Pues derramó en ti el Señor
De su amor dulces raudales,
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Noble, hermoso, docto, Santo
Y predicador famoso,
De los herejes, espanto,
Doctor y Obispo celoso,
Fundador y Director:
¡Qué pocos a ti habrá iguales!
Alcánzanos,..
Voto de virginidad
En las aras de María
Hiciste de tierna edad,
Y en las mismas, la alegría
Consiguió tu corazón.
Después de angustias mortales.
Alcánzanos,..
Setenta y dos mil herejes,
Joven aún, has convertido,
Ginebra gime el que dejes
A su Beza convencido;
Por ti, la Cruz del Señor
Logra triunfos inmortales.
Alcánzanos...
Nunca Francia más dichosa
Fue, ni Saboya se vio,
Con devoción tan copiosa
Que el tiempo que la ilustró
Tu luz, cual hermoso Sol
Que desterraba sus males.
Alcánzanos...
Juan, con clamores divinos,
En el desierto hizo llanos
Para el Señor los caminos;
Tú, en los pueblos más profanos,
Los caminos del Señor,
Haces todos usuales.
Alcánzanos...
Del amor de Dios sois sal,
Tu alma, paloma sin hiel,
Tu boca, suave panal,
Tus palabras, dulce miel,
Tu espíritu, luz y ardor,
Y tus consejos, mil sales.
Alcánzanos...
Con tan dulce suavidad,
Al pecador recibías,
Que deshecho en caridad,
Por él lágrimas vertías,
Y él viendo tu compasión,
Reconocía sus males.
Alcánzanos...
Robador de corazones
Te llamaron, no me espanto,
Pues tus dulces expresiones
Eran tan suave encanto,
Que el más obstinado error
Se rendía a flechas tales.
Alcánzanos...
Tus escritos son testigos
De que eras Etna amoroso,
Que exhalabas incentivos
Ardores del fervoroso
Fuego, que en tu corazón
Ardió en llamas celestiales.
Alcánzanos,..
La Visitación mantiene,
De tu espíritu heredados,
Los fervores con que tiene
Por el orbe dilatados
Del Divino Corazón,
Los cultos más especiales.
Alcánzanos...
Si participan blancura
Las liebres de andar por nieve,
¿Qué santa, decías, qué pura
Se hará el alma que a Dios llegue?
La frecuente Comunión
Das por remedio de males.
Alcánzanos...
Aunque yo explicar quisiera
El amor tan señalado,
La devoción verdadera
Con que tú amaste al Sagrado
Corazón del Salvador,
No hallará voces iguales.
Alcánzanos...
En la gloria, ya triunfante
Entre serafines vives,
Donde, de perfecto amante,
Laurel inmortal recibes,
Pues tanto amaste al Señor,
Y allá con Él tanto vales.
Alcánzanos...
Pues derramó en ti el Señor
De su amor dulces raudales,
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Antífona: Oh, Sacerdote y Pontífice Francisco, tú que obras virtud, buen pastor de tu pueblo, ruega por nosotros al Señor.
℣. Lo amó el Señor y lo adornó.
℟. Lo revistió con estola gloriosa.
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste que el bienaventurado Francisco, tu confesor y pontífice, se hiciese todo a todos por la salvación de las almas, concédenos benigno que, llenos de la dulzura de tu inmensa caridad, por los consejos y merecimientos de este gran Santo, consigamos la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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