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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 18 de enero de 2016

Guión: Domingo III del Tiempo Ordinario




Ciclo  C

Introducción

El Tiempo Ordinario cuya tercera semana estamos comenzando, sin detenerse en ningún aspecto particular de la Vida del Señor, nos invita a contemplar el misterio del Reino de Dios que a la vez viene a nosotros y está entre nosotros. Este Reino no es un lugar particular ni una entidad abstracta. Es la misma Persona de Jesucristo, la Palabra de Dios que ha asumido nuestra humana naturaleza, ha vivido entre nosotros como uno más, y, por ser Dios, reina resucitado a la derecha de su Padre a la vez que cumple la promesa de permanecer con nosotros para siempre.

El 24 de enero de 2016 se añade: 

"En esta Misa vamos a pedir por los frutos del LI Congreso Eucarístico Internacional que se inaugura hoy en la ciudad filipina de Cebú. Que todos redescubramos el Amor eterno de Dios que se da a Sí mismo bajo las especies eucarísticas".


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Neh. 8, 2-4a. 5-6. 8-10

"Hoy es un día consagrado al Señor", escucharemos en esta primera lectura. Palabras que se cumplen también aquí y ahora, en esta asamblea santa en la que, como las generaciones de creyentes que nos precedieron, también nosotros acogemos con veneración la Palabra de Dios.

Segunda lectura: I Cor. 12, 12-30

Mediante la analogía con el cuerpo humano, San Pablo nos explica el misterio de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo del que nosotros somos miembros vivos.

Evangelio: Lc. 1, 1-4; 4, 14-21

En Jesucristo, el Mesías que viene a rescatar de todo tipo de opresión a los más débiles, se cumplen todas las Escrituras.

En 2016:

El Año de Gracia que proclama el Señor Jesucristo en el Evangelio que vamos a escuchar, se cumple plenamente en el hoy de nuestra vida, en que con toda la Iglesia estamos celebrando el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, convocado por nuestro Santo Padre Francisco.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, traducidas del italiano y con los necesarios añadidos y adaptaciones, corresponden al formulario usado en la Misa y Apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán, presidida por el Papa Francisco el 13 de diciembre de 2015, Domingo Gaudete, tercero de Adviento, en ocasión del inicio del Jubileo de la Misericordia en las iglesias particulares:

Hermanos queridos: presentemos a Dios nuestras peticiones con la oración, la súplica y el agradecimiento. Respondan a cada intención: 


R. Por Cristo, nuestra esperanza, escúchanos, Señor.

-Colma a la Iglesia de tu presencia, oh, Señor, (en 2016 se añade: "gracias a los frutos del Congreso Eucarístico Internacional que hoy se inaugura en Cebú, Filipinas"), y que tu siempre renovada presencia sea fuente de novedad y alegría (en 2016 se añade: "especialmente en este Año de Gracia de la Misericordia"). R.

-Custodia la suerte de los pueblos en tu paz, oh, Señor, y que todo hombre encuentre en Ti serenidad y esperanza, pues Tú has sido enviado a evangelizar a los pobres, a rescatar a los cautivos, a liberar a los oprimidos y a dar vista a los ciegos. R.

-Guía las decisiones de los gobernantes en la justicia, oh, Señor, y que se extienda tu Reino de verdad y de amor. R.

-Llega a todos los pecadores con el Evangelio de la Misericordia, oh, Señor, y que cada uno experimente la fuerza liberadora de tu perdón. R.

-Socorre a todos los pobres en la caridad fraterna, oh, Señor, y que ninguno padezca soledad y abandono. R.

Oración conclusiva

"Sé Tú nuestra salvación, oh, Señor. En ti confiamos. Escucha benigno nuestras súplicas y derrama sobre nosotros la abundancia de tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén". 

O bien:

A continuación, se propone ad libitum, otra oración conclusiva de las preces; se trata de una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
 
II
"Oh, Padre, Tú has mandado a Cristo, Rey y Profeta, para anunciar a los pobres el alegre mensaje de tu Reino, haz que su Palabra, que hoy resuena en la Iglesia, nos edifique en un solo cuerpo, y haga de nosotros instrumento de liberación y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Los simples dones del pan y el vino son suficientes para ofrecer el Sacrificio por el que la Iglesia vive, crece y se renueva como el único Cuerpo de Cristo, hasta el final de los tiempos.


Comunión

Jesucristo es el Pan del Cielo con el que nos alimentamos quienes peregrinamos en la Tierra. Es el Antídoto contra toda división. Comulguemos al Señor y permanezcamos así unidos a Él y entre nosotros.


Despedida

Con la alegría del "Año de Gracia", proclamado por el Señor, en el que los tesoros de su amor y su perdón brotan sobreabundantemente para nosotros, nos retiramos del lugar santo con el deseo de santificar nuestros propios ambientes.


18 de enero de 2016, inicio de la "Semana de Oración por la unidad de los cristianos".


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