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miércoles, 7 de marzo de 2012

El concepto litúrgico de "Conmemoración"


SS. Antepasados de Cristo

 
El término "Conmemoración" no siempre ha tenido la misma significación para la liturgia. Más aún, todavía hoy sigue siendo polisémico.

Para la teología, "conmemorar" en sentido amplio, es no solamente recordar algo acaecido en el pasado, sino también y sobre todo, actualizarlo, hacerlo presente en el aquí y el ahora de nuestra propia vida. En este sentido, la suprema Conmemoración que realizamos los católicos, es la de la Santa Misa, actualización del Sacrificio Pascual de Cristo.

El original latino de la fórmula que concluye la Consagración, hace uso de la palabra:


"Hoc facite in meam commemorationem"


El término en cuestión suele usarse también, aunque más vagamente, y alternándose indistintamente con los vocablos veneración o memoria, en los Prefacios I y III de las memorias o Misas votivas de la Santísima Virgen, o bien en el único Prefacio de San José, cuando se usa en la Misa votiva de este santo o en su memoria facultativa del 1º de mayo (San José Obrero).


Uso del término litúrgico en sentido estricto

En la liturgia preconciliar

Antes de la última reforma conciliar, "hacer conmemoración" era agregar a las tres principales oraciones de la Misa (colecta, secreta y poscomunión) otras oraciones de oficios impedidos en el día (domingo, festividad o memoria de un santo, feria, vigilia u octava); o añadir algunas otras imperadas, es decir, mandadas temporalmente por el Papa o por el obispo del lugar, o bien, algunas votivas, a elección del sacerdote.
En ningún caso la totalidad de las oraciones recitadas podía exceder las tres.
Estaba prohibido realizar conmemoración alguna en las fiestas de primera clase (que actualmente conocemos como "solemnidades"), en las ferias privilegiadas, y en las Misas solemnes cantadas.

En la liturgia actual

El uso del término "Conmemoración" se refiere al modo peculiar de celebrar las memorias litúrgicas de los santos en las ferias privilegiadas, como se les llama a las de los días de Cuaresma, y a las de las dos últimas semanas del año civil, -a partir del 17 de diciembre- (preparación inmediata a la Navidad, la primera semana, e infraoctava de esta festividad, la segunda), siempre que en esos días no se celebren fiestas ni solemnidades.
En efecto, en dichos días ninguna memoria de los santos es obligatoria, y solamente pueden celebrarse en forma simplificada, de la siguiente manera:

En la Liturgia de las Horas:

En el Oficio, luego de la lectura patrística y el correspondiente responsorio breve, se añade la lectura hagiográfica con su responsorio, y se concluye con la oración del santo.
En Laudes y Vísperas. después de la oración del día, omitida la conclusión trinitaria Por nuestro Señor Jesucristo, se puede añadir la antífona propia del Cántico evangélico, si la hubiere, o la del común correspondiente, y luego la oración del santo con la conclusión trinitaria omitida anteriormente.

En la Misa:

Se puede reemplazar la oración colecta del día por la del santo, aunque esta práctica debe realizarse con moderación (Cf. IGMR, 54). Debo agregar que, a diferencia de lo que ocurría en la liturgia pre-conciliar, nunca puede usarse más de una oración colecta en la Misa, y a las oraciones "sobre las ofrendas" y "después de la Comunión" no está permitido añadirles  otra.

Está prohibido realizar cualquier conmemoración el Miércoles de Ceniza y en los días de Semana Santa, días estos que, debido a su singular importancia, forman una subcategoría peculiar entre las ferias privilegiadas.

 
Conmemoraciones mayores (Missale Romanum)

La palabra "conmemoración" se usa también como nombre propio en dos casos particulares del Calendario litúrgico general. Aquí, a diferencia de todos los demás, no se trata de "insertar" una oración en el contexto de una celebración de mayor rango, sino que se refiere a un rito que se añade a la celebración y forma un todo con ella, o bien, al nombre oficial de dicha celebración en su totalidad.

El primer caso es el de la Santa Misa del Domingo de Ramos o de la Pasión del Señor, que comienza con la Conmemoración de la Entrada de Jesús en Jerusalén; -en el original latino, Commemoratio ingressus Domini in Ierusalem- (en cualquiera de sus tres formas posibles, a saber, procesión, entrada solemne o entrada simple).

El segundo caso es el de la Conmemoración de los fieles difuntos (2/11), cuyo nombre oficial en la tercera edición típica del Misal latino es In Commemoratione omnium fidelium defunctorum, que en la Tabla de precedencias de los días litúrgicos sigue en importancia inmediatamente a las solemnidades del Calendario universal.


