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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 23 de febrero de 2016

Guion: Domingo III de Cuaresma




En este domingo se celebran los primeros escrutinios de preparación al Bautismo de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia pascual.


Ciclo C

Introducción

Hermanos, en nuestro itinerario penitencial, hemos arribado al tercer Domingo de Cuaresma.

Dice San Juan Pablo II en uno de sus mensajes cuaresmales:

La Cuaresma es "Tiempo de la conversión, tiempo de la Verdad que nos «hará libres» (Jn 8, 32), porque no podemos engañar a aquél que escruta «corazones y entrañas» (Sal 7, 10). Ante Dios nuestro Creador, ante Cristo nuestro Redentor, ¿de qué podemos estar orgullosos? ¿Qué riquezas o qué talentos podrían darnos alguna superioridad?" (Mensaje para la Cuaresma de 1987).

Iluminados por estas palabras del santo Pontífice polaco, vivamos intensamente la Misa dominical que nos disponemos a iniciar a continuación.

El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Éx. 3, 1-8a. 10. 13-15

El Dios del amor y la compasión promete la liberación del pueblo de Israel al profeta Moisés, santo legislador.

Segunda lectura: I Cor. 10, 1-6. 10-12

La travesía de los israelitas en el desierto, entre fidelidades e infidelidades, y la constante protección de Dios hacia ellos, son profecía de la gran peregrinación de los creyentes, que sostenidos por la gracia sacramental, avanzan hacia la gloria celeste.

Evangelio: Lc. 13, 1-9

El Señor Jesucristo, por medio de la siguiente página evangélica, nos exhorta a la verdadera conversión: no voluntariamente postergada, profunda, auténtica y definitiva.

Oración de los fieles

El siguiente formulario de Oratio fidelium está tomado de la Misa papal del Miércoles de Ceniza del 10 de febrero de 2016, traducido del italiano:


R. Señor, ten piedad.

-Tu Espíritu Santo, oh, Señor, habite en el corazón del Papa y de los obispos. R.

-Tu solicitud por los pobres guíe las decisiones de los gobernantes. R.

-Tu Palabra de salvación resuene en los labios de los predicadores. R.

-Tu anhelo por la paz venza el odio y la injusticia. R.

-La gracia de la Cruz convierta los corazones de los pecadores. R.

-La belleza de tu Rostro atraiga a los incrédulos. R.

-La gloria de la santidad fascine el corazón de los jóvenes. R.

-El fuego de tu amor impulse los actos de los cristianos. R.

-El deseo de la Vida eterna sostenga la lucha de los moribundos. R.


A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Padre Santo y Misericordioso, que nunca abandonas a tus hijos, y les revelas tu Nombre, rompe la dureza de nuestra mente y de nuestro corazón, para que sepamos acoger con simplicidad de niños tus enseñanzas, y produzcamos frutos de verdadera y continua conversión. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

 
Ofertorio

Dios Padre, que como dice el salmista, "perdona todas nuestras culpas, sana nuestras dolencias, y rescata nuestras vidas del sepulcro", ha querido que dos de sus criaturas, el pan y el vino, sean la materia bajo cuyas apariencias se haga presente el mismo Cristo, actualizando el Sacrificio por el que somos "coronados de amor y ternura".


Comunión

Hermanos, dispongámonos a recibir al Señor Sacramentado.

"La Eucaristía es nuestro tesoro más valioso. Es el sacramento por excelencia; nos introduce anticipadamente en la vida eterna; contiene todo el misterio de nuestra salvación, y es la fuente y la cumbre de la acción y de la vida de la Iglesia" (S.S. Benedicto XVI, Homilía, 22/06/08).


Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".


Despedida

"Yo he visto la opresión de mi pueblo. (...) Conozco muy bien sus sufrimientos".
La irrevocable Paternidad de Dios reviste de consoladora actualidad estas palabras que dirigió a Moisés. Que ellas resuenen en nuestro corazón y nos infundan esperanza.


23 de febrero de 2016, conmemoración de San Policarpo, obispo y mártir.


2 comentarios:

  1. Hola. Necesito me ayuden para la misa de mañana 29 de febrero es de san miguel.. Sobre todo en la oracion de los fieles. Gracias

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  2. Introducción

    En el corazón del tiempo santo de la Cuaresma nos reunimos para celebrar la Eucaristía, Sacrificio pascual de Jesús.
    Contemplemos este gran Misterio de la actualización de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
    Unámonos a los ángeles del Cielo quienes con San Miguel a la cabeza, contemplan en adoración el Acto sagrado del que vamos a participar.

    Liturgia de la Palabra

    Monición general

    Que la Palabra de Dios, sea vida para quienes la acogemos dispuestos a ponerla en práctica.

    Oración de los fieles

    R. Señor, escúchanos y ten misericordia de nosotros.

    -Que en esta Cuaresma del Año Jubilar se multipliquen las conversiones de los pecadores, lo pedimos junto a María, Refugio de los pecadores. R.

    -Que la Iglesia penitente reconfirme su opción preferencial por los pobres y por todos los que, como ellos, son considerados los últimos de la sociedad. R.

    -Que los gobernantes secunden a la Iglesia en la defensa de la familia tradicional, institución imprescindible en toda sociedad que aspire a la justicia y a la fraternidad. R.

    -Que los miembros de esta comunidad nos comprometamos a participar activamente en la vida parroquial. R.

    -Que los difuntos sean conducidos por el Arcángel San Miguel al Reino de la luz y de la paz. R.

    Ofertorio

    Presentemos junto a los dones de pan, vino y agua, los primeros frutos de nuestra penitencia cuaresmal, como así también los obstáculos que nos impone nuestra propia debilidad.

    Comunión

    En nuestro camino cuaresmal el Padre del Cielo sale a nuestro encuentro y con el Pan celestial del Cuerpo y la Sangre de su Hijo, nos da fuerzas para no decaer en el trayecto.

    Despedida

    El Señor nos ha enriquecido con los dones sagrados de la Palabra y del Pan del Cielo. Anunciemos ante el mundo que aquí hay un Dios que ama y que espera pacientemente a cada uno de sus hijos.

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