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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 24 de enero de 2015

Misas de la Virgen XXVI (Tiempo Ordinario VIII): "La Virgen María, imagen y Madre de la Iglesia II"





Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.

MISA COMPLETA, GUION Y COMENTARIO

Esta Misa celebra a Dios Padre, que por su «inmensa bondad» (Prefacio) ha dado la Santísima Virgen María, Madre de Cristo, a la Virgen Iglesia como «ejemplo de virtudes» (cf. Antífona de entrada, Antífona de comunión, LG 65). «Mientras que en la Santísima Virgen la Iglesia ya llegó a la perfección, por la que se presenta sin mancha ni arruga (cf. Ef 5, 27), los, fieles aún se esfuerzan en crecer en la santidad venciendo el pecado; y por eso levantan sus ojos hacia María, que brilla ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de virtudes» (LG 65):
- de sublime caridad, por lo que ruegan los fieles: «concede a tu Iglesia que, / siguiendo como ella el precepto del amor, / se manifieste ante todos los pueblos / como sacramento de tu amor» (Oración colecta);
- de fe y esperanza, por lo que suplican los fieles que la Iglesia, «contemplando a la Virgen María, / se vea siempre llena del fervor de la fe, / ... y robustecida por la esperanza de la futura gloria» (Oración después de la comunión);
- de gran humildad: «...nos has dado a la Virgen María / como modelo (...) de gran humildad» (Oración colecta);
- de oración perseverante y unánime: los apóstoles, en efecto, y los primeros discípulos «se dedicaban a la oración, junto con María, la madre de Jesús» (1ª Lectura, Hch 1, 12-14); «está unida a los apóstoles en su oración» (Prefacio);
- de culto espiritual: «Ella resplandece para tu Iglesia / como modelo del verdadero culto espiritual / con el que nosotros mismos debemos mostramos / como víctima santa y agradable a ti» (Oración sobre las ofrendas, cf. Rm 12, 1);
- de auténtico culto litúrgico: la madre de Jesús -como advierte el beato Pablo VI- es el modelo «de los sentimientos de piedad con que la Iglesia celebra los divinos misterios y los expresa en su vida» (MC 16); María, en efecto, es «Virgen oyente... , Virgen orante... , Virgen fecunda... , Virgen oferente» (Prefacio, cf. MC 16-21), Virgen vigilante, que espera sin vacilar la Resurrección de su Hijo (cf. Prefacio). En pocas palabras: María es «modelo para toda la Iglesia en el culto que hay que tributar a Dios» (MC 21).


Introducción

"La Virgen María nos reúne en nombre del Señor" dice un (conocido) cántico de entrada de la Misa. Ésta es una realidad que se hace patente si consideramos la implicación de todo lo creado en el Sacrificio del Altar. María, la más perfecta de las criaturas, el miembro más glorioso, modelo e imagen de la Iglesia, participa de cada Eucaristía junto a sus hijos, con el mismo amor y fervor con que lo hizo el Viernes Santo en la inmolación cruenta de Aquel a Quien había dado a luz.
Que se ella pues, la que nos enseñe a participar más plenamente en la Santa Misa.

Antífona de entrada

María brilla "en la Iglesia" porque es la criatura redimida más eminente de ella:

Eres digna de toda alabanza, santa Virgen María, porque de ti nació Cristo, nuestro Señor, y brillas en la Iglesia como ejemplo de virtudes.


Oración colecta

El misterio de la Iglesia, "sacramento de Cristo", el Cual lo es a la vez de su Padre, se desarrolla en la siguiente sugestiva colecta:

Señor Dios, que nos has dado a la Virgen María como modelo de amor sublime y de gran humildad, concede a tu Iglesia que, siguiendo como ella el precepto del amor, se entregue plenamente a tu gloria y al servicio de los hombres, y se manifieste ante todos los pueblos como sacramento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura 

María, la Madre de Jesús, es maestra y modelo de oración en la Iglesia naciente que Pedro preside.

Se dedicaban a la oración con María, la madre de Jesús

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14.

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes, y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)

R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob. R.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: "uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado". R.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Este ha nacido allí".
Y cantarán mientras danzan:
"todas mis fuerzas están en ti". R.

Aleluya

¡Oh, dichosa Virgen, que diste a luz al Señor; oh, dichoso trono de Sabiduría, que avivas en nosotros el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!

Evangelio 

El milagro del agua transformada en vino, es profecía inmediata de otro aun mayor, en que ese vino se habría de convertir en la Sangre de Cristo que nunca se consume, que sacia a las generaciones de creyentes y que les asegura un lugar en las Bodas eternas del Cordero.

