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La verdadera Iglesia de Dios...

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lunes, 27 de febrero de 2017

Guion: Domingo I de Cuaresma


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Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, consultar aquí.

Ciclo A
 
En este domingo tiene lugar el rito de la inscripción o elección del nombre de los catecúmenos que serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana en la Vigilia Pascual.


Introducción

 "El miércoles pasado, con el rito de la imposición de la Ceniza, iniciamos la Cuaresma, tiempo litúrgico que todos los años nos recuerda una verdad fundamental: no se entra en la vida eterna sin llevar nuestra cruz en unión con Cristo. No se alcanza la felicidad y la paz sin afrontar con valentía la lucha interior. Se trata de una lucha que se vence con las armas de la penitencia: la oración, el ayuno y las obras de misericordia. Todo esto se ha de hacer de forma oculta, sin hipocresía, con espíritu de amor sincero a Dios y a los hermanos". (San Juan Pablo II, Ángelus del 13/02/05).

Hoy, primer Domingo de Cuaresma, contemplamos a Jesús tentado por el Maligno en el desierto. Al unirnos al Señor, vencedor de Satanás, sostenidos por la gracia sacramental que de Él recibimos por mediación de la Iglesia, obtenemos la fortaleza para hacer frente al astuto Tentador.

O bien:

"La Cuaresma -cuyo primer Domingo estamos viviendo- es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor". (Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2017).

Palabras conclusivas de ambas introducciones anteriores:

Con estas íntimas disposiciones nos ponemos en camino hacia la Pascua, manteniendo el corazón abierto a la insistente invitación del Señor: 
 
"Convertíos y creed el Evangelio" ( Mc 1, 15). (San Juan Pablo II, Ángelus del 17/02/02).
 
O bien:

Hoy, primer domingo de Cuaresma, la liturgia nos vuelve a proponer la impresionante página evangélica de las tentaciones de Jesús:
La actitud decidida del Mesías constituye para nosotros un ejemplo y una invitación a seguirlo con valiente determinación. El demonio, "Príncipe de este mundo" (Jn 12, 31), continúa aún hoy su acción engañosa. Todo hombre, además de por su propia concupiscencia y por el mal ejemplo de los demás, es tentado por el demonio, y lo es aún más cuando menos lo nota. ¡Cuántas veces cede con ligereza a las falaces lisonjas de la carne y del Maligno, y experimenta luego amargas desilusiones! Es preciso permanecer vigilantes, para reaccionar con prontitud a todos los ataques de la tentación. La Iglesia, experta maestra de humanidad y de santidad, nos indica instrumentos antiguos y siempre nuevos para el combate diario contra las sugestiones del mal: son la oración, los sacramentos, la penitencia, la escucha atenta de la Palabra de Dios, la vigilancia y el ayuno. 
 
Emprendamos con un compromiso más fuerte el camino penitencial de la Cuaresma, para estar dispuestos a vencer toda seducción de Satanás y llegar a la Pascua con la alegría del espíritu (cf. Oración colecta). (San Juan Pablo II, Ángelus del 17/02/02).

O bien, más breve:

"Hermanos, hoy es el Domingo I de Cuaresma. 
Estamos al comienzo de un singular itinerario de penitencia y conversión. Nos damos cuenta de que se trata de una ocasión favorable para reconocer el pecado, que ofusca nuestra relación con Dios y con los hermanos" (San Juan Pablo II, homilía del 17/02/02).

Con este espíritu, vivamos más intensamente la Misa en el día del Señor.
 
El Nuevo Misal para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay posee seis formularios de tropos cuaresmales para el Kyrie, y cuatro formularios de Saludo litúrgico entre los que el sacerdote puede elegir para usar hoy.
No se canta ni se dice el himno Gloria a Dios.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Gén. 2, 7-9; 3, 1-7

La página del libro del Génesis, que vamos a escuchar indica bien qué es el pecado y las consecuencias que produce en la vida del hombre (San Juan Pablo II, homilía del 17/02/02),

O bien:

"Nuestros antepasados cedieron a las lisonjas del Tentador, interrumpiendo bruscamente el diálogo de confianza y de amor que tenían con Dios . El mal, el sufrimiento y la muerte entraron así en el mundo" (Ídem supra),  y con ellos, la esperanza del Mesías Redentor. 
 
