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La verdadera Iglesia de Dios...

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jueves, 27 de abril de 2017

Bendición de algunos instrumentos técnicos




Texto comentado

Bendicional:
en negro; (oración de bendición: negrita cursiva).

 
(Se conservan los números de secciones y parágrafos tal y como se hallan en el Bendicional: negrita. También en negrita me permito realzar algunas cuestiones litúrgicas del texto del Bendicional, incisos que, a mi criterio, merecen especial consideración).
Comentarios del blog: azul.

El capítulo XX del Bendicional, en la parte referida a las "bendiciones de construcciones y actividades", presenta la siguiente bendición:

BENDICIÓN DE ALGUNOS INSTRUMENTOS TÉCNICOS

748. El hombre, con su trabajo y su ingenio, con la ayuda de la ciencia y de la técnica, va dilatando más y más su dominio sobre la naturaleza. Merced a ello y aportando su propia actividad, se granjea gran número de bienes, contribuyendo así a mejorar las condiciones de vida propia y de sus semejantes. Cuando se inauguran, presentándolos por vez primera, determinados instrumentos técnicos, puede resultar oportuna una celebración que ponga más de relieve cómo el mensaje cristiano impone a los hombres el deber ineludible y social de mejorar el mundo. (7).

749. El rito de bendición que aquí se propone concierne tanto a la comunidad en cuyo provecho se ponen en funcionamiento esos instrumentos técnicos (como por ejemplo, una central eléctrica, un acueducto, un sismógrafo, etc.), como principalmente a todos los que de algún modo dirigirán o manejarán estos instrumentos. Por eso se requiere en la celebración la presencia por lo menos de algunos representantes suyos. Adviértase que, aun cuando se trate de objetos, la bendición como sacramental tiene siempre como principal destinatarios a los seres humanos, a cuya santificación se ordenan.

750. Este esquema pueden utilizarlo el sacerdote, el diácono y también el laico, con los ritos y fórmulas para él previstos.

751. Con objeto de adaptar la celebración a las circunstancias concretas del lugar y de las personas, pueden adoptarse algunos de los elementos de este formulario, respetando siempre la estructura de la celebración y sus principales elementos.

RITO DE LA BENDICIÓN

RITOS INICIALES

752.
Reunida la comunidad, puede entonarse un canto adecuado, terminado el cual, el ministro dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos se santiguan y responden:

Amén.

753.
Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes diciendo:

Dios, que dio al hombre el mando sobre las obras de sus manos, esté con todos vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

754. Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo:

Proclamemos la grandeza de Dios, que dio al hombre el mando sobre las obras de sus manos.
Todos responden:

R. Amén.

755.
El ministro dispone a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

El hombre, con el trabajo de sus manos y con la ayuda de la técnica, coopera con el Creador para que la Tierra se convierta en un lugar más digno de la familia humana. Él se preocupa de perfeccionar la obra de la creación, vela por fomentar la fraternidad entre los hombres y cumple el mandamiento de Cristo de entregarse generosamente al servicio de los hermanos. Nosotros, pues, que nos servimos de estos inventos para nuestro bienestar, bendigamos y alabemos sin cesar a Dios, que es la luz verdadera y el surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Nótese que, a diferencia de la Misa, en que son obligatorias al menos dos lecturas bíblicas de las cuales siempre la segunda es evangélica, en este rito puede optarse entre una lectura bíblica no evangélica y una del Evangelio.

756. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la Sagrada Escritura.

Gn 1, l-5a. 14-18: Dijo Dios: «Que exista la luz.» Y la luz existió

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro del Génesis:

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
Y dijo Dios:
—«Que exista la luz.»
Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla «Noche».
Y dijo Dios:
—«Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar al día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan las lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra.»
Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno.

Palabra de Dios.

757.
O bien:

Jn 4, 5-14: El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Juan:

Llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
—«Dame de beber.»
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
—«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?»
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
—«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú y él te daría agua viva.»
La mujer le dice:
—«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»
Jesús le contestó:
—«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de agua que salta hasta la vida eterna.»

Palabra del Señor.

