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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

lunes, 13 de junio de 2016

Guion: Domingo XII del Tiempo Ordinario


 

 
Ciclo C

Introducción

Hermanos, desde diferentes lugares, y cargando con nuestras cruces, hemos venido a constituir esta asamblea para "santificar el día del Señor" participando del Sacrificio incruento del Calvario que se renueva todos los días en cada Altar.
Cada vez que celebramos la Misa, hacemos presente aquel trágico Viernes Santo en el que el Señor, "traspasado" por nuestros crímenes, se ofreció en el Altar de la Cruz como manso Cordero. Desde entonces, cuando a los cristianos nos preguntan "¿Quién es Jesús"? no dudamos en responder como Pedro: "El Mesías de Dios".
Aunque el Señor ya no sufre como Cabeza de la Iglesia, sí padece en nosotros, sus miembros, y nos invita a abrazar nuestra propia cruz y a unirnos a Él como colaboradores activos en la obra de la redención.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Zac. 12, 10-11; 13, 1

La promesa de arrepentimiento y purificación del pueblo de Dios, a la que se refiere la profecía que vamos a escuchar, tiene su cumplimiento gracias a Jesucristo, el Mesías traspasado y resucitado.

Segunda lectura: Gál. 3, 26-29

Vivir en Cristo es renacer como nueva criatura, dejando de lado todo aquello que no se condiga con la dignidad a la que hemos sido elevados por el Sacrificio Pascual de tan misericordioso Salvador.

Evangelio: Lc. 9, 18-24

Como a Pedro, "también a nosotros el Señor Jesús nos propone que Lo sigamos (...) y nos recuerda que para ser discípulos suyos, es necesario adueñarse del poder de su Cruz". (Cf. S.S. Benedicto XVI, Ángelus del 20/06/10).


Oración de los fieles

El siguiente formulario de Oratio fidelium, con las necesarias adaptaciones, está tomado del Misal del Viaje Apostólico del Papa Francisco a México (12-18/2/16). Se trata de la Misa que el Pontífice presidió en Ciudad Juárez,  el 17 de febrero de 2016:

Con fe viva presentemos al Señor nuestra oración, haciéndonos intérpretes del deseo de justicia y de paz que brota de todos los hombres de buena voluntad.

R. Por tu misericordia, escúchanos.

-Por la Iglesia: para que, renovada por la penitencia cuaresmal y ayudada por sus pastores, sea luz y portadora de la misericordia. Roguemos al Señor.

-Por todos los hombres: para que en este Jubileo, tiempo de gracia y misericordia, trabajen por la paz
del mundo y la conversión del corazón. Roguemos al Señor.

-Por los Jefes de Estado: para que, iluminados y guiados por el Espíritu Santo, trabajen por la justicia, la solidaridad y la paz en todos los pueblos. Roguemos al Señor.

-Por los más necesitados: los migrantes, los indígenas, los que sufren a causa de la miseria, la violencia y las guerras, los enfermos y los prisioneros, para que el amor de Dios los conforte en la tribulación y reciban el don de la paz. Roguemos al Señor.

-Por nosotros: para que escuchemos al Padre, y nos dejemos interpelar por la Palabra encarnada, para convertirnos en testigos de la misericordia. Roguemos al Señor.

Oración onclusiva

Oh, Padre, que cuidas de los débiles, dirige tu mirada misericordiosa sobre cuantos esperan tu ayuda y tu perdón para que, recuperando la esperanza por la muerte redentora de tu Hijo, elevemos a ti el canto del agradecimiento y de la alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Haz de nosotros, oh, Padre, fieles discípulos de aquella sabiduría que reconoce su Maestro y su cátedra en el Cristo exaltado en la Cruz, a fin de que aprendamos a vencer la tentación y el temor, que surgen en nosotros y en el mundo, para transitar por el camino del Calvario hasta la verdadera Vida. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Ofertorio
  
Espigas de trigo y racimos de uva, transformados en blancas hostias y en fragante vino, son llevados ahora al Altar. Por el poder del Espíritu, volverán a nosotros como Alimento de Vida eterna.


Comunión

Jesús es "el grano de trigo que Dios dejó caer en el campo del mundo, y que muere para convertirse en fruto maduro, dador de vida". (Cf. S.S. Benedicto XVI, Homilía del 20/10/16).


Despedida

Aferrados a nuestro Dios y Salvador Jesucristo, abracemos nuestra propia cruz y vayamos al mundo para dar testimonio del poder redentor del sufrimiento.


La imagen de arriba pertenece a la siguiente página: http://www.evangelizafuerte.mx/2015/09/evangelio-sa-lucas-918-22-viernes-25-de-septiembre-de-2015-feria-de-la-divina-misericordia/


13 de junio de 2016, memoria litúrgica de San Antonio de Padua, presbítero. Entrada dedicada a él.


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