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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 28 de noviembre de 2016

Guion: Domingo II de Adviento


Prédica de San Juan Bautista


Para profundizar sobre las características del Tiempo de Adviento hacer clic aquí.


Ciclo A

Introducción

Hermanos:

"El Adviento es, por excelencia, el tiempo de la esperanza. Cada año, esta actitud  fundamental del espíritu se renueva en el corazón de los cristianos que, mientras se  preparan para celebrar la gran solemnidad del Nacimiento de Cristo Salvador, reavivan la  esperanza de su vuelta gloriosa al final de los tiempos. La primera parte del Adviento insiste precisamente en la Parusía, la última Venida del Señor. (San Juan Pablo II, Ángelus, 09/12/01).

Iluminados por los textos de esta liturgia dominical, preguntémonos si estamos preparados para recibir al Señor que viene.

Luego del saludo inicial, y, si se cree conveniente, en lugar del Acto penitencial, puede realizarse el rito de la Corona de Adviento. En otra entrada de este blog, se ofrece un modelo de oración para el encendido de cada cirio. Hacer clic aquí.  

Se omite el himno Gloria in excelsis.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 11, 1-10

En el fecundo árbol genealógico de David, el profeta Isaías anuncia el brote del eterno Retoño que es el Mesías de Dios que trae la paz y la concordia a la humanidad.

Segunda lectura: Rom. 15, 4-9

"Imitar a Jesucristo". Es la invitación que nos dirige san Pablo para que aprendamos a ser auténticos servidores del Señor en la persona de los hermanos. Un gran desafío para este Adviento.

Evangelio: Mt. 3, 1-12

San Juan Bautista, el mayor de los profetas, hace un serio llamamiento a la conversión. Con humildad, acojamos sus palabras aquí y ahora, en el hoy de este tiempo litúrgico de Adviento.


Oración de los fieles

R. Ven, Señor, Rey de justicia y de paz.

-Para que la Iglesia pueda gozar de tiempos de paz y unidad, y se reconozca la autoridad espiritual del Papa entre los seguidores de otros credos y aun entre los no creyentes. R.

-Para que los que los responsables de los destinos de las naciones, gobiernen a los pueblos con justicia y a los pobres con rectitud. R.

-Para que los eventos y obligaciones de fin de año no nos distraigan del espíritu de preparación para la Navidad, propio del Adviento. R.

-Para que en nuestros hogares, el armado de la Corona de Adviento, del árbol, del pesebre y las otras prácticas piadosas propias de este tiempo, contribuyan a acrecentar nuestra fe y a fortalecer los vínculos familiares. R.

-Para que el Espíritu del Señor se manifieste en los corazones de aquellos que hacen mal uso de su libertad, dedicándose a la burla y a la ridiculización de lo sagrado. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Dios de los vivos, suscita en nosotros el deseo de una verdadera conversión, para que renovados por el Espiritu Santo, en toda relación humana sepamos llevar a cabo la justicia, la ternura y la paz, que la Encarnación de tu Verbo hizo brotar en la Tierra. Por Jescristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Adviento, tiempo de espera y de siembra.
Los dones que llevamos al Altar testifican la omnipotencia y la generosidad del Señor, el Cual, de cualquier humilde siembra puede hacer surgir una grandiosa cosecha.
Por lo tanto, aun reconociendo nuestra pequeñez, seamos sembradores de esperanza con cada acto de nuestra vida.

Se emplea el Prefacio de Adviento I o II (o V, que algunas Conferencias Episcopales han incorporado en sus Misales, con la autorización de la Santa Sede).


Comunión
 
Jesucristo, Pan del Cielo, tenemos hambre de Ti y deseamos recibirte como Tú quieres ser recibido: con un corazón nuevo, dispuesto a luchar más tenazmente contra los vicios que nos dificultan la plena comunión Contigo.


Ofrezcamos la Comunión de hoy por esta intención, puesta ya la mirada en una fructuosa celebración de la próxima Navidad.

Conviene que el sacerdote emplee la Bendición solemne de Adviento.


Despedida

Que María, Virgen de la espera y Madre de la esperanza, reavive en toda  la Iglesia el espíritu del Adviento, para que la humanidad entera se vuelva a poner  en camino hacia Belén, donde vino y de nuevo vendrá a visitarnos el Sol que nace de lo alto (cf. Lc. 1, 78), Cristo nuestro Dios. (Ídem supra).


28 de noviembre de 2016, conmemoración de santa Catalina Labouré, vidente de la Virgen Milagrosa y destinataria del pedido de la Madre de acuñar la sagrada Medalla. En el año 210° aniversario del nacimiento y en el 140° de la muerte terrena de la santa. Entrada dedicada a ambas.



 

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