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lunes, 5 de enero de 2026

Etapas y "subtiempos" litúrgicos

 





En la liturgia romana, el calendario consta de dos ciclos: el santoral y el temporal. El primero, como puede deducirse, se refiere a las celebraciones de los santos, la mayoría de las cuales tienen una fecha fija en nuestro calendario civil.


El ciclo temporal, en cambio, organiza el año litúrgico en cuatro tiempos, a saber: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Ordinario. Cada cual tiene características propias. Se puede profundizar haciendo clic en ellos, en los cuales, por otra parte, es interesante distinguir entre etapas y "subtiempos". Es lo que vamos a desarrollar sucintamente en esta entrada.



Etapas


Llamamos "etapas" a los matices temáticos que pueden distinguirse dentro de cada tiempo, por medio de características litúrgicas.


En el tiempo de Adviento, hay dos etapas claramente definidas: la primera, cuyos textos litúrgicos se centran en la temática de la segunda Venida del Señor (Parusía); la segunda, que es una invitación a contemplar con los ojos de la fe los acontecimientos que precedieron inmediatamente a su primera Venida (Navidad).


En el tiempo de Navidad, que se inicia con la Vigilia de la homónima solemnidad y concluye con la fiesta del Bautismo del Señor, distinguimos los días de la infraoctava, en la primera semana, de las ferias entre el 2 de enero y el Bautismo del Señor. Estas dos etapas señalan el grado decreciente de la intensidad de celebración del Misterio del Nacimiento de Cristo.


En el tiempo de Cuaresma, que se inicia el Miércoles de Ceniza y concluye el Jueves Santo, antes de la Misa In Cena Domini, podemos distinguir una primera parte hasta antes del atardecer del sábado de la V semana de Cuaresma, y otra desde ese mismo atardecer, con el inicio de la Semana Santa hasta la conclusión del tiempo (cf. supra). 


El sacro Triduo Pascual, para la liturgia constituye una única gran Celebración, distribuida entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección. Funge como bisagra entre el tiempo cuaresmal y el pascual. Comienza con la celebración de la Misa de la Última Cena y concluye como no las segundas Vísperas del Domingo de Pascua. Es ilustrativo advertir que hay una intersección entre tal Triduo con el tiempo pascual, pero no con el de Cuaresma.


En el mentado tiempo pascual, que se inicia la gran Noche de la las etapas se diferencian por los días "antes de la Ascensión" y "después de la Ascensión", como especifican los libros litúrgicos. Justamente la etapa "después de la Ascensión" coincide con lo que podríamos considerar  el homólogo "subtiempo", como se constatará más adelante.


En el tiempo Ordinario, hay dos etapas que están separadas por el tiempo de Cuaresma y por el de Pascua.



"Subtiempos"


Llamamos "subtiempos", a periodos que ponen el acento en acontecimientos puntuales que tienen relación específica con los grandes misterios, y que pueden alternar ad libitum algunos textos eucológicos más propios con los del mismo tiempo en que se incluyen.


El término se halla entrecomillado por el hecho de que no se trata de un concepto acuñado en los libros litúrgicos, sino más bien de la expresión elegida en este blog para describir, en la presente entrada, la peculiaridad que sugiere.


Así, en los tiempos de Navidad y Pascua, hay características que permiten distinguir diversas facetas de los grandes Misterios del Nacimiento y la Resurrección de Cristo. Se produce, por tanto, la celebración de un misterio dentro de otro mayor, que lo incluye.


En este sentido, sabemos que el tiempo navideño se extiende desde la Vigilia de la Natividad del Señor hasta la fiesta de su Bautismo. Pues bien, los días que van desde solemnidad de la Epifanía del Señor (celebrada el 6 de enero o el domingo precedente), y la fiesta de su Bautismo, constituyen un verdadero "subtiempo": el de la Epifanía. Lo permiten identificar textos eucológicos de la Misa, como el saludo inicial, el homónimo Prefacio o la Bendición solemne, que pueden alternar con sus pares navideños.


Por otra parte, el tiempo pascual se inicia con la Vigilia de la Noche santa y concluye con la solemnidad de Pentecostés. Y los días comprendidos entre tal solemnidad y la de la Ascensión, que fijada para el domingo anterior o el jueves que precede a este, también constituyen un destacado "subtiempo": el de la Ascensión. Nos lo señalan los mismos textos eucológicos que mencionamos en el párrafo anterior. Además, son destacables las oraciones "colecta" de cada día, que se presentan como un breve pero intenso "septenario",  en espera del Espíritu Santo, lo cual hace más "compacto" dicho "subtiempo".


El tiempo cuaresmal, cuyas etapas hemos mencionado más arriba, hasta antes de la; la Bendición solemne de reforma litúrgica del Concilio Vaticano II  se presentaba como un bloque uniforme, en la semana quinta y en parte de la sexta, -que es la Semana Santa-. Constituían un verdadero tiempo litúrgico, llamado "de Pasión". Aquella reforma quiso omitir este tiempo a los efectos de enfatizar la unidad del tiempo penitencial. Sin embargo, en esas semanas conservó algunas "huellas" eucológicas que permiten reconocer un "subtiempo" de Pasión. Nos referimos a los himnos de la Liturgia de las Horas, que en la semana V pueden alternar con los cuaresmales; también a los dos Prefacios de Pasión, el primero de los cuales debe emplearse en la semana quinta,  y el segundo, en la Semana Santa; la Bendición solemne de Pasión, que puede alternar con la cuaresmal en la semana quinta, pero que es exclusiva de la siguiente, aunque nunca obligatoria.


No podemos distinguir "subtiempos" en los tiempos de Adviento y Ordinario.




5 de enero de 2026, Vigilia de la Epifanía del Señor y penúltimo día del Año Jubilar.
XIV aniversario de la creación de este blog.
Entrada dedicada a todos los lectores.

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