Y la madre de Jesús estaba allí. Y creció la fe de sus discípulos en él

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
- «No les queda vino».
Jesús le contestó:
- «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dijo a los sirvientes:
- «Haced lo que él diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
- «Llenad las tinajas de agua».
Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:
- «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo».
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
- «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Tú que elegiste a María, escúchanos

-Por una Iglesia más eucarística, más mariana, y por ello, más caritativa. R.

-Por una más efectiva comunión de los obispos entre sí  y con el Sucesor de Pedro. R.

-Por el incremento de las vocaciones sacerdotales, religiosas, misioneras, contemplativas y de especial consagración. R.

-Por una asistencia no espectacularizada, más pronta, personal y continuada, de los damnificados por catástrofes naturales. R.

-Por el cese de toda forma de discriminación y persecución contra las minorías religiosas. R.

-Por la urgente y concreta ayuda humanitaria a los que han sufrido atentados terroristas, la conversión de los victimarios y el eterno descanso de las víctimas fatales. R.


Ofertorio

Hemos tomado los dones de la tierra como ofrendas para Dios, nuestro Padre. Él, a Quien nadie supera en generosidad, nos los devolverá como el Cuerpo y Sangre del amado Hijo suyo y de María, Alimento de Vida eterna.

Oración sobre las ofrendas

Convierte, Señor, en sacramento de salvación los dones que con gozo hemos traído a tu altar en esta memoria de la gloriosa Virgen María; ella resplandece para tu Iglesia como modelo del verdadero culto espiritual con el que nosotros mismos debemos mostramos como víctima santa y agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

El siguiente Prefacio presenta a María como don de Dios a la Iglesia y hace un expresivo raconto de la participación del la Santísima Virgen en los misterios del Señor que la Iglesia celebra con mayor solemnidad. Nótese, en el cuerpo variable del Prefacio, la sutileza gramatical de la mención nominal de la Virgen María al final de la primera parte, para que quede bien en claro que la anáfora del pronombre "ella" con que empiezan las demás, se refiere a la Madre del Señor y no a la Madre Iglesia de la que aquélla es imagen y modelo.

La Bienaventurada Virgen, modelo del culto verdadero

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque por tu inmensa bondad
has dado a tu Iglesia Virgen,
como modelo del verdadero culto,
a la Virgen María.

Ella, Virgen oyente,
escucha con gozo tus palabras
y las medita en silencio en lo hondo de su corazón.

Ella, Virgen orante,
ensalza tu misericordia
con su cántico de alabanza,
intercede solícita por los novios en Caná
y está unida a los apóstoles en su oración.

Ella, Virgen fecunda,
concibe al hijo por obra del Espíritu Santo
y, junto a la cruz, es proclamada madre
del pueblo de la Nueva Alianza.

Ella, Virgen oferente,
te presenta en el templo a su Hijo Primogénito
y al pie del árbol de la vida
se une a la ofrenda de su vida.

Ella, Virgen vigilante,
espera sin vacilar
la Resurrección de su Hijo
y aguarda fielmente la efusión del Santo Espíritu.

Por eso, asociados a los coros de los ángeles,
te alabamos diciendo con gozo:

Santo, Santo, Santo.


Comunión

Un Pan de misteriosa exquisitez espiritual que supera al maná y un Vino infinitamente más delicioso y abundante que el de las Bodas de Caná, son el Regalo que Dios nos hace ahora. Se trata del Don de su misma Segunda Persona, el Hijo encarnado, muerto, resucitado y que vive para siempre.

Antífona de comunión

Sencilla y a la vez expresiva perífrasis de la Iglesia, la subrayada en la antífona que sigue:

Dichosa eres, María, llena de gracia; alzamos nuestros ojos a ti, que resplandeces para toda la comunidad de los elegidos como modelo de virtudes.


Oración después de la comunión

La siguiente oración se yergue sobre el trípode de las virtudes teologales:

Participando, Señor, de los santos misterios de tu mesa, hemos recibido con espíritu de piedad el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo; concede, te rogamos, que tu Iglesia, contemplando a la Virgen María, se vea siempre llena del fervor de la fe, confirmada en el amor y robustecida por la esperanza de la futura gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

Llevemos al mundo la Buena Nueva de Cristo Salvador. La hemos recibido de la Madre Iglesia. La anunciamos con la Madre de la Iglesia, Virgen peregrina y misionera.


24 de enero, memoria litúrgica de San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia.
Memoria litúrgica de María, Reina de la Paz. Entrada dedicada a ella.


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