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La verdadera Iglesia de Dios...

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viernes, 21 de septiembre de 2018

San Mateo, apóstol y evangelista: himno litúrgico





Cada 21 de septiembre, la Iglesia Universal celebra la "fiesta" de san Mateo, apóstol y evangelista. La versión latina de la Liturgia de las Horas ofrece el siguiente himno litúrgico propio, traducido al español:


Laudes: Praeclara qua
 
La gloria espléndida que te ciñe, 
oh, dichoso Leví, a la vez que glorifica 
al Dios de la misericordia, 
infunde en nosotros la esperanza del perdón.

Oh, Mateo, ¡qué riquezas tan grandes 
te prepara el Señor: que te llamó 
cuando estabas sentado en el telonio, 
apegado a las monedas!

A impulsos de tu amor ardiente, 
te apresuras a recibir al Maestro 
que con su palabra te destina 
para los primeros puestos del Cielo.

Al recoger las palabras y los hechos, 
Jesús, el Hijo de David, 
dejas para el mundo un Alimento celestial, 
en tu Evangelio de oro.

Anuncias a Cristo en Oriente, 
hasta confesarlo con tu sangre, 
pues no hay mejor muestra de amor, 
que entregar la vida en prenda.

Oh, Mateo, apóstol, mártir y evangelista, 
haz que podamos celebrar a Cristo contigo, 
por los siglos de los siglos. Amén. 


21 de septiembre de 2018, fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista.
Entrada dedicada a él.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Letanías a la Santa Cruz




Un antiguo libro de oraciones, el Fasciculus Sacrarum Orationum et Litaniarum ad usum quotidianum Christiani hominis, ex sanctis Scripturis et Patribus collectus, de 1612, contiene el siguiente formulario de letanías de los santos Padres, dedicadas a la Cruz (pp. 417-425), que he querido transcribir, en un deseo de rescatar del olvido algunas piezas preciosas de la liturgia y de la piedad católicas:


LITANIAE DE SANCTAE CRUCIS, (ex sanctis Patribus)

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad

Padre Santo, óyenos
Padre Justo, escúchanos

Dios Padre Celestial, ten piedad (en las invocaciones siguientes se responde de la misma manera)
Dios Hijo Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,

Anhelo de los patriarcas y profetas, defiéndenos
Pregón de los apóstoles,
Corona de los mártires,
Gozo de los sacerdotes,
Galardón de las vírgenes,

Poder de los reyes, protégenos
Ornamento de la Iglesia,
Esperanza de los cristianos,
Prenda de los que adoran a Cristo,
Gloria de todos los ortodoxos,

Corona nuestra, sálvanos
Paz del firmamento,
Puerta del Paraíso,
Leño de las maravillas de Dios,
Baluarte de la fe,

Vida de los justos, ayúdanos
Resurrección de los muertos,
Llave del Reino de los Cielos,
Socorro de los pobres,
Puerto de los que están en peligro,

Signo de pureza, ilumínanos
Documento de santidad,
Dispensadora de castidad,
Palma de inmortalidad,
Tesoro entre todos los bienes,

Consuelo de los atribulados, custódianos
Protectora de los desesperados,
Destructora de herejías,
Disipadora de tentaciones,
Vencedora de los enemigos,

Salud de los fieles, asístenos
Embellecida por los Miembros de Cristo,
Ennoblecida con la Sangre de Cristo,
Santificada por el contacto con el Cuerpo de Cristo,
Señal del Hijo de Dios que da vida,

Fuente de sanación, confórtanos
Contrato de libertad,
Altura de los cielos,
Profundidad de la tierra,
Latitud de todo el orbe,

Triunfadora contra los demonios, rescátanos
Extinción de los pecados,
Victoria del mundo,
Vencedora de la muerte,
Destrucción de los infiernos,

De todo mal, líbranos, santa Cruz,
De todo pecado,
Del poder del diablo,
De toda superstición y maleficio demoníacos,
De las insidias de todos los enemigos,
De la peste, el hambre y la guerra,
De toda enfermedad,
Del rayo y la tempestad,
Del temor a morir,
De la muerte súbita e imprevista,
De la eterna condenación,
En la hora de la muerte,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Padrenuestro...

