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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

lunes, 18 de julio de 2016

Guion: Domingo XVII del Tiempo Ordinario




Ciclo C

Introducción

Hermanos, nos dice el Nuevo Catecismo de la Iglesia (n. 1356):

"Si los cristianos celebran la Eucaristía desde los orígenes, y de forma que, en su sustancia no ha cambiado a través de la gran variedad de épocas y de liturgias, sucede porque sabemos que estamos sujetos al mandato del Señor, dado la víspera de su Pasión: 'Haced esto en memoria mía´ (I Cor. 11, 24-25).

Sumémonos entonces, a la muchedumbre de cristianos que nos precedieron y cumplamos con gozo el mandato del Señor, seguros de que Él no nos hará faltar jamás su compañía y su auxilio.


Liturgia de la Palabra
 
Primera lectura: Gén. 18, 20-21. 23-32

"Aprender a rezar quiere decir aprender quién es el Padre y adquirir una confianza absoluta en Aquel que nos ofrece este don cada vez más grande", el de la oración. (San Juan Pablo II, Homilía en Castengaldolfo, 27/07/80).

Segunda lectura: Col. 2, 12-14

Por el Misterio de su Cruz, el Señor nos purifica de nuestros pecados. Que Él mismo nos ilumine para no cerrar el corazón a su gracia salvadora.

Evangelio: Lc. 11, 1-13

El Padrenuestro es llamado "oración dominical", es decir, la plegaria que pertenece al Señor. En efecto, brota del mismo Corazón de Jesús y se dirige a su Padre haciendo suyas nuestras propias voces.


Oración de los fieles


Las siguientes preces, adaptadas, corresponden al Misal del Viaje Apostólico del Papa Francisco a Armenia, que tuvo lugar entre el 24 y el 26 de junio de 2016. Se trata del formulario empleado en la Santa Misa votiva "de la Miseridordia de Dios", que el Pontífice presidió el 25 de junio en Gyumri:

Queridos hermanos, animados por el Espíritu Santo, fuente de verdad, amor y unidad, elevemos al Señor nuestras invocaciones:

R. Escucha, Señor, y ten piedad.

-Guarda a la Iglesia, tu Esposa, oh, Señor: confírmala en la verdadera fe, custódiala en la caridad, e ilumina su vida con la esperanza. R.

-Bendice, oh, Señor, al Santo Padre N, a los cardenales y patriarcas, a los obispos y sacerdotes: dales tu paz y haz que todos sean uno. R.

-Ilumina la mente de los gobernantes y de cuantos se dedican al servicio del bien común: nuestros pueblos tengan justicia, serenidad y paz. R.

-Convierte los corazones de los pecadores, de los incrédulos y de los sembradores de odio: cólmalos de tu Misericordia y de tu amistad. R.

-Suscita numerosas vocaciones al sacerdocio: por todas partes tu Evangelio sea anunciado, el Sacrificio del Amor celebrado y tu perdón dispensado. R.

-Inclínate una vez más con ternura hacia los pobres, los enfermos y las personas que están solas: todos experimenten tu presencia consoladora. R.

-Muestra tu Rostro a todos los bautizados: nada los distraiga de tu voluntad y se acreciente su deseo de la santidad. R.

Oración conclusiva

"Acoge, Señor, nuestra plegaria, y haz descender con abundancia sobre nosotros tu Misericordia. Por Jesucristo, nestro Señor".

O bien:

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
 
"Revélanos, oh, Padre, el misterio de la oración filial de Cristo, nuestro Hermano y Salvador, y danos tu Espíritu, para que invocándote confiadamente y con perseverancia, como Él nos ha enseñado, crezcamos en la experiencia de tu amor. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Ofertorio

"Desde la Encarnación en el seno de la Virgen hasta el último aliento sobre la Cruz, la vida de Jesús es un holocausto incesante, una entrega perseverante a los designios del Padre"(Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Año de la Eucaristía: Sugerencias y propuestas, 24. 15/10/2004).

Aprendamos del Señor a vivir en actitud de ofrenda al Padre. Con estos sentimientos, presentemos los dones eucarísticos de esta Misa.

 

Comunión

Así como no podemos subsistir sin el pan del sustento diario, los cristianos también necesitamos de este Pan espiritual que es el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. No dejemos de pedir al Padre que nos dé el "pan de cada día", tanto el material como el celestial.

 

Despedida

Al concluir la celebración, reflexionemos con las palabras de San Juan Pablo II:

"La despedida, al finalizar la Misa, (...) impulsa al cristiano a comprometerse en la propagación del Evangelio y en la animación cristiana de la sociedad" (Mane nobiscum, Domine, 24). 

18 de julio de 2016, lunes de la semana XVI del Tiempo Ordinario. Entrada dedicada al Padre Eterno.


 

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