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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 7 de marzo de 2016

Guion: Domingo V de Cuaresma




Ciclo C

Introducción


"La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia la alegría intensa de la Pascua. Incluso en el «valle oscuro» del que habla el salmista (Sal 23,4), mientras el tentador nos mueve a desesperarnos o a confiar de manera ilusoria en nuestras propias fuerzas, Dios nos guarda y nos sostiene" (S.S. Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma de 2006).

Nunca nuestra peregrinación interior hacia Dios es más plena que cuando participamos de la Santa Misa y recibimos el Alimento espiritual de la Palabra y del Pan del Cielo.

El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy. 
 
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 43, 16-21

"Yo estoy haciendo algo nuevo. ¿No se dan cuenta?".
Palabras siempre actuales del Dios de los prodigios, el único que puede hacer de nosotros, nuevas criaturas.

Segunda lectura: Fil. 3, 8-14

San Pablo nos enseña que fuera de Cristo todo lo que existe pierde su razón de ser.

Evangelio: Jn. 8, 1-11

El Señor Jesucristo levanta de su miseria a la mujer pecadora y, con el perdón, le devuelve la dignidad de hija de Dios.


Oración de los fieles

El siguiente formulario de Oratio fidelium, con las necesarias adaptaciones, está tomado del Misal del Viaje Apostólico del Papa Francisco a México (12-18/2/16). Se trata de la Misa que el Pontífice presidió en Ecatepec,  el 14 de febrero de 2016:

Oremos al Señor, quien lleno del Espíritu Santo, venció las tentaciones en el desierto, y pidámosle nos ayude a mantenernos firmes en la fe, la esperanza y la caridad.

R. Escúchanos, Padre.

-Oremos por el Santo Padre, el Papa N, para que el Señor continúe sosteniendo su caminar y el de todos los pastores de la Iglesia, a fin de que nos conduzcan por senderos de santidad y de justicia. R.

-Oremos por los bautizados, para que, libres de toda tentación y por medio de las penitencias cuaresmales que han practicado en estos días de gracia, dispongan su corazón a la ya próxima gran solemnidad de la Pascua. R.

-Oremos por nuestros gobernantes, para que sigan generando oportunidades de desarrollo y motiven una distribución justa de los bienes de la creación. R.
  
-Oremos por los laicos, a fin de que iluminados por la claridad del Evangelio, podamos mostrar el rostro misericordioso del Padre y así suscitar una transformación de nuestros pueblos y ciudades. R.

-Oremos por la Iglesia que peregrina en N (se menciona la diócesis o arquidiócesis), especialmente por los que se sienten solos y tristes, por los marginados y excluidos, para que encuentren en nosotros la cercanía del amor de Dios. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Dios de bondad, que renuevas en Cristo todas las cosas, ante Ti está nuestra miseria; Tú que has mandado a tu Hijo no para condenar al mundo sino para salvarlo, perdona nuestros pecados, y haz que florezca en nuestro corazón, el cántico de la gratitud y de la alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

De la tierra generosa han brotado para nosotros las espigas y los racimos, con los cuales fueron confeccionados el pan y el vino, que junto con nuestra pequeñez, presentamos como ofrenda cuaresmal.


Comunión

Agobiados por el largo camino de nuestra vida, que es como una gran "cuaresma", Dios Padre nos ofrece "su" Pan que nutre y fortalece. Efectivamente, ningún Pan es más suyo que Este, porque es el mismo Hijo amado, que engendró desde la eternidad.

Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".

Despedida

El próximo domingo comienza la Semana Santa. En este último tramo del tiempo cuaresmal intensifiquemos nuestras prácticas penitenciales a fin de vivir en profundidad la conmemoración anual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.


7 de marzo de 2016, conmemoración de las Santas Perpetua y Felicidad, mártires. (Entrada dedicada a ellas).


 

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