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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 29 de febrero de 2016

Guion: Domingo IV de Cuaresma ("Laetare")



 


Hoy tienen lugar los segundos escrutinios de preparación al bautismo de los adultos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia pascual.

Este Domingo IV de Cuaresma posee características litúrgicas propias que conviene consultar haciendo clic aquí.


Ciclo C

Introducción

Hermanos, desde antiguo, este cuarto Domingo de Cuaresma tiene a la alegría como telón de fondo. Se llama Laetare, verbo latino que significa "Alégrate".
En efecto, “hoy la liturgia nos invita a alegrarnos porque se acerca la Pascua, el día de la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte”. (S.S. Benedicto XVI, Ángelus del 18/03/07). Unidos al Misterio Pascual del Señor, somos partícipes de su triunfo.

Como el hijo pródigo de la parábola, corramos, pues, a los brazos extendidos del Padre Misericordioso, y experimentemos la alegría del perdón y de la fiesta del reencuentro.


El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jos. 4, 19. 5, 10-12

En la tierra prometida, los israelitas ya no necesitan del maná que los alimentaba en el desierto. He aquí una profecía de la plenitud de los tiempos, cuando el viejo maná cederá su paso a la Eucaristía, Alimento de Vida eterna.

Segunda lectura: II Cor. 5, 17-21

"Déjense reconciliar con Dios".

Sabias y siempre actuales palabras del Apóstol, que dan cuenta de la necesidad de volver voluntariamente nuestro corazón al Señor, que jamás deja de ofrecernos su perdón.

Evangelio: Lc. 15, 1-3. 11-32

La parábola del hijo pródigo es la síntesis de la historia recurrente de la humanidad: el pueblo peregrino  ofende a Dios, se arrepiente, vuelve al Señor, y es perdonado con amor paternal.


Oración de los fieles

El siguiente formulario de Oratio fidelium, con las necesarias adaptaciones realizadas a la luz de las lecturas de hoy, está tomado del Misal del Viaje Apostólico del Papa Francisco a México (12-18/2/16). Se trata de la Misa que el Pontífice presidió en la Basílica de Guadalupe el 13 de febrero de 2016: 
 
R. Que vivamos la alegría de ser tus discípulos.

O bien:

R. Por María, "Causa de nuestra alegría", escúchanos, Señor.

-Oremos por la Iglesia de Dios extendida por toda la Tierra, para que siendo testimonio vivo de la Misericordia Divina, haga que todos los pueblos alaben al Señor y, como el hijo pródigo, sean acogidos paternalmente. R.

-Oremos por el Papa Francisco, para que sea el fiel anunciador del Evangelio del Hijo de Dios que, naciendo de María, nos ha rescatado y nos ha hecho también a nosotros, "hijos de Dios" y herederos de la "tierra que mana leche y miel". R.

-Oremos por quienes rigen los destinos de los pueblos, para que, dejándose guiar por la Palabra del Señor, colaboren en la edificación del Reino de Dios por las sendas de la justicia y de la paz. R.

-Oremos por todos los Obispos de N (se nombra el país), para  que, siguiendo a la Virgen Madre del amor, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza, que es "Causa de nuestra alegría", guíen al pueblo a profundizar en la fe que salva y a ponerla en práctica. R.

-Oremos por todos los que estamos aquí presentes, para que imbuidos de espíritu cuaresmal, "nos dejemos reconciliar con Dios", y desde nuestras labores diarias, contribuyamos a la reconciliación y a la auténtica promoción de los ciudadanos. R.
 
A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
  
"Oh, Dios, Padre bueno y grande en el perdón, acoge en el abrazo de tu amor, a todos los hijos que retornan a Ti con corazón contrito, cúbrelos con el espléndido vestido de la salvación, para que puedan saborear tu alegría en la Cena Pascual del Cordero. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Un corazón contrito y humillado como el del hijo pródigo. Esa es la ofrenda que se une ahora al pan y al vino que nuestros hermanos llevan al Altar para ofrecer el Sacrificio del perdón y la reconciliación.


Comunión

Hermanos, mientras nos alimentamos de la Eucaristía, se acrecienta en nosotros la esperanza del encuentro definitivo con el Señor. (Cf. San Juan Pablo II, Audiencia General, 04/10/00).


Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".


Despedida

Alimentados con el nuevo Maná de la Carne y la Sangre del Hijo de Dios, seamos embajadores de misericordia en el mundo de hoy.


29 de febrero de 2016, lunes de la tercera semana de Cuaresma.


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