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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 23 de julio de 2017

Guion: Domingo XVII del Tiempo Ordinario


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Ciclo A

Introducción

"Aquel que es el Creador sabio de toda belleza visible y es la fuente última de todo amor auténtico" (San Juan Pablo II, Ángelus, 27/07/84), nos ha congregado en su nombre en esta asamblea festiva.

Celebremos vivamente los Santos Misterios de nuestra redención: la única y perenne entrega del Hijo de Dios por nuestra salvación, llevada a cabo para cada hombre y mujer en el eterno presente del Amor divino.
 

Liturgia de la Palabra

Primera lectura: I Rey. 3, 5-6a. 7-12

"Un corazón sabio y prudente". Como el rey Salomón, se lo pedimos al Señor, seguros de que con este don, permaneceremos en sus caminos.

Segunda lectura: Rom. 8, 28-30

San Pablo nos recuerda que "Dios dispone todo para el bien de los que lo aman".

Refiriéndose a este pasaje, san Juan Pablo II nos enseña que "el amor es un don de la gracia divina y al mismo tiempo contribuye a aumentar la gracia, para que se realice también nuestra vocación según el designio de Dios (Ídem supra).

Evangelio: Mt. 13, 44-52

También hoy la lectura del Evangelio según Mateo nos recuerda la verdad sobre el Reino de los Cielos, según habló nuestro Señor Jesucristo en algunas de sus parábolas
(Ídem supra).
  
Sintámonos interpelados por las enseñanzas del Maestro Divino.


Oración de los fieles

Las siguientes preces están tomadas del Misal agustiniano, (formulario general III):

En comunión, dirijamos a Dios nuestro Padre, Principio y Fuente de todo bien, nuestra oración:

Respondemos: Padre, escúchanos.

-Por nuestro Santo Padre, el Papa, por nuestro Obispo y todos los sacerdotes. Roguemos al Señor.

-Por todas las familias, especialmente por las nuestras, iglesia domésticas, para que sean signos de fe y esperanza, y testigos del amor de Dios ante el mundo. Roguemos al Señor.

-Por todos los trabajadores, inmigrantes y cuantos buscan trabajo, para que sean tratados como hermanos, hijos del mismo Padre, reciban el justo salario y a nadie le falte lo necesario para una vida digna. Roguemos al Señor.

-Por los niños de todos los países de la Tierra, para que puedan vivir y crecer en este mundo como en un jardín donde florezcan la amistad, la alegría, el amor y la paz.  Roguemos al Señor.

-Por nuestros hermanos difuntos, para que el Señor los reciba en su Reino, gozando por siempre del Banquete eterno. Roguemos al Señor.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Padre, fuente de sabiduría, que nos has revelado en Cristo, el tesoro escondido y la perla preciosa, concédenos el discernimiento del Espíritu, para que sepamos apreciar en medio de las realidades mundanas, el valor inestimable de tu Reino, y estemos dispuestos a toda renuncia para conseguir ese don. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Ofertorio

Los inescrutables designios del Creador han querido que el trigo y la vid fueran como "tesoro escondido" que, hallado en la tierra por las manos laboriosas del trabajador, se convirtiera en ofrenda de nosotros a Dios y en Sacramento de Él para nosotros.


Comunión

Los graneros del Cielo han producido para nosotros el Pan que adoran los ángeles y nutre a los hombres. Es Jesucristo, el Pan de Dios y que es Dios. Por eso, al contemplarlo y sobre todo al recibirlo, Lo adoramos con todo nuestro ser.


Despedida

Hermanos, hagamos cada vez más honor a nuestro nombre de cristianos. Que la misericordia del Señor nos acompañe durante la semana que comienza. 


23 de julio de 2017, domingo XVI del Tiempo Ordinario.
Entrada dedicada a Jesús Resucitado, en su "pascua" semanal.


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