V. Por el Madero hemos sido santificados.
R. Por el Madero hemos sido redimidos.

V. El fruto de un  árbol nos envenenó.
R. Pero el Hijo de Dios nos salvó.

V. De nuestros enemigos, por el Signo de la Cruz.
R. Líbranos, Dios nuestro.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

Oraciones

Mira con bondad, Señor, a esta familia tuya, por la que nuestro Señor Jesucristo no dudó en entregarse a sus verdugos y padecer el tormento de la Cruz.

Te rogamos, Señor, que nos custodies en paz duradera, a los que te has dignado redimir en el Leño de la santa Cruz.

Asiste, Señor y Dios nuestro,  a quienes has alegrado con el Misterio de la Cruz santa, y protégenos en todo momento.

Señor Dios, te rogamos que concedas la salvación a este pueblo suplicante, y lo instruyas en tus caminos, para que sea consolado en las tribulaciones presentes y siguiéndote, pueda alcanzar los bienes eternos.

Dios, que nos alegras con la continua conmemoración de la santa Cruz, concédenos, te rogamos, que los que hemos conocido su Misterio en la Tierra, merezcamos en el Cielo los premios de la eterna redención que en ella nos adquirió Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia divina, descansen en paz.
R. Amén.


14 de septiembre de 2018, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
XX aniversario de la publicación de la encíclica Fides et ratio, de san Juan Pablo II.
Entrada dedicada al Misterio de Cristo, exaltado en la Cruz, y a su Vicario, el santo Pontífice Juan Pablo II.

Exaltación de la Santa Cruz: himnos litúrgicos




Cada 14 de septiembre, la Iglesia Universal celebra la "fiesta" de la Exaltación de la Santa Cruz. Los inmediatamente siguientes son los himnos propios de la versión latina de la Liturgia de las Horas, traducidos al español. Más abajo, se transcribe otro formulario, aprobado por la Santa Sede para algunas Conferencias Episcopales hispanohablantes:


A)

I y II Vísperas: Vexilla regis

Avanzan los estandartes del Rey
mientras brilla el misterio de la Cruz: 
ese patíbulo donde el Creador de la carne 
padece en la suya propia. 

Al ser herido, además, por el hierro cruel 
de una lanza, manó Sangre y Agua, 
para lavar nuestras culpas.

Oh, árbol resplandeciente y hermoso, 
engalanado con púrpura del Rey, 
sólo tú fuiste elegido para que tu noble tronco 
entrara en contacto con Miembros tan santo.

Qué Cruz tan dichosa, aquella de cuyos brazos, 
como en una balanza, estuvo colgado el Precio del mundo, 
que arrebatara al infierno su presa.

¡Salve! Altar, ¡Salve!, Víctima, gloriosa en la Pasión, 
donde la Vida sufrió la muerte 
y con su muerte nos devolvió la Vida.

¡Salve!, oh, Cruz, esperanza única: 
en este tiempo de Pasión, 
aumenta en los justos la gracia 
y borra las culpas de los pecadores.

Oh, Trinidad, Fuente de salvación: 
que te celebren todas nuestras almas: 
y a quienes has salvado por el misterio de la Cruz, 
ampáranos por los siglos sin término. Amén.


Oficio de lectura: Salve, Crux sancta

Salve, Cruz Santa, gloria del mundo, 
esperanza cierta, fuente de la auténtica alegría, 
señal de salvación, amparo en los peligros, 
que nos trasmites la Vida. 

Oh, Cruz adorable, Cruz vivífica, honra del género humano. 
Leño que nos hizo siervos, Leño que nos hizo libres: 
en tu honor cantamos este himno de alabanza.

Gloria a Dios Padre y al Espíritu Santo 
en la Cruz del Hijo: que la Exaltación de la Cruz, 
siendo el gozo de los Ángeles y Santos, 
honre y engalane también al mundo entero. Amén.


