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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 30 de abril de 2016

Bendición de un hábito



San Luis María G. de Montfort
 

Texto comentado

Bendicional:
en negro; (oración de bendición: negrita cursiva).

 

(Se conservan los números de secciones y parágrafos tal y como se hallan en el Bendicional: negrita. También en negrita me permito realzar algunas cuestiones litúrgicas del texto del Bendicional, incisos que, a mi criterio, merecen especial consideración).
Comentarios del blog: azul. 

El capítulo XLVI del Bendicional, en la parte referida a la "bendición de objetos de devoción", ofrece el breve rito de "bendición de un hábito", que me permito compartir con ustedes, añadiendo algunos comentarios:


BENDICIÓN DE UN HÁBITO

El siguiente parágrafo da cuenta de la razón de ser del hábito religioso y del rito de su bendición:

1411. El pueblo cristiano, en muchos lugares, expresa su particular devoción al Señor, a la Virgen y a los Santos mediante el signo externo de un hábito. El hábito significa el propósito renovado de cumplir más fielmente los compromisos bautismales como consecuencia de un voto o de una promesa. Con el rito de bendición, la Iglesia ayuda con su plegaria a los fieles en su propósito, para que esta práctica piadosa sirva de alabanza a Dios.

1412. Este rito se usa para bendecir el vestido o hábito que se lleva en honor de Jesucristo (v. gr.: el Señor de los Milagros), de la Santísima Virgen (v. gr.: Nuestra Señora del Carmen) o de un santo (v. gr.: san Francisco, san Antonio, etc.). Se entiende, hábito de religiosos de Congregaciones que cuenten con aprobación canónica.

RITO DE LA BENDICIÓN

1413. El celebrante, al comenzar la celebración, dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:

Que hizo el cielo y la tierra.

1414. Uno de los presentes, o el mismo celebrante, lee un breve texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo:

Ef 4, 23-24: Renovaos en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

La lectura anterior como las oraciones de bendición de más abajo, hablan explícita o  implícitamente del "revestimiento interior" del cual es signo la prenda exterior del hábito.

1415. Luego el celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Oremos.

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo nos has despojado del pecado y nos has revestido de la dignidad de hijos tuyos; te pedimos que bendigas este hábito de penitencia y a quien lo va a llevar por amor a tu Hijo (v. gr.: el Señor de los Milagros),


O bien:

por amor a la Santísima Virgen (v. gr.: del Carmen),

O bien:

por amor a san N. (v. gr.: Francisco, Antonio),

y concédele que, recordando su compromiso de cristiano, rechace todo pecado y cumpla tus mandamientos, y alcance la plenitud de los méritos de la muerte y resurrección de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.


1416. Según las circunstancias, (es decir que no es obligatorio), el celebrante rocía con agua bendita el hábito a los presentes.

28 de abril de 2016, memoria litúrgica de San Luis María Grignon de Montfort, presbítero. (Entrada dedicada a él en este día del III Centenario de su muerte terrena). (Última actualización de la entrada: 30/04/16).


 

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