Conmemoraciones menores (Martyrologium Romanum)

El Martirologio Romano, introduce cada uno de los santos de los 366 días del año (se incluye el 29 de febrero) con alguno de los tres grados litúrgicos de las celebraciones (memoria, fiesta o solemnidad), precedidas de la noticia geográfica del lugar de la muerte terrena del santo o beato. Esto ocurre cuando dichas celebraciones están inscriptas en el Calendario general. Si no lo están, la mayoría de las veces empieza por el mismo dato geográfico, seguido del nombre del santo o beato. Pero hay veces en que la palabra "conmemoración" introduce la noticia del santo, con lo que se indica que no se trata de memoria, fiesta o solemnidad (vale decir, que la celebración no está inscripta en el Calendario general), pero que reviste un carácter peculiar que la diferencia de las demás del mismo elenco. Se trata, en la gran mayoría de los casos, de santos del Antiguo Testamento, cuya importancia en la historia de la salvación es de indiscutible relevancia.

Veamos algunos ejemplos:

"Conmemoración de todos los santos antepasados de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán, hijo de Adán, es decir, los padres que agradaron a Dios y fueron hallados justos, los cuales murieron en la fe sin haber recibido las promesas, pero percibiéndolas y saludándolas, y de los que nació Cristo según la carne, que es Dios bendito sobre todas las cosas y por todos los siglos". (Martyrologium romanum, 24 de diciembre).

"Conmemoración de san Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, que saludó y bendijo a Abrahán cuando volvía victorioso, ofreciendo al Señor un sacrificio santo, una hostia inmaculada. Como figura típica de Cristo, ha sido interpretado rey de la paz y de la justicia y sacerdote eterno, aun falto de genealogía". (Martyrologium romanum, 26 de agosto).

"Conmemoración de san Abraham, patriarca y padre de todos los creyentes, que, llamado por Dios, salió de su patria, la ciudad de Ur de Caldea, y peregrinó por la tierra que Dios había prometido a él y a sus descendientes. Manifestó toda su fe en Dios, esperando contra toda esperanza al no negarse a ofrecer en sacrificio al hijo unigénito, Isaac, que el Señor le había dado, ya anciano, de su esposa Sara". (Martyrologium romanum, 9 de octubre).

"Conmemoración de san Isaías, profeta, que en tiempo de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, fue enviado a un pueblo infiel y pecador para manifestarle al Dios fiel y salvador, en cumplimiento de la promesa hecha por el Señor a David. Conforme ha transmitido la tradición existente entre los judíos, murió martirizado bajo el reinado de Manasés". (Martyrologium romanum, 9 de mayo).

"Conmemoración de los santos Zacarías e Isabel, padres de san Juan Bautista, Precursor del Señor. Isabel, al recibir a su pariente María en su casa, llena de Espíritu Santo saludó a la Madre del Señor como bendita entre todas las mujeres, y Zacarías, sacerdote lleno de espíritu profético, ante el hijo nacido alabó a Dios redentor y predicó la próxima aparición de Cristo, Sol de Oriente, que procede de lo Alto". (Martyrologium romanum, 23 de septiembre).



7 de marzo de 2012, miércoles de la semana II de Cuaresma.
Conmemoración de las santas Perpetua y Felicidad, mártires.
Entrada dedicada a ellas.

4 comentarios:

  1. ¿Se puede afirmar que conmemoración es el nombre que reciben las memorias en tiempo cuaresmal?

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  2. Es correcto. Es una de las acepciones que la liturgia da a este término. Según dicha acepción, se llama "conmemoración" a la forma simplificada como se pueden (no digo "deben", ya que siempre son facultativas) celebrar las memorias en el tiempo cuaresmal y en las dos semanas que hay entre el 17 y el 31 de diciembre.
    Que el Hijo de Dios, cuya gozosa Encarnación celebramos en este día, siga haciéndote gustar la belleza de la liturgia de su Iglesia.

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  3. Cuando se celebra la conmemoración (p.ej. las Santas Perpetua y Felicidad) en el tiempo de la Cuaresma, ¿cuál es el color de la Misa? En este caso, ¿siempre púrpura y nunca rojo?

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    Respuestas
    1. ¡Santa Cuaresma para ti!

      En las ferias de los tiempos litúrgicos de Adviento (del 17 al 24/12), de Navidad (29, 30 y 31/12), y en las de Cuaresma (todas), la celebración de los santos "puede" (no "debe") realizarse de manera simplificada, como se explica en esta entrada, y se llama "Conmemoración". Se trata de un mero "recuerdo" del santo en la Misa propia de la feria correspondiente. Por ello, el color litúrgico debe ser el de esa feria y no el del santo.

      En el ejemplo puntual que me planteas, se usa el morado y no el rojo, que sería el propio de las santas mártires Perpetua y Felicidad en las pocas ocasiones en que su memoria cae fuera de la Cuaresma y se celebra como "obligatoria".

      Las mismas gloriosas mártires te iluminen para vivir intensamente este tiempo penitencial.

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