Laudes: Signum Crucis mirabile

Resplandece sobre el mundo 
el signo admirable de la Cruz, 
del que pende, Inocente, el Redentor del género humano. 
 No hay cedro del Líbano que lo iguale en nobleza, 
árbol que, trayéndonos el Premio de la Vida, 
nada sabe de frutos nocivos.

Invocando la señal de la Santa Cruz, 
guárdanos, oh, Cristo, Rey clementísimo, 
a lo largo de todos los momentos de nuestra vida.
 
Para que, con armonía de voces
y piadoso corazón, podamos siempre 
cantar las alabanzas que mereces.

Gloria al Padre, al Espíritu Paráclito
 y a Ti también, Jesús, que nos concedes 
gozar para siempre de la Victoria de la Cruz. Amén.


B)

I Vísperas: como en las II Vísperas

Oficio de lectura
y Laudes

¡Oh, Cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dio mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.

¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol 
donde la Vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!

Cantemos la nobleza de esta guerra,
el triunfo de la sangre y del madero;
y un Redentor, que en trance de Cordero,
sacrificado en Cruz, salvó la tierra.

Dolido mi Señor por el fracaso
de Adán, que mordió muerte en la manzana,
otro árbol señaló de flor humana,
que reparase el daño paso a paso.

Y así dijo el Señor: "¡Vuelva la Vida,
y que el Amor redima la condena!"
La gracia está en el fondo de la pena,
y la salud naciendo de la herida.

¡Oh, plenitud del tiempo consumado!
Del seno de Dios Padre en que vivía,
ved la Palabra entrando por María
en el misterio mismo del pecado.

¿Quién vio en más estrechez gloria más plena,
y a Dios como el menor de los humanos?
Llorando en el pesebre, pies y manos
lo faja una doncella nazarena.

En plenitud de vida y de sendero,
dio el paso hacia la muerte porque Él quiso.
Mirad de par en par el paraíso
abierto por la fuerza de un Cordero.

Vinagre y sed la boca, apenas gime;
y, al golpe de los clavos y la lanza,
un mar de Sangre fluye, inunda, avanza
por tierra, mar y cielo, y los redime.

Ablándate, madero, tronco abrupto
de duro corazón y fibra inerte;
doblégate a este Peso y esta Muerte
que cuelga de tus ramas como un Fruto.

Tú, solo entre los árboles, crecido
para tender a Cristo en tu regazo;
tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo
de Dios con los verdugos del Ungido.

Al Dios de los designios de la historia,
que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza
al que en la Cruz devuelve la esperanza
de toda salvación, honor y gloria. Amén.

 
O bien:


Cruz de Cristo, cuyos Brazos
todo el mundo han acogido.

Cruz de Cristo, cuya Sangre
todo el mundo ha redimido.

Cruz de Cristo, luz que brilla
en la noche del camino.

Cruz de Cristo, cruz del hombre,
su bastón de peregrino.

Cruz de Cristo, árbol de vida,
vida nuestra, don eximio.

Cruz de Cristo, altar divino
de Dios-Hombre en sacrificio. Amén.

 

Laudes: como en las I Vísperas

O bien:


Brille la cruz del Verbo, luminosa,
brille como la Carne sacratísima
de aquel Jesús nacido de la Virgen
que en la gloria del Padre vive y brilla.

Gemía Adán, doliente y conturbado,
lágrimas Eva junto a Adán vertía;
brillen sus rostros por la Cruz gloriosa,
Cruz que se enciende cuando el Verbo expira.

¡Salve, Cruz de los montes y caminos,
junto al enfermo suave medicina,
regio trono de Cristo en las familias,
Cruz de nuestra fe, salve, Cruz bendita!

Reine el Señor Crucificado,
levantando la Cruz donde moría;
nuestros enfermos ojos buscan luz,
nuestros labios, el río de la vida.

Te adoramos, oh, Cruz que fabricamos,
pecadores, con manos deicidas;
te adoramos, ornato del Señor
sacramento de nuestra eterna dicha. Amén.
 

II vísperas

En la Cruz está la vida y el consuelo
y ella sola es el camino
para el Cielo.

