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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 10 de octubre de 2016

Guion: Domingo XXIX del Tiempo Ordinario


La viuda inoportuna


Ciclo C

Introducción

Queridos hermanos:

La liturgia de este domingo nos ofrece una enseñanza fundamental: la necesidad de orar siempre, sin cansarse. A veces nos cansamos de orar, tenemos la impresión de que la oración no es tan útil para la vida, que es poco eficaz. Por ello, tenemos la tentación de dedicarnos a la actividad, a emplear todos los medios humanos para alcanzar nuestros objetivos, y no recurrimos a Dios. (Cf. S.S. Benedicto XVI, Homilía, 17/10/10).

Que esta celebración nos ilumine para comprender  que
"la fuerza del hombre es la oración y también la oración del hombre humilde es la debilidad de Dios. El Señor es débil solo en esto: es débil ante la oración de su pueblo" (Cf. S.S. Francisco, Homilía, 16/11/13).


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Éx. 17, 8-13

Dios, la Generosidad en persona, es misericordioso, y por consiguiente, siempre está dispuesto a escuchar las oraciones. Por tanto, nunca debemos desesperar. (Cf. Ídem).
 
Segunda lectura: II Tim. 3, 14_4, 2

Siempre actual es la exhortación del Apóstol a ser valientes heraldos de la Palabra de Dios.

Evangelio: Lc.18, 1-8

La Justicia de Dios, distinta de la de los hombres, se orienta siempre hacia el bien de sus hijos, en orden a su eterna salvación.

Oración de los fieles

Las siguientes preces están tomadas de la liturgia de la Misa del Jubileo de los catequistas, presidida el domingo 25 de septiembre de 2016, por el Santo Padre Francisco en la Basílica vaticana durante el Año Santo de la Misericordia:

Queridos hermanos, a Dios, que permanece siempre fiel, abramos nuestros corazones para que los colme de su gracia:

R. Te rogamos, óyenos.

-Padre, que vivificas todas las cosas, conserva a la Iglesia en la fe auténtica, reanima la esperanza en los fieles, y condúcelos a todos a la práctica de la caridad heroica. R.

-Padre, que haces justicia a los oprimidos, guía los destinos de los pueblos, orienta las decisiones de los gobernantes y suscita numerosos artesanos en paz. R.

-Padre, que restituyes la vista a los ciegos, ilumina la mente de los incrédulos, convierte el corazón de los pecadores, y suscita catequistas y anunciadores de la verdad que salva. R.

-Padre, que levantas a los caídos, levanta a tus hijos heridos, consuela a los pobres y a los solitarios, y devuelve la confianza a los afligidos y traicionados. R.

-Padre, que confundes el camino de los malvados, desbarata los proyectos de odio y violencia, y protégenos del egoísmo y de la concupiscencia. R.

Oración conclusiva

"Oh, Padre, que restauras la condición del hombre, y con la Resurrección de Cristo, abres ante nosotros las puertas de la vida eterna, admítenos en la plena comunión Contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén"

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, que por las manos alzadas de tu siervo Moisés, has dado la victoria a tu pueblo, guarda a la Iglesia, reunida en oración; haz que el nuevo Israel crezca en el servicio del bien, y venza el mal que amenaza el mundo, mientras se acerca la hora en que harás justicia a tus elegidos, quienes claman día y noche ante Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Al Dios de la justicia y de la misericordia, Le presentamos los dones elegidos por su mismo Hijo, para que vuelvan a nosotros como Sacramento de salvación.


Comunión

Una vez más, el Padre nos regala el Don inestimable de la Eucaristía. A diferencia del juez de la parábola de hoy, nos Lo ofrece por amor, sin que se lo hayamos pedido y sin mérito de nuestra parte.


Despedida

"El Señor no dejará que resbale tu pie; Él es tu Guardián y no duerme".

O bien:

"De día no te dañará el sol ni la luna de noche"

O bien:

"El Señor te protegerá en la partida y el regreso, ahora y para siempre".

Con la confianza que nos infunden estas palabras del salmo de hoy, nos disponemos a comenzar una nueva semana, al amparo del Altísimo.


10 de octubre de 2016, conmemoración de San Daniel Comboni, obispo. Entrada dedicada a él, al cumplirse 135 años de su muerte.


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