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La verdadera Iglesia de Dios...

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jueves, 18 de agosto de 2016

Guion: Domingo XXI del Tiempo Ordinario


 


Ciclo C

Introducción


Hermanos, la liturgia de la Misa de este domingo XXI del Tiempo Ordinario, pone ante los ojos de la mente y el corazón el plan de salvación que Dios tiene para cada uno de nosotros. Los textos nos iluminan acerca de cómo responder a la amorosa condescendencia del Señor, cuyo amor por nosotros es inquebrantable y cuya fidelidad permanece para siempre, como afirmará el salmo de hoy.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 66, 18-21

"La lectura profética expone con vivas imágenes el designio que Dios tiene de recoger en la unidad a todos los hombres para hacerles partícipes de su gloria" (San Juan Pablo II, Homilía, 24/08/80).

Segunda lectura: Heb. 12, 5-7. 11-13

La Carta a los Hebreos "nos exhorta a soportar las pruebas como purificación procedente de las manos de Dios" (Ídem).

Evangelio: Lc. 13, 22-30

La puerta estrecha de la que nos hablará el Evangelio "es, ante todo, la aceptación humilde, en la fe pura y en la confianza serena, de la Palabra de Dios" (Ídem).


Oración de los fieles


Las siguientes preces -traducidas del polaco y con algunas adaptaciones- están tomadas del formulario del Misal del Viaje Apostólico de Su Santidad Francisco a Cracovia (Polonia), entre el 27 y el 31 de julio de 2016, con motivo de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud. Corresponden a la Misa presidida por el Papa el 28 de julio, en el Santuario de Jasna Gora (Czestochowa), en ocasión del 1050 aniversario del Bautismo de Polonia:

Queridos hermanos, siempre agradecidos a Dios por el gran don del bautismo y unidos a María, nuestra Madre, dirijamos con humildad al Señor nuestra plegaria:

R. Escúchanos, Señor.

-Oremos por la Santa Iglesia, para que guiada por el Santo Padre Francisco, pueda gozar de la abundancia de los dones del Espíritu Santo y de la constante protección de María. R.

-Oremos por nuestra nación, para que agraciada con el don de la fe cristiana, sea perseverante en su fidelidad a Cristo y que sus habitantes conserven siempre  la dignidad de hijos de Dios. R. 

-Oremos por los enfermos, los pobres, los abandonados, los perseguidos y por todos los que sufren, para que auxiliados por Nuestra Señora de N (mencionar la advocación mariana propia del lugar), reciban alivio y esperanza. R.

-Oremos por los jóvenes, para que enriquecidos por la experiencia de la Divina Misericordia, sepan pregonarla en todos los puntos de la Tierra. R.

O bien, en 2016:

-Oremos por los catequistas, en este día dedicado a ellos, para que iluminados por el Santo Pontífice Pío X, patrono de la catequesis, a quien hoy recordamos, vivan el gozo espiritual de la absoluta fidelidad al Magisterio de la Iglesia. R.

-Oremos por nosotros mismos, para que impulsados por la Misericordia de Dios, estemos siempre dispuestos a ayudar con diligencia a aquellos que nos necesiten. R.

-Oremos por los difuntos benefactores de nuestra patria, para que justificados por la Divina Misericordia, puedan alcanzar el premio de la Patria celeste. R.

Oración conclusiva

"Dios misericordioso, escucha nuestra súplica y envía tu Espíritu Santo a renovar el rostro de esta tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, que invitas a todos los hombres a atravesar la puerta estrecha de la Cruz, concédenos la fuerza de tu Espíritu, para que uniéndonos al Sacrificio de Cristo, gustemos el fruto de la verdadera libertad y saboreemos la alegría de tu Reino. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén." 


Ofertorio

Nos exhortaba el salmo:

"¡Alaben al Señor todas las naciones, glorifíquenlo todos los pueblos!".

Es lo que nos disponemos a hacer ahora, mediante la presentación de los dones para el Sacrificio de alabanza que más gloria tributa a Dios.


Comunión

Jesús, Tú eres el Pan que sana nuestras heridas, preserva nuestra alma de la muerte y sacia nuestra sed de eternidad.

 
Despedida

Fortalecidos por la gracia de Dios, dispongámonos a avanzar por el sendero que nos conduce a la "puerta estrecha", umbral de la salvación que Dios nos ofrece.


16 de agosto de 2016, memoria litúrgica de San Esteban de Hungría y de San Roque. Entrada dedicada a ellos.


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