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lunes, 18 de marzo de 2019

San José, Esposo de María: himnos litúrgicos


 


Cada 19 de marzo, la Iglesia universal celebra la "solemnidad" de su patrono, el Patriarca san José, Esposo de la Santísima Virgen , Padre adoptivo de Jesús. Se publican a continuación los himnos propios de la versión en latín de la Liturgia de las Horas (A), traducidos al español, seguidos de otros aprobados por la Santa Sede para algunas Conferencias Episcopales hispanohablantes (B):

A)

I y II Vísperas: Te Ioseph

Que te ensalce la multitud de los Bienaventurados, oh, José, 
y cante para ti el coro unánime de los cristianos, tú que, 
esclarecido por tus méritos, 
te uniste en santo matrimonio con la Virgen gloriosa.

Cuando, al contemplar con extrañeza a tu Esposa encinta 
por la virtud del Altísimo, te asalta angustiado la duda, 
un Ángel te revela que el Niño 
ha sido concebido por obra del Espíritu Santo.

Abrazas al Señor recién nacido, 
Lo sigues en su huida a las tierras lejanas de Egipto y, 
cuando se pierde en Jerusalén, Lo buscas y Lo encuentras, 
mezclando así, con las penas, los gozos.

A los demás Elegidos les espera la felicidad después de la muerte 
y reciben entonces el Premio de sus méritos, pero tú, por singular privilegio, 
eres aún más dichoso porque, al igual que los Bienaventurados, 
puedes ya gozar de Dios en esta vida.

Oh, Trinidad soberana, concédenos, el perdón 
a los que Te suplicamos y así podamos entonar eternamente 
el canto de nuestra gratitud. Amén.


Oficio de lectura: Iste, quem laeti

José, a quien todos los fieles celebramos con júbilo, 
de quien pregonamos la altura de sus virtudes, 
mereció, este día, el gozo de la Vida etema.

¡Qué felicidad y qué dicha tan grande la suya!, 
que el mismo Señor y también la Virgen, 
lo asistieron en sus últimos momentos, 
en vela junto a él, con semblante sereno.

Libre ya de la cárcel del cuerpo, José, varón justo, 
parte, en plácido sueño hacia su eterna Morada, 
ciñendo su sien con guirnaldas rebosantes de luz.

Y puesto que ya reina en el Cielo, 
imploremos todos su patrocinio para que, 
alcanzándonos el perdón de nuestras culpas, 
nos conceda el don de la paz definitiva.

Para Ti, oh, Trinidad beatísima, el honor y la alabanza, 
que reinas y otorgas la corona de oro a tu siervo fiel, 
por los siglos de los siglos. Amén.


Laudes: Caelitum, Ioseph

Oh, José, honor de los Bienaventurados, 
esperanza cierta de nuestra vida, amparo y protector del mundo, 
acoge benignamente las alabanzas 
con las que llenos de júbilo, te cantamos.

De la estirpe de David, el Creador te constituyó Esposo de la Virgen, 
y queriendo que fueras llamado padre del Verbo, 
te hizo también instrumento de la Redención.

Gozoso al contemplar, reclinado en un pesebre, 
al Redentor, que los Profetas anunciaron venidero, 
resultas ser también junto a María, el primero en adorarlo.

Aquel, a cuyo imperio tiemblan los Infiernos, 
y los Cielos obedecen con reverencia, quiso someterse a ti, 
sin dejar de ser Rey de reyes y Señor del Universo. 

Para Ti, oh, excelsa Trinidad, nuestra incesante alahanza, y, 
ya que otorgaste a José honor tan alto, concédenos también a nosotros, 
por sus méritos, la alegría de la vida eterna. Amén.


B)

Vísperas

Porque fue varón justo,
lo amó el Señor,
y dio el ciento por uno
su labor.

Humilde magisterio
bajo el que Dios aprende:
¡Que diga, si lo entiende,
quien sepa de misterio!

Si Dios en cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!

Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.

¡Qué asombroso, hacer memoria,
y hallarle a tu ascensión
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!

Y, pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
dí tú cómo se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

O bien:

Cante tu gloria célica armonía,
tú que compartes con la siempre Pura
la misteriosa genealogía
de la Escritura.

Esposo virgen de la Virgen Madre,
en quien Dios mismo declinó su oficio;
réplica humilde del eterno Padre,
padre nutricio.

Último anillo de las profecías,
¡oh, patriarca de la Nueva Alianza!,
entre tus brazos se acunó el Mesías,
nuestra esperanza.

Guarda a la Iglesia de quien fue figura
la Inmaculada y maternal María;
guárdala intacta, firme y con ternura
de eucaristía

Gloria a Dios Padre que en tu amor descuida,
gloria a Dios Hijo que te fue confiado,
gloria al Espíritu que alentó tu vida
para el Amado.


Oficio de lectura

Custodio providente y fiel del Hijo,
amor junto al Amor doquier presente,
silencio del que ve la gloria inmensa
de Dios omnipotente.

Esposo enamorado de la Virgen,
la mente ante el misterio reclinabas,
rosal inmaculado que florece,
es obra del Señor a Quien amabas.

Callada voluntad en Dios perdida,
amor hecho mirada de confianza,
fiel en el trabajo y en la prueba,
provéenos de amor y de esperanza.

Protege la asamblea de los justos,
reunidos en la fe, Cuerpo de Cristo;
sé padre que nos lleve a nuestro Padre,
amor del gran Amor que nos da el Hijo. Amén.


Laudes

Porque fue varón justo,
lo amó el Señor,
y dio el ciento por uno
su labor.

El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce este martillo
que suena la madera.

La mano carpintera
madruga a su quehacer,
y hay gracia antes que sol en el taller.

Cabeza de tu casa
del que el Señor se fía;
por la carpintería
la gloria entera pasa.

Tu mano se acompasa
con Dios en la labor,
y alargas tú la mano del Señor.

Y, pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
dí tú cómo se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

O bien:

Escuchen qué cosa y cosa
tan maravillosa, aquesta:
un padre que no ha engendrado
a un Hijo, a quien otro engendra.

Un hombre que da alimentos
al Mismo que lo alimenta;
cría al que lo crió, y al Mismo
sustenta que lo sustenta.

Manda a su propio Señor
y a su Hijo Dios respeta;
tiene por ama a una esclava,
y por esposa a una reina.

Celos tuvo y confianza,
seguridad y sospechas,
riesgos y seguridades,
necesidad y riquezas.

Tuvo, en fin, todas las cosas
que pueden pensarse buenas;
y es de María Esposo
y, de Dios, padre en la tierra. Amén.


II Vísperas: como en las primeras Vísperas.


18 de marzo de 2019, I Vísperas de la solemnidad de San José, Esposo de María, Padre adoptivo de Jesús y Patrono universal de la Iglesia (y de este blog).
Entrada dedicada a él.

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