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lunes, 11 de diciembre de 2017

Guion: Domingo III de Adviento ("Gaudete")



 
Para profundizar sobre las características del Tiempo de Adviento hacer clic aquí

Este Domingo posee características peculiares que conviene consultar haciendo clic aquí.

Formulario de Misa: hacer clic aquí.


Ciclo B

Introducción

"El Adviento es un período litúrgico que pone de relieve la espera, la esperanza y la preparación para la visita del Señor. Con un trasfondo de serena alegría, la liturgia de hoy, que nos propone la figura y la predicación de Juan Bautista, nos invita a este compromiso". (San Juan Pablo II, homilía, 12/12/99).

En efecto, "la Madre Iglesia, mientras nos acompaña hacia la santa Navidad, nos ayuda a redescubrir el sentido y el gusto de la alegría cristiana, tan distinta de la del mundo". (S.S. Benedicto XVI, 13/12/09).

Acojamos decididamente tal invitación, mientras nos acercamos con santa ansiedad a una nueva Navidad en nuestras vidas.

Luego del saludo inicial, y, si se cree conveniente, en lugar del Acto penitencial, puede realizarse el rito de la Corona de Adviento. En otra entrada de este blog, se ofrece un modelo de oración para el encendido de cada cirio. Hacer clic aquí.  

Se omite el himno Gloria in excelsis.



Primera lectura: Is. 61, 1-2a. 6-11

El profeta Isaías, una de las figuras centrales del santo Adviento, nos anuncia la Venida y la misión del Mesías prometido, Hijo de Dios y de la Familia humana.

En lugar del salmo habitual, la liturgia, de acuerdo con la temática propia de este Domingo III de Adviento, nos propone una parte del venerable Cántico mariano del Magníficat, alegre himno a la grandeza y al amor de Dios.

Segunda lectura: I Tes. 5, 16-24

La Navidad está próxima. Es razón suficiente, aunque no la única, para que resuene muy actual en nuestra asamblea la invitación que hace el Apóstol a la alegría.

Evangelio: Jn. 1, 6-8. 19-28

"Preparad el camino del Señor" (Jn 1, 23). 
 
 ¡Acojamos esta invitación! La proximidad de la Navidad nos estimula a una espera más vigilante del Señor que viene, al tiempo que la liturgia de hoy nos presenta a Juan el Bautista como ejemplo a imitar. (San Juan Pablo II, homilía, 15/12/02).


Oración de los fieles

R. Ven, Señor, y cólmanos de santa alegría

-Para que las iglesias particulares, que en cada rincón del mundo hacen presente a la única Iglesia de Dios, Santa y Católica, revitalicen su misión evangelizadora. R.

-Para que en estos días tan especiales, las esperanzadoras palabras del Santo Padre lleguen al corazón de todos los hombres de buena voluntad. R.

-Para que la gracia del bendito Adviento cure nuestras heridas del cuerpo y del alma. R.

-Para que no queden al margen del genuino espíritu navideño las personas que pasan estos días en orfanatos, cárceles, hospitales o geriátricos. R.

-Para que la cercanía de la Navidad nos interpele como comunidad a buscar y a suscitar en nuestros ambientes la auténtica alegría, que es fruto del Espíritu Santo. R.

-Para que por el Misterio del Nacimiento terrenal de Cristo, las Almas del Purgatorio se vean liberadas de las ataduras que aún les impiden el encuentro definitivo con el Señor. R.

A continuación, se propone como otra oración conclusiva de las preces, una colecta alternativa a la de este domingo, tomada de la edición italiana del Misal Romano y traducida al castellano. Se reemplaza la conclusión trinitaria larga, propia de toda colecta, por la breve, típica de las demás oraciones litúrgicas:

"Oh, Dios, Padre de los humildes y de los pobres, que llamas a todos los hombres a compartir la paz y la gloria de tu Reino, muéstranos tu benevolencia y danos un corazón puro y generoso, para preparar el camino al Salvador que viene. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".



Ofertorio

Imbuidos de la alegría cristiana que brota espontánea de la esperanza de este tiempo, participemos de los ritos del ofertorio, que comienzan con la presentación del pan y el vino.


Comunión

Eucaristía, Pan de unidad, Vino de esperanza. Fuente y prenda de la verdadera felicidad. Recibamos, pues, el máximo Don que Dios nos ofrece por el ministerio de la Iglesia: el Don de Sí mismo.


Conviene que el sacerdote emplee la Bendición solemne de Adviento.


Despedida

Al concluir la Santa Misa, "dirijamos la mirada a María, ´Causa´ de nuestra verdadera y profunda alegría, para que nos obtenga a cada uno el gozo que viene de Dios y que nadie podrá quitarnos jamás". (San Juan Pablo II, homilía, 15/12/02).

O bien:

Recordémoslo, hermanos:

"En este camino hacia la Noche santa, nos acompaña María, que conserva el secreto de la alegría. Su Corazón Inmaculado rebosa de gozosa espera por la Venida de Dios y por el cumplimiento de sus promesas". (San Juan Pablo II, Ángelus, 12/12/99).


11 de diciembre de 2017, memoria litúrgica de san Dámaso, Papa. 
Entrada dedicada a él.

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