es la clave de la auténtica alegría y de la perseverancia final.


Ritos iniciales


Año 2015: (todos los textos de la Misa, -ya sean bíblicos o eucológicos- son los correspondientes al Domingo III de Adviento)

Si se trata de la Catedral o concatedral, o de algún santuario designado por el obispo como sede del Inicio del Jubileo, en este momento tiene lugar el "Rito de Apertura del Jubileo y de la Puerta de la Misericordia".

Se canta el Kyrie y se omite el himno Gloria in excelsis, por tratarse de un domingo de Adviento.

Puede encenderse el tercer cirio de la Corona de Adviento, preferentemente rosado. Clic aquí.

Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Sof. 3, 14-18

La invitación a la alegría hecha por el profeta, tiene como destinatarios a todos aquellos que, en el devenir de la historia, aguardan con esperanza la Venida del Mesías de Dios. (En 2015 se añade: "Esta invitación adquiere particular relevancia en el umbral de este Año Santo de la Misericordia que estamos comenzando solemnemente").

Segunda lectura: Flp. 4, 4-7

¡Recocíjense! En latín, Gaudete! La insistente invitación del Apóstol con que comienza esta epístola, es la que ha dado nombre a este "día litúrgico de la alegría". (En 2015 se añade a lo anterior: "La cercanía del Señor anunciada por San Pablo se hará más patente durante este Año santo").

Evangelio: Lc. 3, 10-18

La santa expectación del Pueblo de Israel es "orientada" por el Bautista hacia Aquel que había de venir: el Mesías de las promesas.


Oración de los fieles

R. Muéstranos, Señor, tu Misericordia.

-Por una Iglesia más feliz, libre y comprometida (en 2015 se añade: "que alivie las heridas de los hombres con el óleo de la consolación, las vende con la misericordia y las cure con solidaridad y atención". Cf. Bula de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Misericordiae vultus, 15). Roquemos a Dios santísimo. R.

-Por gobernantes más sabios, humildes y magnánimos. Roguemos a Dios bondadosísimo. R. 

-Por una sociedad más justa, solidaria y esperanzada. Roguemos a Dios amorosísimo. R.

-Por un Adviento más fervoroso, fructífero y pleno. Roguemos a Dios generosísimo. R.

-Por una Navidad más religiosa, alegre y transformadora. Roguemos a Dios fidelísimo. R.

En 2015 se añade:

-Por un Jubileo de la Misericordia, intenso en su vivencia comunitaria, universal en su alcance pastoral y  fecundo en sus frutos espirituales. Roguemos a Dios Misericordiosísimo. R.

A continuación, con alguna adaptación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, fuente de vida y alegría, renuévanos con el poder de tu Espíritu, para que avancemos por los caminos de los Mandamientos y llevemos a todos los hombres el feliz anuncio del Salvador misericordioso, Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén". 


Ofertorio

El Dios de inefable Misericordia ha querido que dos de sus criaturas, el pan y el vino, fueran la materia del Sacramento con que perpetuaría hasta el final de los tiempos el misterio de su primera Venida en la humildad de nuestra carne. Junto a esos dones, también se hace ofrenda.


Comunión

Eucaristía, Dios vivo y verdadero, Pan de misericordia y esperanza, Prenda gloriosa de la plenitud de los tiempos mesiánicos. En el hoy de nuestra historia personal, Te recibimos con reverencia y gratitud. Cristo, Tú eres nuestro Alimento para siempre.

Se imparte la Bendición solemne de Adviento.

Despedida

La Navidad está próxima. No olvidemos que su fructuosa celebración depende de una intensa preparación. Que en estos días de gozosa espera, seamos capaces de experimentar como el salmista, cuán grande es en medio de nosotros el Dios de Israel.

En 2015: 
   
La "perla preciosa" de un nuevo Año de Gracia se añade al grandioso "rosario" de los Jubileos de la historia, que empezó a confeccionarse en el ya lejano año 1300, por el Papa Bonifacio VIII. Que involucremos en esta fiesta a los hermanos más alejados, siendo de verdad, como dice el lema jubilar: "Misericordiosos como el Padre".


6 de diciembre de 2015, Domingo II de Adviento.

San Juan Bautista anuncia la llegada del Mesías

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