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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 11 de abril de 2016

Guion: Domingo IV de Pascua




Ciclo C

Introducción (Del extracto de una homilía de San Juan Pablo II. Parroquia "Santa María in Trastevere". 27/04/80).

"La liturgia de este domingo está llena de alegría pascual, cuya fuente es la Resurrección de Cristo. Todos nosotros nos alegramos de ser “su pueblo y ovejas de su rebaño”. Nos alegramos y proclamamos “las grandezas de Dios”. Hch 2, 11.

“Sabed que el Señor es Dios, que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño”. Sal 99 (100), 3.

Toda la Iglesia se alegra hoy porque Cristo resucitado es su Pastor: el Buen Pastor. De esta alegría participa cada una de las partes de este gran rebaño del Resucitado, cada una de las falanges del pueblo de Dios, en toda la Tierra.

“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos..., porque el Señor es bueno..., su fidelidad por todas las edades” Sal 99 (100), 4 ss.

Nosotros somos suyos.

La Iglesia, varias veces, propone a los ojos de nuestra alma la verdad sobre el Buen Pastor. También hoy escuchamos las palabras que Cristo dijo de Sí mismo: “Yo soy el Buen Pastor..., conozco mis ovejas y ellas me conocen”. (Canto antes del Evangelio).

Y precisamente porque nos conoce, y queremos conocerlo más, estamos aquí para celebrar los Santos Misterios, y hablarle  con confianza a su Corazón eternamente palpitante, especialmente en esta Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, en que pediremos al Señor que envíe más operarios a su mies.


En lugar del Acto penitencial puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del bautismo. (Cf. Institutio Generalis Missali Romani, 51).


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Hch. 13, 14. 43-52

Solamente los humildes de corazón acogen el anuncio pascual de gozo y liberación.

Segunda lectura: Ap. 7, 9. 14b-17

La Sangre fecunda del Cordero inmolado es el Precio del rescate del Pueblo de la Nueva Alianza, que da gracias y glorifica eternamente a su Dios y Señor.

Evangelio: Jn. 10, 27-30

"A pesar de toda la inestabilidad del destino humano y de la debilidad de la voluntad y del corazón, la Iglesia nos manda hoy mirar la potencia, la fuerza irreversible de la redención, que vive en el corazón, en las manos y en los pies del Buen Pastor" (Ídem supra).

El Credo puede introducirse con las siguientes palabras:

Confesemos la Resurrección de Cristo, renovamos la certeza pascual de la redención, renovamos la alegría pascual, que brota del hecho de que nosotros somos “su Pueblo y ovejas de su rebaño”. Sal 99 (100), 3. (Ídem, supra).

Oración de los fieles

El siguiente formulario de preces -salvo la tercera, propia de hoy-, con breves adaptaciones, es el empleado en la Misa de la Vigilia Pascual presidida por el Papa Francisco el 26 de abril de 2016:

Hermanos queridos, rebosantes de la alegría pascual, elevemos unánimes nuestras plegarias al Padre del Buen Pastor:

R. Señor, ten piedad

-Irradia en la Iglesia, oh, Señor, la luz de la Pascua. R.

-Ilumina a los obispos y haz de todos verdaderos testigos de la Resurrección. R.

-Acrecienta el número de vocaciones sacerdotales, religiosas, contemplativas, misioneras y de especial consagración. R.

-Colma de tu Espíritu a cuantos se nutren de los sacramentos pascuales. R.

-Custodia en la santidad a los neófitos renacidos en el bautismo. R.

-Guía a los gobernantes en el cumplimiento de su servicio. R.

-Reaviva en todos los cristianos el deseo de la Vida eterna. R.

-Sostén a tus hijos que viven en la lucha y en la prueba. R.

-Convierte con tu gracia a los pecadores y a los que obran el mal. R.

-Abre las puertas de la misericordia a nuestros hermanos difuntos. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, fuente de la alegría y de la paz, que has confiado al poder real de tu Hijo la suerte de los hombres y de los pueblos, sostennos con la fuerza del Espíritu Santo, y haz que, en medio de las vicisitudes de los tiempos, jamás nos separemos de nuestro Pastor, que nos guía a la fuente de la Vida, y que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

Llevemos al Altar, fuente de Vida, el pan y el vino, que serán el alimento eterno con que el Buen Pastor sacia a su rebaño.


Comunión

Somos la grey del Señor Jesús, y únicamente en su Cuerpo y su Sangre, Precio de la redención, saciamos la sed de eternidad que alberga nuestro corazón.


Conviene que el sacerdote emplee la Bendición Solemne de Pascua.

Despedida

Hermanos, ¡nuestro Buen Pastor ha resucitado! Desde entonces, toda "oscura quebrada" es camino de luz si avanzamos con Él.

Es oportuno cantar la antífona mariana Regina Caeli.

11 de abril de 2016, memoria litúrgica de San Estanislao, obispo y mártir. Entrada dedicada a él y al Buen Pastor resucitado.


 

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