758.
Pueden también leerse: Nm 20, 2-11; Is 55, 1-11; Si 17, 1-6.

759. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo responsorial

Sal 28 (29), 1-2. 3-4. 7-9. 10-11 (R.: 2)

R. Aclamad la gloria del nombre del Señor.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R.

La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cades.
La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» R.

El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz. R.

760. O bien:

Sal 17 (18), 12-13. 14-15. 16. 17 y 20

R. (3b) Dios mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Sal 148, 1-2. 3-4. 5-6

R. (13c) La majestad del Señor sobre el cielo y la tierra.

761. El ministro, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

PRECES

762.
Si se estima oportuno, antes de la oración de bendición puede hacerse la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias del momento. 
En las obras e inventos del ingenio humano, hemos de reconocer la permanente actuación de Dios creador. Es justo y conveniente que, agradecidos, ofrezcamos a Dios nuestras alabanzas y que lo invoquemos confiadamente, diciendo:

R. Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.

Dios eterno, que creaste todas las cosas y las sometiste al dominio del hombre,
—concédenos utilizar sabiamente las fuerzas de la naturaleza para gloria tuya y utilidad de los hombres. R.

Tú que continuamente nos das tu Espíritu,
—haz que cooperemos con él, no sólo con la técnica, sino también con la justicia y la caridad, en su obra de renovar la faz de la tierra. R.

Tú que penetras el corazón de todos,
—haz que el progreso técnico de la humanidad no escape nunca al control de una dirección prudente. R.

Tú que quieres que todos, sin excepción, te llamemos Padre,
—haz que las víctimas de toda discriminación disfruten, con la ayuda de todos, de los derechos y bienes comunes. R.

Sigue la oración de bendición, como se indica más adelante.

763.
Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendición el ministro dice:

Oremos.

Y, según las circunstancias, todos oran durante algún tiempo en silencio. Es muy importante este silencio en la liturgia; más aún, forma parte de ella.

Luego dice la oración de bendición.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

764. El ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

a) Bendición de un instrumento técnico cualquiera

Bendito eres, Señor, Dios nuestro, y digno de toda alabanza, tú que, mediante el ingenio y el trabajo del hombre, cuidas del progreso de toda la creación, y en los inventos de la raza humana manifiestas de modo admirable tu grandeza y tu bondad; te pedimos que quienes desean servirse de estos instrumentos para mejorar su calidad de vida te reconozcan admirable en tus obras y se esfuercen por consagrarse plenamente a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.


b) Bendición de una central energética

Señor, Dios todopoderoso, fuente y origen de todo hombre, creador de la luz, mira a estos fieles tuyos, que desean utilizar esta central como fuente de energía eléctrica (atómica), y haz que, buscando siempre tu rostro, después de las tinieblas de este mundo, puedan llegar hasta ti, Luz inagotable, en quien vivimos, nos movemos y existimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.


c) Bendición de un acueducto

Bendito eres, Señor, Dios nuestro, y digno de toda alabanza, tú que, mediante el ingenio y el trabajo del hombre, cuidas del progreso de toda la creación, y en los inventos de la raza humana manifiestas de modo admirable tu grandeza y tu bondad; te pedimos que todos los que utilicen el agua que les llegará a través de este conducto, te reconozcan a ti como fuente de agua viva y de ti saquen aquella agua que salta hasta la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.


765. Después de la oración de bendición, se pone en funcionamiento por primera vez el instrumento técnico. Así, la bendición precede a la inauguración, con lo que se expresa que el uso de los instrumentos ha de tener como fin esencial la gloria de Dios y el bien de los hombres. Puede interpretarse, según las circunstancias, un canto adecuado.

CONCLUSIÓN DEL RITO

766. El ministro, si es sacerdote o diácono, concluye el rito, diciendo:

Dios, de quien procede todo bien, ilumine su rostro sobre vosotros y os guíe por el camino de la paz.

R. Amén.
Luego dice:

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo : y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R. Amén.

767. Si es laico, el ministro, invocando la bendición de Dios y santiguándose, dice:

Dios, de quien procede todo bien, ilumine su rostro sobre nosotros y nos guíe por el camino de la paz.

R. Amén.

768. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.


7 Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, núms. 33-34.

27 de abril de 2017, en Latinoamérica, fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo, patrono del Episcopado latinoamericano. Entrada dedicada a él.


 

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