En la cruz está el Señor de cielo y tierra,
y el gozar de mucha paz,
aunque haya guerra;
todos los males destierra
en este suelo,
y ella sola es el camino
para el Cielo.

Es una oliva preciosa
la santa Cruz,
que, con su aceite nos unta
y nos da luz.

Hermano, toma la cruz,
con gran consuelo,
que ella sola es el camino
para el Cielo.

Al alma que a Dios está
toda rendida,
y muy de veras del mundo
desasida,
la Cruz le es árbol de vida
y de consuelo,
y un camino deleitoso
para el Cielo.

Después que se puso en Cruz
el Salvador,
en la Cruz está la gloria
y el amor,
y en el padecer dolor
vida y consuelo,
y el camino más seguro
para el Cielo.

O bien:
como en las I y II Vísperas del formulario A)


14 de septienmbre de 2018, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
XX aniversario de la publicación de la encíclica Fides et ratio, de san Juan Pablo II.
Entrada dedicada a Cristo Crucificado y Resucitado, y al santo Pontífice polaco.

jueves, 13 de septiembre de 2018

San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia: himno litúrgico


 

 

Cada 13 de septiembre, la Iglesia Universal celebra la "memoria obligatoria" de san Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia. El siguiente himno, traducido al español, está tomado de la versión latina de la Liturgia de las Horas:


Laudes y Vísperas: Laude te cives
 

Nuestro canto se une 
al de los Santos del Cielo, 
que te coronan de alabanzas, 
oh, Juan, insigne maestro 
y obispo generoso.

La vena exuberante de tu amor 
arroja palabras, que al salir, 
tan vehementes por tu boca de oro, 
hieren al pecado y mueven a compunción.

A imitación de Pablo, 
te hiciste todo para todos 
y ahora brillas como ejemplo ilustre por tus virtudes, 
esclarecido de mérito a los ojos de tu grey.

Por más que intentaban doblegarte 
las iras del poder civil, nada te arredraba, 
y al fin, alcanzas, como un martirio interior 
la palma brillante del exilio.

Haz, oh, Juan, que, con la ayuda de tus preces, 
nos encaminemos presurosos a la Morada de Dios, 
y allí, contigo, resuenen armoniosas nuestras voces, 
proclamando el himno de nuestro amor. Amén.


13 de septiembre de 2018, memoria litúrgica de san Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia.
Entrada dedicada a él.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Natividad de la Santísima Virgen: himnos litúrgicos


 


Cada 8 de septiembre, la Iglesia Universal celebra la "fiesta" del Nacimiento de la Virgen María. A continuación, se transcriben los himnos propios de la versión latina de la Liturgia de las Horas (A), traducidos al español, seguidos de otro formulario aprobado para algunas Conferencias Episcopales hispanohablantes (B):


A)

Oficio de lectura y Vísperas:
Beata Dei Genetrix

Oh, bienaventurada Madre de Dios,
y honor de nuestra raza, por quien, 
de siervos, fuimos hechos libres 
e hijos de la Luz.

Oh, María, Virgen Reina, 
del linaje de David, más noble todavía 
por tu Hijo, que por tu estirpe.

Dejando lejos lo antiguo,
trasplántanos a este Germen nuevo, 
donde, por ti, se confiere a los hombres 
un sacerdocio regio.

Desata con tus preces el nudo 
de nuestras culpas y por medio de tus méritos, 
condúcenos hasta el Premio del Cielo.

Para Dios, Uno y Trino, toda la gloria, 
oh, Virgen nobilísima, que quiso enriquecerte 
con el tesoro de sus gracias. Amén.

 
Laudes: O Sancta Mundi Domina

Oh, Señora del mundo, 
Reina excelsa del Cielo, 
Estrella brillante del mar, 
Virgen y Madre santa.

¡Muéstrate, comienza ya a brillar, 
oh, dulce Hija, Renuevo del que brotará 
la Flor nobilísima de Cristo, 
Dios y Hombre!

