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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 26 de marzo de 2017

Bendición de los trabajos que preparan la estructura de un nuevo edificio


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Texto comentado

Bendicional:
en negro; (oración de bendición: negrita cursiva).

 
(Se conservan los números de secciones y parágrafos tal y como se hallan en el Bendicional: negrita. También en negrita me permito realzar algunas cuestiones litúrgicas del texto del Bendicional, incisos que, a mi criterio, merecen especial consideración).
Comentarios del blog: azul.

El capítulo IX del Bendicional, en la parte referida a las "bendiciones de construcciones y actividades", ofrece la siguiente bendición:


BENDICIÓN DE LOS TRABAJOS QUE PREPARAN LA ESTRUCTURA DE UN NUEVO EDIFICIO

515. El siguiente rito se emplea cuando se inicia la construcción de una obra o cuando se bendice la primera piedra de algún edificio de cierta importancia, principalmente si se destina a una determinada comunidad. La manera de bendecir una primera piedra, como también la de bendecir el trabajo de edificación de una nueva iglesia se realiza según el rito indicado en el Ritual de la Dedicación de iglesias y de altares (1).

516. El rito que aquí se describe pueden usarlo el sacerdote o el diácono, los cuales, respetando la estructura del rito y sus elementos principales, adaptarán la celebración a las circunstancias de los presentes y del lugar.

517.
Esta celebración, aunque va dirigida a la comunidad a la que se destina el edificio que se va a construir, tendrá un sentido más pleno si asisten también los que con su trabajo van a intervenir de modo directo en la obra. Con esto se manifiesta que la construcción material, y por tanto, la presente bendición, atañea mucho más que a las instalaciones edilicias: incluye a las personas que trabajan en su construcción, a los que allí vivirán, e incluso a los que allí acudirán esporádica o incidentalmente.

RITOS INICIALES

518. Reunido el grupo de personas asistentes en el lugar donde se proyecta construir el edificio, se entona un canto adecuado, por ejemplo, el salmo 126 (127), 1-2. (Siempre, por su inspiración divina, son preferibles los salmos y cánticos de las Sagradas Escrituras frente a otros, por adecuados que sean estos últimos. El segundo lugar lo ocupan las composiciones hímnicas antiguas y nuevas que la autoridad de la Iglesia ha acogido de buen grado en su exquisito acervo. En todo caso, han de evitarse siempre los cánticos ajenos al espíritu religioso que caracteriza este rito).

519. Terminado el canto, el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

520. Luego el celebrante saluda a los presentes, diciendo:

La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, fuente de todo bien, estén con vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

521. Según las costumbres del lugar, después del saludo, unos representantes de los responsables de la construcción pueden hacer de algún modo la presentación de la obra.

522. Luego el celebrante dispone a los presentes para la celebración de la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

La obra que hoy comenzamos debe animar nuestra fe y ser para nosotros ocasión de expresar nuestra gratitud. Nos son bien conocidas aquellas palabras del salmo: "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles". Somos en cierto modo cooperadores de Dios siempre que con nuestro trabajo atendemos y servimos a los hermanos o a la comunidad. Con esta celebración, imploremos, pues, hermanos, la ayuda de Dios, para que esta construcción llegue felizmente al término deseado, y para que proteja a los constructores y los guarde de todo mal. (Se expresa aquí el objetivo de la bendición).

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

523. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo celebrante, lee un texto de la Sagrada Escritura.

I Co 3, 9-11: Sois edificio de Dios

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los Corintios:

Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.

Palabra de Dios.

524. Pueden también leerse: Is 28, 16-17b; 1 P 2, 4-10; Lc 6, 47-49.

525. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo responsorial 89, 12-14. 16-17 (R.: cf. 17c)

R. Haz prósperas las obras de nuestras manos.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo. R.

Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

526. O bien:

Sal 120 (121), 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

R. (cf. 2) Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

527.
El celebrante, según las circunstancias, puede hacer una breve homilía, explicando la lectura bíblica, para que los presentes perciban por la fe el significado de la celebración.

PRECES

528. Sigue la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el celebrante puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias de los presentes o del lugar.

Adviértase que las siguientes son "bendiciones" dirigidas al Padre, con marcado tono de gratitud, a diferencia de las súplicas directas al Señor que solemos encontrar habitualmente en el Bendicional:

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios, Padre todopoderoso, para que la obra que hoy comenzamos contribuya a la edificación del Reino de Dios y nos una a Cristo, Piedra angular, en la fe y en la caridad.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

Tú que nos has dado la inteligencia y la fuerza para ser colaboradores de tu obra. R.
Tú que por tu Hijo, nuestro Señor, has querido edificar tu santa Iglesia sobre piedra firme. R.

Tú que, por el Espíritu de tu Hijo, nos haces entrar en la construcción del templo espiritual en el que quieres hacer morada. R.

Tú que pones en nosotros la firme esperanza de llevar a buen término, con tu ayuda, la obra que hoy comenzamos con tu bendición. R.

Tú que, como piedras vivas, nos labras y pulimentas golpe a golpe, para formar parte de la Jerusalén celestial. R.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

529. El celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Dios todopoderoso, Padre de misericordia, que creaste todas las cosas por tu Hijo, y Lo estableciste como sólido fundamento de tu Reino, atiende nuestra petición y haz que esta obra que iniciamos para gloria de tu Nombre y para nuestro provecho, con la ayuda de tu sabiduría, vaya creciendo de día en día hasta su feliz culminación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

 
530.
O bien:

(En la siguiente pieza eucológica, nótese la licitud del pedido "material" -expresada en el vocablo "progreso"-, pero siempre en relación con el bien espiritual, al que se refiere la mención al "Reino de Cristo").

Oh, Dios, Creador de todas las cosas, que has confiado al hombre el deber de trabajar, haz que la obra que comenzamos signifique progreso en nuestra vida y, por tu bondad, sirva para extender el Reino de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.


531.
El celebrante, según las circunstancias, puede rociar con agua bendita el solar donde se va a levantar el nuevo edificio, y la primera piedra. Luego se coloca la piedra en los cimientos, mientras el pueblo entona un canto adecuado.

CONCLUSIÓN DEL RITO

532. Luego el celebrante, con las manos extendidas sobre los presentes, concluye el rito, diciendo:

Dios todopoderoso os bendiga y acoja favorablemente vuestros deseos.

R. Amén.

El Señor os conceda que cuanto realicéis sea todo en su Nombre.

R. Amén.

El Señor mire con agrado vuestro trabajo y guarde vuestras vidas de todo mal.

R. Amén.

533. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.


Nota:

1. Ritual de la Dedicación de iglesias y de altares, pp. 15-23.


26 de marzo de 2017, Domingo Laetare, cuarto de Cuaresma. Entrada dedicada a Jesucristo, Luz del mundo, Médico de los cuerpos y de las almas.


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