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La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

sábado, 9 de septiembre de 2017

Guion: Domingo XXIII del Tiempo Ordinario


 


Ciclo A

Introducción

"Venid, aclamemos al Señor, (...); entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos".


Hermanos, estas palabras, que cantaremos (recitaremos) en el salmo responsorial de la Misa de hoy,  nos introducen en el clima espiritual de la celebración.
La alegría del canto y el deseo de adorar y dar gracias al Señor, han de ser nuestro principal objetivo cuando participamos de la Eucaristía. Pero también debe estar presente nuestra súplica. En efecto, Dios, aunque lo sabe todo, es un Padre amoroso al que Le complace estar en diálogo con su pueblo, dispuesto a socorrerlo en cualquier necesidad, ya sea material o espiritual.

Con la confianza puesta en este Padre tierno y fiel, iniciemos la Santa Misa en el día en que semanalmente hacemos memoria de la Resurrección de su Hijo.

En este momento se cumplen las palabras que hoy nos repetirá Jesús:

"Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos".


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Ez. 33, 7-9

La profecía de Ezequiel nos hace tomar conciencia de la importancia de nuestra grave responsabilidad en orden a la eterna salvación de los hermanos.

Segunda lectura: Rom. 13, 8-10

Si miramos el mundo de hoy, y nuestra propia vida, no parece extraño que San Pablo vuelva a proponer la virtud del amor como centro y fundamento de toda ley. 

Evangelio: Mt. 18, 15-20

La corrección fraterna es una de las tantas manifestaciones de la caridad hacia los hermanos, a la que nos exhorta Jesús.

Las siguientes preces están tomadas de la santa Misa del Domingo VI de Pascua, presidida por el Papa Francisco el 21 de mayo de 2017, en la parroquia italiana de san Pedro Damián:

Queridos hermanos:
Jesús Resucitado nos asegura que no somos huérfanos. Él vive presente entre nosotros por medio de su Santo Espíritu. Roguemos con fe:

R. Danos, Señor, tu Santo Espíritu.

-Por la Iglesia, para que sea siempre y en todo lugar, comunidad ligada a Cristo, por el vínculo del amor fraterno y del servicio a los más pequeños, para anunciar a todos la frescura del Evangelio. R.

-Por el Papa N, que preside en la caridad toda la Iglesia y por nuestro obispo N, para que el Señor les conceda la santa audacia evangélica, a fin de que puedan conducir el Pueblo de Dios, por los senderos de la fe y de la alegría cristianas. R.

-Por las autoridades civiles, para que se sientan siempre impulsadas al noble servicio de los demás, en la promoción de la dignidad de la persona humana. R.

-Por nuestra comunidad parroquial N, y en particular, por el párroco, para que en el encuentro dominical con Jesús Resucitado, podamos elevar con un corazón puro el Sacrificio de alabanza y reconciliación, en el anuncio y en la acogida de los pobres. R. 

Oración conclusiva

Padre de infinita misericordia, por el Don de tu Santo Espíritu, haz que el amor triunfe sobre el odio y sobre toda forma de egoísmo, y el mundo entero acoja los dones que Tú le has dado para la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Oración de los fieles

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:
   
"Oh, Padre, Tú escuchas a los que te invocan en el nombre de tu Hijo; danos un corazón y un espíritu nuevo, para que seamos sensibles ante la suerte de todo hermano, de acuerdo con el mandamiento del amor, compendio de toda la ley. Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén".


Ofertorio

Generoso es el Señor, que nos ha concedido los mismos dones que eligió para su Sacramento de amor. De Él los recibimos y a Él se los ofrecemos, para que sea Él mismo Quien luego venga a nosotros bajo las apariencias de ellos.


Comunión

Eucaristía, Pan de Dios y Dios de Pan.
Pan de la Iglesia, porque solo ella puede confeccionarlo y distribuirlo.
Pan de los Ángeles, porque es Don celestial que ellos adoran.
Pan de los creyentes, porque a todos nos une y alimenta.

Demos gracias al Señor, por cuya humillación, en este momento, podemos alimentarnos de Él mismo.


Despedida

Jesús nos ha dicho que todo lo que pidamos al Padre en su Nombre, nos será concedido. Animados por esta promesa, transitemos por los caminos del bien.


5 de septiembre de 2017, festividad de santa Teresa de Calcuta, virgen. Entrada dedicada a ella, en el XX aniversario de su muerte terrena.


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