Hoy, como cada año, la Iglesia 
celebra tu nacimiento, 
cuando resplandeciste como Fruto 
de la más selecta estirpe.

Por Ti, los hijos de la tierra 
comenzaron a serlo también del Cielo, 
pues ambos órdenes quedaron 
entre sí admirablemente reconciliados.

Gloria a Ti, oh, Trinidad Beatísima, 
por los siglos sin término, 
que quisiste a Santa María, 
como Madre de tu Iglesia. Amén.


B)

Oficio de lectura


Niña de Dios, por nuestro bien nacida;
tierna, pero, tan fuerte, que la frente,
en soberbia maldad endurecida,
quebrantasteis de la infernal serpiente;
brinco de Dios, de nuestra muerte, vida,
pues vos fuisteis el medio conveniente
que redujo a pacífica concordia
de Dios y el hombre la mortal discordia.

Creced, hermosa Planta, y dad el fruto
presto en sazón, por quien el alma espera
cambiar en ropa rozagante el luto
que la gran culpa le vistió primera.

De aquel inmenso y general tributo,
la paga conveniente y verdadera
en vos se ha de fraguar: creced, Señora,
que sois universal remediadora.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.


Laudes


Hoy nace una clara Estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser Estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella Estrella divina,
sale su luz clara y digna
de ser pura eternamente:
el alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser Estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

No la iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser Estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

Gloria al Padre, y gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.


Vísperas


Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el Fruto que esperan de ella
es por Quien la gracia tienen.

Digan, Señora, de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el Bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen, Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando venga Dios.

Y nosotros, que esperamos
que llegue pronto Belén,
prepararemos también
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. Amén.



8 de septiembre de 2018, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María.
Entrada dedicada a la Virgen Niña.

jueves, 30 de agosto de 2018

Letanías a las santas Vírgenes y Viudas


SS. Sofía, Fe, Esperanza y Caridad



Un antiguo libro de oraciones, el Fasciculus Sacrarum Orationum et Litaniarum ad usum quotidianum Christiani hominis, ex sanctis Scripturis et Patribus collectus, de 1612, contiene el siguiente formulario de letanías a las santas Vírgenes y Viudas (pp. 369-379), que he querido transcribir, en un deseo de rescatar del olvido algunas piezas preciosas de la liturgia y de la piedad católicas. Pueden añadirse cualesquiera otras santas de tiempos anteriores o posteriores, cuyo nombre esté inscripto en el Martyrologium Romanum. Por ejemplo, Elena, Rosa de Lima, Isabel de Hungría, Isabel de Portugal, Teresita del Niño Jesús, Juana Francisca, Teresa de Calcuta, etcétera).



LETANÍAS
 
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad


Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros (en las siguientes invocaciones a las Divinas Personas, se responde igual)
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,


Santa María, Reina de las vírgenes, ruega por nosotros (en adelante, se responde de la misma manera)
Santa María Magdalena,
Santa Águeda, 
Santa Lucía,
Santa Inés,
Santa Cecilia,
Santa Catalina (de Alejandría),
Santa Anastasia,
Santa Tecla, 
Santa Bárbara,
Santa Escolástica,
Santa Clara,
Santa Catalina (de Siena),
Santa Justina,
Santa Cunegunda,
Santa Juliana,
Santa Marta,
Santa Valvurga,
Santa Dorotea,
Santa Apolonia,
Santa Margarita,
Santa Cristina,
Santa Otilia,
Santa Úrsula,
Santa Afra,
Santa Ana,
Santa Isabel,
Santa Mónica,
Santa Sabina,
Santa Brígida,
Santa Sinforosa,
Santa Felicidad,
Santa María Egipcíaca,
Todas las santas Vírgenes y Viudas,

Senos propicio, perdónanos, Señor.
Senos, propicio, escúchanos, Señor.

