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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

viernes, 2 de septiembre de 2016

Guion: Domingo XXIII del Tiempo Ordinario


 


Ciclo C

Introducción

Hermanos, felices los que nos hemos encontrado hoy en este lugar para celebrar los Sagrados Misterios. La Misa dominical, desde los orígenes del cristianismo, hace a nuestra identidad de seguidores de Cristo, hijos de Dios y de la Iglesia.

Deberíamos preguntarnos si siempre, como hoy, esta cita festiva es lo más importante que hacemos  en el día del Señor o si nuestra participación está supeditada a otras cuestiones de menor importancia.

Ciertamente, el que está enfermo o es anciano, o quien debe cuidar de un enfermo o de un anciano, no están obligados a participar de la asamblea dominical.

Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para comprender que no existe acto mayor en la historia del universo que este de la Misa en que ofrecemos al Padre el Sacrificio pascual de su Hijo y así acogemos la salvación en el aquí y ahora de nuestra historia personal.

(En 2016 se añade lo siguiente: En este día solemne de la canonización de la inolvidable Madre Teresa de Calcuta, comenzamos la celebración dando gracias a Dios por este don y recordando las palabras de la nueva santa:

«La Misa es el alimento espiritual que me sustenta y sin el cual no podría vivir un solo día o una sola hora de mi vida»).


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Sab. 9, 13-18

A la luz de la lectura de pidamos al Señor la virtud de "la humildad, es decir, el sentido auténtico de los propios límites, unido al deseo intenso de un don de lo alto, que nos enriquezca desde dentro". (San Juan Pablo II, Homilía, 07/09/80).

Segunda lectura: Flm. 9b-10. 12-17

Mediante el bautismo, Jesús mismo se ha hecho nuestra sabiduría. De ahí la imortancia de ser verdaderos discípulos suyos. (Cf. Ídem).

Evangelio: Lc. 14, 25-33

Jesucristo es el centro de nuestra existencia. Solo en Él, Dios y Hombre, encuentran respuesta los más profundos y auténticos interrogantes que el hombre hace a Dios.


Oración de los fieles

El siguiente formulario, traducido de diferentes lenguas al español, se corresponde con el de la "Santa Misa con el Rito de canonización de la Madre Teresa de Calcuta", presidida por el Sumo Pontífice Francisco en la Plaza de San Pedro (04/09/16):

Hermanos e hijos queridos, agradecidos por el luminoso testimonio de fe de santa Teresa de Calcuta, elevemos al Señor nuestra plegaria:

R. Te rogamos, óyenos.

-Oremos por la Santa Iglesia de Dios.

+Cólmala de tu Espíritu, oh, Señor: que pastores y fieles alienten en su corazón el deseo de saciar en sus hermanos la sed de Jesús. R.

-Oremos por los consagrados.

+Dales, oh, Señor, libertad de corazón: que desligados de los bienes materiales, vivan siempre orientados hacia las realidades del Cielo. R.

-Oremos por los gobernantes y por las asambleas legislativas.

+Impúlsalos, oh, Señor, a escoger el verdadero bien del hombre: que defiendan la vida y la dignidad de toda persona humana, y que promuevan la justicia y la paz. R.

-Oremos por los pobres y por los últimos de la Tierra.

+Escucha, oh, Señor, su clamor, que se eleva a Ti: que a ejemplo de santa Teresa de Calcuta, muevan los corazones de los cristianos a una caridad operosa. R.

-Oremos pro los cristianos que padecen persecución.

+Confórtalos, oh, Señor, con tu Presencia: guíalos en la noche oscura y haz resplandecer para ellos el Sol de justicia. R. 

Oración conclusiva

Tú solo, Señor, conoces nuestro verdadero bien. Escucha nuestras súplicas y cumple en nosotros tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien:

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Señor, Tú que sabes con cuánto esfuerzo adquirimos las cosas terrestres y con cuánta mayor dificultad podemos alcanzar las del cielo, danos la sabiduría de tu Espíritu para que, como verdaderos discípulos, portemos cada día nuestra cruz, tras las huellas de Cristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

Que el Señor nos conceda la sabiduría necesaria para ser conscientes del gran Misterio que estamos por celebrar con la ofrenda de este pan y este vino que acercamos al Altar.


Comunión

Jesucristo es la Sabiduría increada que ha querido hacerse Pan para que, alimentados de Él, seamos sabios ante los engaños del "padre de la mentira". Recibamos pues, este Antídoto de inmortalidad, y meditemos las palabras de Santa Teresa de Calcuta:

"Esta unión eucarística constituye nuestra fuerza, nuestra alegría y nuestro amor".


Despedida

Confiados en la Sabiduría divina que vela sobre nosotros con paterna solicitud, nos retiramos a vivir de acuerdo con lo que acabamos de celebrar.


29 de agosto de 2016, memoria litúrgica del Martirio de San Juan Bautista. Entrada dedicada al santo Precursor.
(Última actualización de la entrada: 02/09/16).

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