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La verdadera Iglesia de Dios...

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jueves, 4 de febrero de 2016

Guion: Domingo VIII del Tiempo Ordinario


S.S. Francisco: Misa en La Habana, Cuba

Ciclo C

Introducción


"Hagan esto en memoria mía".

De domingo en domingo, a lo largo de las generaciones, la Iglesia, obediente al mandato de Cristo, ha congregado en torno al Altar sagrado, a hombres y mujeres, pertenecientes a todos los rincones del globo y a las más diversas culturas.
Muchos altares esparcidos por el Planeta, pero un solo Sacrificio. Infinidad de culturas, pero una sola fe. Millares de hermanos del pasado, presente y futuro, pero un único Cuerpo, que es la Iglesia fundada por Cristo y de la que Él mismo es la Cabeza.
¡Gran Misterio el que celebramos en cada Misa! Aunque nuestro entendimiento no logre abarcarlo, que nuestro corazón sepa acogerlo con gratitud.


Liturgia de la Palabra

Única monición para todas las lecturas: Eclo. 27, 4-7; I Cor. 15, 54-58; Lc. 6, 39-45

Bendita es la Palabra de Dios que la Iglesia nos ofrece en este momento, pero más bendito es el Dios de la Palabra, que por amorosa iniciativa, sale al encuentro de todos sus hijos, y les habla, especialmente en este momento de la Misa.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, corresponden a la Misa con el rito de bautismo, presidida en la Capilla Sixtina por el Sumo Pontífice Francisco el domingo 10 de enero de 2016, en la fiesta del Bautismo del Señor:

R. Escúchanos, Señor.

-Por el Papa Francisco y por todos los pastores del Pueblo santo de Dios: que el Señor haga eficaz la predicación del Evangelio en el corazón de aquellos que aún no conocen a Jesucristo. R.

-Por las familias, constituidas pequeñas iglesias domésticas: que el Señor reavive la gracia sacramental del matrimonio y done la capacidad de educar a los hijos en la fe. R.

-Por los niños que durante este año han recibido o recibirán el don del bautismo: que el Señor los ayude en un futuro próximo a caminar en la novedad de vida y a testimoniar al mundo la verdad. R.

-Por los niños que sufren malos tratos, hambre o enfermedad: que el Señor suscite siempre hombres y mujeres capaces de donarse a aquéllos con incansable caridad y tenaz esperanza. R. 

-Por nosotros reunidos aquí, delante del altar. que el Señor nos haga conscientes de su fiel presencia de Justo Juez y Padre misericordioso que custodia a sus hijos con la fuerza invencible del amor. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"La Palabra que resuena en la Iglesia, oh, Padre, como fuente de sabiduría y norma de vida, nos ayude a comprender y a amar a nuestros hermanos, para que no seamos jueces perversos y presuntuosos, sino  incansables operadores de bondad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Alegrías y tristezas, anhelos e inquietudes. Estos sean hoy nuestra ofrenda a Dios, unida a la de pan y vino. Perseverancia y fortaleza, misericordia y compromiso, sean, a su vez, los dones que pidamos en este Sacrificio.


Comunión

Jesucristo es el Pan de la Misericordia de Dios que fortalece al peregrino, y calma el hambre de paz y eternidad de toda alma.

Despedida

Nos decía el salmo de hoy: "El Señor es justo; en Él no existe la maldad".
Con la confianza puesta en nuestro Dios, volvamos, pues, a nuestras obligaciones diarias.

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