Segunda lectura: Rom. 5, 12-19

Jesucristo, Hombre y Dios verdadero, es el "Nuevo Adán" que viene a restituir la relación del hombre con Dios, revocada por la desobediencia del primer Adán.

Evangelio: Mt. 4, 1-11

"Jesús es tentado por Satanás en el desierto. A la luz de esta página evangélica, estamos invitados a  imitar la actitud del Señor, que obedece con decisión la Palabra del Padre celestial" (Ídem supra).

O bien: 

"Jesús, vencedor del astuto Tentador, nos enseña que la referencia última de todo creyente es la Palabra que sale de la boca del Señor". (Ídem supra).

 
Oración de los fieles
 
Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la liturgia del Magno Jubileo de la Encarnación, en el Año Santo 2000. (Bendito el Señor por los siglos. Celebraciones y oraciones para el Año Santo. Comité Central para el Gran Jubileo del Año 2000). Adviértase que, si bien por regla general las oraciones de la Misa -incluidas las preces- tienen como Destinatario directo al Padre ("por el Hijo en el Espíritu"), en algunos ocasiones, como la siguiente, pueden dirigirse al mismo Cristo (Cf. Colectas de la solemnidad de Corpus Christi o de la última feria de Adviento):


Elevemos nuestras súplicas a Cristo, Autor y perfeccionador de nuestra fe, para que guíe nuestros pasos de creyentes:

R. Señor Jesús, auméntanos la fe.

-Cuando nos asalta la duda sobre la verdad de la Palabra de Dios. R.

-Cuando cultivamos deseos de obedecer a la lógica del mundo. R.

-Cuando sentimos el peso del testimonio cristiano. R.

-Cuando la incomprensión pone a prueba nuestra fidelidad. R.

-Cuando las seducciones del Maligno nos impulsan a ceder. R.

-Cuando la renuncia al pecado requiere esfuerzo y decisión. R.

-Cuando el amor a Ti y al prójimo requiere demostración en los hechos. R.

-Cuando la sincera adhesión al Evangelio es causa de persecución. R.

-Cuando tenemos miedo de dar razón del nombre de cristianos. R.

Oración conclusiva

"Dios, que conviertes a Ti los corazones de los creyentes, escucha nuestra súplica: haz que abandonando las sendas del error, avancemos siguiendo a Cristo, tu Hijo, por el camino que conduce a la Vida, para que, fieles a las promesas del bautismo, vivamos con coherencia nuestra fe y demos valiente testimonio de la verdad de tu Palabra. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, que conoces la fragilidad de la naturaleza humana, herida por el pecado, concede a tu pueblo, emprender con la fuerza de tu Palabra el camino cuaresmal para vencer las seducciones del Maligno, y llegar a la Pascua en la alegría del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio


Que este primer tramo del itinerario cuaresmal sea una oportunidad para renovar nuestro deseo de conversión; anhelo y súplica a la vez, que presentamos junto al pan y al vino.

Se usa el Prefacio propio* del Domingo I de Cuaresma, que es el mismo para cualquier ciclo: De tentatione Domini.
Puede usarse cualquiera de las dos Plegarias Eucarísticas de Reconciliación, con el Prefacio de más arriba*. En efecto, éstas poseen un Prefacio propio que solamente puede cambiarse por otros relacionados con los misterios de la Pasión del Señor, o de carácter penitencial, como son, por ejemplo, los cuaresmales.
 
 

Comunión 

En la marcha por el desierto cuaresmal, para no ceder a las tentaciones del Enemigo infernal, necesitamos ser alimentados del Maná celestial, Pan de los fuertes, que la Iglesia nos entrega ahora con materna solicitud.

Se imparte la Bendición solemne propia de este tiempo, o bien, se reza la correspondiente Oración sobre el pueblo, que concluye con la bendición simple. En cualquier caso, siguiendo la práctica de la liturgia romana, el diácono, o en su defecto, el mismo sacerdote, invita a los fieles a disponerse para recibir la Bendición diciendo:

"Inclínense para recibir la bendición".

Despedida 

María Santísima, que en medio de las ocupaciones diarias dirigía siempre su mente y su corazón al misterio de su Hijo, nos guíe a realizar un fructuoso itinerario cuaresmal. (San Juan Pablo II, Ángelus del 13/02/05).


27 de febrero de 2017, conmemoración de san Gabriel de la Dolorosa, religioso. Entrada dedicada a él.






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