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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

domingo, 30 de julio de 2017

Guion: Domingo XVIII del Tiempo Ordinario




Ciclo A

Introducción

Hermanos, la liturgia de hoy nos habla del amor providente de Dios por cada uno de nosotros, manifestado, entre otros muchos, en el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.

Escucharemos en el Evangelio:

Jesús ‘tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, recitó la bendición, partió el pan y se los dio’.

"Como podemos ver, son las mismas acciones que Jesús hizo en la Última Cena, siendo las mismas que cada sacerdote cumple cuando celebra la santa Eucaristía.
La comunidad cristiana nace y renace continuamente de esta comunión eucarística. Vivir la comunión con Cristo es por lo tanto muy diverso que estar pasivos y ser extraños a la vida cotidiana. Por el contrario siempre nos inserta más en la relación con los hombres y mujeres de nuestro tiempo, para ofrecerles a ellos un gesto concreto de la misericordia y de la cercanía de Cristo". (S.S. Francisco, Audiencia, 17/08/16). Que el Señor haga fructíferas nuestras obras.

Con estos sentimientos, iniciamos la Santa Misa.


Liturgia de la Palabra


Primera lectura: Is. 55, 1-3


La invitación del Señor a saciarse de sus bienes está dirigida a todos aquellos que le abran el corazón, pero de modo particular a los más necesitados.

Segunda lectura: Rom. 8, 35. 37-39


Cristo muerto y resucitado es la garantía del amor inefable que nos une a Dios en una alianza que no tiene fin.

Evangelio: Mt. 14, 13-21


La célebre página bíblica del milagro de la multiplicación de los panes y los peces nos asegura que "el Señor va al encuentro de las necesidades de los hombres, pero quiere volvernos a cada uno de nosotros participantes concretos de su compasión". (Ídem Supra). 

 
Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Misa del Miércoles de Ceniza, que presidió el Santo Padre Francisco el 1° de marzo de 2017:

Hermanos queridos, invoquemos sobre nosotros la gracia de Dios para obtener la verdadera conversión de corazón y una vida totalmente obediente al Evangelio:

R. Señor, ten piedad

-La verdadera fe ilumine los pasos de la Iglesia. R.

-La caridad creativa oriente las decisiones de los obispos y sacerdotes. R.

-La audacia de la esperanza promueva el accionar de los gobernantes. R.

-La prudencia en el hablar evite los juicios temerarios contra el prójimo. R.

-La sabia justicia regule las relaciones entre los hombres. R.

-La fortaleza que brota del Misterio Pascual sostenga a los cristianos perseguidos. R.

-La santa moderación inspire un estilo de vida sobrio y vigilante. R.

Oración conclusiva

"Acoge, oh, Señor, nuestra humilde plegaria, y sostén todo buen deseo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, que en la compasión de tu Hijo hacia los pobres y sufrientes, manifiestas tu bondad paterna, haz que el pan multiplicado de tu providencia, sea partido en la caridad, y que la comunión con tus santos Misterios, nos abra al diálogo y al servicio con respecto a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

El Señor nos ha provisto de este pan y este vino que llevamos a la Mesa eucarística, pues, como dice el salmo, "abre la mano y colma de favores a todos los vivientes".  El más grande de esos "favores" es el haberse hecho Pan para nosotros, "desterrados hijos de Eva".


Comunión

"Mientras nos nutre de Cristo, la Eucaristía que celebramos nos transforma poco a poco también a nosotros en el Cuerpo de Cristo y alimento espiritual para los hermanos". (Ídem supra).


Despedida

Con la confianza puesta en el Señor, que "es bondadoso y compasivo", sigamos nuestros pasos por los senderos de la caridad.


30 de julio de 2017, domingo XVII del Tiempo Ordinario. Entrada dedicada a Jesús Eucaristía.

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