Buscar este blog

La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

lunes, 11 de enero de 2016

Guion: Domingo II del Tiempo Ordinario




Ciclo C

Introducción

El pasado domingo, al concluir el Tiempo litúrgico de Navidad, hemos celebrado la fiesta del Bautismo del Señor, y unos días antes, el 6 de enero, contemplábamos el misterio de la Adoración del Niño Divino por parte de los Magos de Oriente. Hoy, ya en el Tiempo Ordinario, la liturgia de la Iglesia nos invita a contemplar el primer milagro del Señor en las Bodas de Caná.
Bautismo, Adoración de los Magos y Milagro en Caná son las tres primeras manifestaciones de Jesús al mundo en las que se presenta como el Salvador de todos los hombres, sin distinción de raza, condición social, origen o religión. Tres manifestaciones que -nos enseña la Madre Iglesia- constituyen el único misterio de la Epifanía del Señor.
Pero una "epifanía" más prodigiosa que las demás, ocurre en la fiesta eucarística de la Santa Misa, de la que estamos a punto de participar en este día del Señor. Ella no está circunscripta a un lugar geográfico en particular o a época alguna, sino que, una y la única, se celebra en cada punto del Planeta y a lo largo de las generaciones, hasta el día del Juicio final.

Conviene optar por el rito de la bendición y aspersión del agua, que suple al Acto penitencial. De realizarse aquel, las siguientes palabras u otras semejantes, pueden emplearse a modo de monición:

He aquí el agua sobre la que el Espíritu se cernía en los orígenes de la creación; la que brotó de la roca para el pueblo sediento en la travesía del desierto; la que brotaba del costado del Templo; aquella con la que fue bautizado Juan en el Jordán y a la que el Señor convirtió en vino. Es la misma agua con la que fuimos bautizados y con la que a continuación, en memoria del bautismo, seremos rociados y purificados.

"Rociados y purificados". Recordar a los fieles que este rito de bendición y aspersión del agua hace las veces del Acto penitencial, y que por lo tanto, al igual que él, obtiene la remisión de los pecados veniales a todos los fieles que, con corazón arrepentido y espíritu de conversión, participan de este rito.

Si se realiza el rito de bendición y aspersión con el agua (al igual que si se hubiera empleado la tercera forma del Acto penitencial), se omite el Kyrie. (Cf. Caeremoniale Episcoporum, 134).


Se canta o recita el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 62, 1-5

La Santa Iglesia de Dios, mística Esposa del Cordero, se encamina hacia el ideal de la Nueva Jerusalén, amada, salvada y exaltada por el Señor.

Segunda lectura: I Cor. 12, 4-11

El Espíritu Santo del Señor distribuye según su divina voluntad, la diversidad de dones que edifican a la Iglesia hecha de piedras vivas, que somos los creyentes.

Evangelio: Jn. 2, 1-11

El Milagro de las Bodas de Caná es "misterio de luz en que Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazón de los discípulos a la fe, gracias a la intervención de María, la primera creyente" (Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, 21. San Juan Pablo II).

O bien:

Cristo, "con su presencia trajo la bendición y la alegría a las bodas de Caná, convirtiendo el agua en vino, anunciando así por adelantado la hora de la alianza nueva y eterna" (Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico fuera de la Misa, 6).

O bien:

"De la misma manera que Dios en otro tiempo salió al encuentro de su pueblo con una alianza de amor y fidelidad, ahora el Salvador de los hombres se ofrece a la Iglesia como esposo cumpliendo en su misterio pascual la alianza con ella" (Ibíd.).


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, son las empleadas en la Santa Misa presidida por el Papa Francisco, en las primeras Vísperas del Domingo Gaudete, tercero de Adviento, el sábado 12 de diciembre de 2015, en ocasión de la fiesta de nuestra Señora de Guadalupe, patrona y emperatriz de América.

R. Por intercesión de María, Madre de misericordia, escúchanos, Señor.

O bien:

R. Que hagamos lo que Tú nos digas, Señor.

-Oremos por la Iglesia que está viviendo el Jubileo de la misericordia; para que la gracia de este tiempo santo arraigue y fructifique en el corazón de cada hombre y mujer, y llegue a todos los pueblos de la Tierra. R.

-Oremos por Su Santidad, el Papa Francisco y por todos los Pastores de la Iglesia; para que sean apóstoles de la misericordia y mensajeros del perdón y de la reconciliación en nuestros pueblos. R.

-Oremos por todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos que cargan con heridas profundas en el cuerpo o en el alma, para que Dios les dé consuelo y esperanza, y los cristianos fraterna solidaridad. R.


-Oremos por la unidad de los matrimonios y de las familias; para que, como los esposos en Caná, se confíen a la gracia y a la misericordia de Dios, y para que sean células vivas y difusivas de una cultura del encuentro en todas las naciones. R.

-Oremos por los gobernantes, para que sean respetuosos de la vida y de la libertad religiosa, promuevan la inclusión social y la equidad, y busquen el bien común de sus pueblos. R.

-Oremos por la conversión personal, pastoral y misionera en nuestras comunidades cristianas, para que irradien el testimonio de verdaderos discípulos y misioneros de Dios, rico en misericordia. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

 "Oh, Dios, que en la Hora de la Cruz, has llamado a la humanidad a unirse a Cristo, Esposo y Señor, haz que en este convite dominical, la Santa Iglesia experimente la fuerza transformadora de su amor, y preguste en la esperanza, la alegría de las Bodas eternas del Cordero, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

Pan, vino y agua. Son suficientes para celebrar un Banquete mucho mayor que el de las Bodas de Caná, en donde Cristo era Comensal . Aquí Él mismo será Comida y Bebida que aunque se distribuyeren entre miles para ser consumidos, jamás se acabarían.

El celebrante principal puede emplear el Prefacio de la Misa "La Virgen María en Caná", del libro litúrgico Misas de la Virgen, a cuya colección de cuarenta y seis formularios, con guiones y comentarios litúrgicos, remito en sendas entradas de este mismo blog. En la recitación del Prefacio, la expresión "en esta celebración de la gloriosa Virgen María" se reemplaza por esta otra: "por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, nacido de la Virgen María".
El formulario completo e intacto de la Misa "La Virgen María en Caná", a modo de preparación para esta liturgia dominical, conviene que se utilice en la Misa matutina del sábado que antecede inmediatamente a este domingo, excepto cuando dicho sábado sea el 17 de enero, en que ha de celebrarse la memoria litúrgica de San Antonio abad, que es obligatoria.


Comunión

Con razón acaba de llamar la Iglesia "Misterio de fe" a aquel en el que estamos participando. Es un Milagro que supera infinitamente al de las Bodas de Caná: Ya no se trata de agua convertida en vino por Cristo, sino de pan y vino transformados en Cristo por el Espíritu Santo. 
Dejémonos cautivar por el poder del Dios de los prodigios, y démosle gracias de corazón. 


Despedida

"Hagan lo que Él les diga".
Que este consejo maternal de la Santísima Virgen resuene en nuestro corazón con más frecuencia desde ahora que dejamos este lugar sagrado.


 11 de enero de 2016, lunes, primer día del Tiempo Ordinario del Ciclo C.


S.S. Francisco con ornamentos del Tiempo Ordinario
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario