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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

sábado, 6 de agosto de 2016

Guion: Domingo XIX del Tiempo Ordinario


 



Ciclo C

Introducción

Hermanos, "con la Venida de Jesucristo Salvador, Dios ha establecido la Iglesia para la salvación de todos los hombres" (Hech, 17, 30-31; Declaración Dominus Iesus. Congregación para la Doctrina de la Fe, 22).

Y esta salvación dicha Iglesia la distribuye entre sus hijos ante todo, por medio de los siete sacramentos, principalmente, el de la Eucaristía, que actualiza la Pasión y Resurrección de Cristo y que se realiza únicamente en el marco de la Santa Misa, que esa misma Iglesia no ha dejado de celebrar a lo largo de los siglos.

Infinidad de Misas en el pasado, en el presente y en el futuro, aquí y en cada parte del Planeta. Pero solamente una fe, un Sacrificio y un Salvador.

Grande es, pues, el Misterio que celebramos.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Sab. 18, 5-9

La venerable memoria que hace el pueblo elegido de la liberación temporal de Dios, es profecía de la eterna salvación de todas las almas, realizada por el único Sacrificio de Cristo.

Segunda lectura: Heb. 11, 1-2; 8-19

Abraham es de veras nuestro padre en la fe, pues "se adentra con corazón confiado en la esperanza que Dios le abre" (Cf. S.S. Benedicto XVI, Ángelus, 08/08/10).

Evangelio: Lc. 12, 32-48

"No temas, pequeño rebaño".

Consoladoras palabras de nuestro Salvador, que resuenan siempre actuales y que se renuevan en cada generación gracias al "hoy" perenne de la liturgia de la Iglesia. Escuchemos los consejos del Divino Maestro.


Oración de los fieles

Las siguientes preces -traducidas al español de los diferentes idiomas en que fueron pronunciadas, y con algunas adaptaciones- están tomadas del formulario del Misal del Viaje Apostólico de Su Santidad Francisco a Cracovia (Polonia), entre el 27 y el 31 de julio de 2016, con motivo de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud. Corresponden a la Misa votiva "de la Misericordia de Dios", presidida por el Papa con las sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas polacos en el "Santuario San Juan Pablo II" de Cracovia, el 30 de julio de 2016:

Hermanos, abramos sin temor el corazón a Cristo, el único Salvador del hombre, y con confianza, dirijámosle nuestra humilde plegaria:

R. Escúchanos, Jesús.

-Oremos por la Santa Iglesia.

+Da, Señor, a todos los bautizados, el coraje de confesar la fe y haz que sean un signo evidente de la verdadera esperanza para el mundo de hoy. R.

-Oremos por los pastores de la Iglesia.

Por nuestro Santo Padre Francisco, por los obispos y presbíteros; sostennlos con la intercesión de María, Madre del Redentor, en la guía de tu pueblo por los caminos de la redención. R.

-Oremos por los que han ofrecido la propia vida a Dios por el camino de los consejos evangélicos.

Refuerza sus propósitos y santifícalos para el bien de la Iglesia y de toda la familia humana. R.

-Oremos por las familias.

+Hazlas fieles y fecundas en su amor, oh, Señor, y dales la alegría de acoger y custodiar las vocaciones de especial consagración para el servicio en la Iglesia. R.

-Oremos por los jóvenes.

+Concédeles vivir con entusiasmo en tu amistad y arriesgarse a elecciones valientes en la luz de tu Palabra de verdad y vida. R.

-Oremos por nuestra asamblea eucarística.

+Mantén encendido en nosotros, oh, Señor, el fuego de tu amor, para que sepamos contemplar tu Rostro, y fortalecidos por la comunión de tu Cuerpo y tu Sangre, sepamos servir a Dios y a los hombres. R.

Oración conclusiva

 "Señor Jesús, único Pastor de la Iglesia, en Ti hemos sido elegidos antes de la creación del mundo para servir en la caridad; por intercesión de María, tu Madre Inmaculada, danos la gracia de vivir siempre en alabanza y glorificación del Padre, según el ejemplo de San Juan Pablo II. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Arda en nuestros corazones, oh, Padre, la misma fe que inspiró a Abraham a vivir en la tierra como peregrino, y que no se apague nuestra lámpara, para que vigilantes en la espera de tu Hora, finalmente seamos por Ti introducidos en la Patria eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".
 

Ofertorio

Porque sabemos, como el salmista, que el amor del Señor va a descender sobre nosotros conforme a la esperanza que tengamos en Él, elevaremos a Dios en ofrenda el pan y el vino, para que vuelvan a nosotros como el Sacramento del Amor encarnado, hecho Nutriente del alma.


Comunión

En tiempos de indigencia, el Señor nos sustenta con su Carne y su Sangre. Recibamos este Santísimo Sacramento con espíritu de adoración y gratitud.


Despedida


Que vivamos de acuerdo con lo que hemos celebrado y compartamos con nuestros hermanos el don de la bendición que acabamos de recibir.


1° de agosto de 2016, memoria litúrgica de San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia. Entrada dedicada a él.

 

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