De toda impureza de la mente y del cuerpo, líbranos, Señor (en adelante, se responde de la misma manera)
De toda blasfemia y obscenidad,
De la maledicencia y la mentira,
De la hipocresía y la vanagloria,
De la inconstancia y la curiosidad,
De la sospecha y el juicio temerario,
De toda detractación y murmuración, 
De todo amor ilícito,
Por aquella santa hora en la que fuiste concebido por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen,
Por los santos nueve meses que habitaste en el seno de la Virgen,
Por la santa Noche en que naciste de la Virgen,
Por la santa leche del seno virginal con que fuiste alimentado, 
Por la gloriosa Adoración de los Magos,
Por tu santa oblación en el Templo,
Por los santos años de tu exilio en Egipto,
Por aquel santo triduo en que fuiste buscado con dolor por la Virgen Madre,
Por los méritos e intercesiones de las santas Vírgenes y Viudas, 
En el Día del Juicio,

Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos (en adelante, se responde de la misma manera)
Para que nos des compunción de corazón, 
Nosotros, pecadores, te rogamos, óyenos. 
Para que te dignes darnos  un corazón y un espíritu nuevos,
Para que, por amor tuyo, despreciemos los poderes y halagos mundanos,
Para que te dignes conservar puro nuestro cuerpo y nuestro corazón,  
Para que nos infundas tu Espíritu de caridad,
Para que acrecientes en nosotros la humildad, la caridad y la obediencia verdaderas,
Para que nos concedas gozar de plena salud de alma y cuerpo,
Para que la conformidaad con tu divina y eterna voluntad sea siempre nuestra consolación,  
Para que te dignes escucharnos,
Hijo de Dios,
 
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Padrenuestro...

V. Las Vírgenes sabias, a las que el Señor encontró vigilantes
R. Entraron a las nupcias con el Esposo. 

V. El Señor las eligió y las predestinó.
R. Y las hizo habitar en su tabernáculo.

V. En sus labios no halló mentiras.
R. Se presentaron sin mancha ante el Trono de Dios.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.


Oraciones

Dios, que entre las demás maravillas de tu poder, diste fuerza aún al sexo frágil para que consiguiese la victoria del martirio, concédenos por tu bondad, que celebrando el nacimiento al Cielo de tu santa mártir, caminemos hacia Ti, por la imitación de tus ejemplos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Óyenos, oh, Dios, Salvador nuestro, para que así como nos alegramos con la festividad de tu santa virgen N, consigamos el fervor de una piadosa devoción. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Señor, nuestro Salvador y protectór, ayúdanos para que nuestro cuerpo, nuestra mente y todo nuestro ser, se robustezcan con nuevo vigor por la virtud de la modestia y de la santidad, y arrebatados de las garras del infierno, seamos presentados en el gozo de la resurrección definitiva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Concédenos, Señor, que por la gracia del Espíritu Santo prometido , seamos libres de toda tentación y merezcamos recibir el perdón de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Dios, que por medio de los ejemplos de tus santos, nos exhortas a añorar no las cosas terrestres y temporales sino los bienes celestiales y eternos, concédenos que, libres de los halagos de este mundo, nos encaminemos con toda el alma al Reino que has preparado para los que te aman. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia divina, descansen en paz.
R. Amén.

 


30 de agosto de 2018, en América Latina, fiesta de su patrona, santa Rosa de Lima, virgen.
Entrada dedicada a ella y a todas las santas vírgenes y viudas.
 

miércoles, 29 de agosto de 2018

Martirio de san Juan Bautista: himnos litúrgicos


 
 
 
Cada 29 de agosto, la Iglesia Universal celebra la "memoria obligatoria" de la Pasión de san Juan Bautista. Los siguientes, traducidos al castellano, son los himnos litúrgicos propios de la versión latina de la Liturgia de las Horas (A), seguidos de otros aprobados por la Santa Sede para algunas Conferencias Episcopales hispanohablantes (B):

 
A)
 
Oficio de lectura y Vísperas: Praecessor almus

Oh, Juan precursor de la gracia,
mensajero de la Verdad, 
lámpara de Cristo 
y evangelista de su Luz eterna.

Que con tu voz, tu vida y tus obras 
compusiste un canto profético, 
que tu muerte santa se encargó de confirmar.

Pues de la misma manera que, al nacer, 
te adelantaste al que venía para el mundo 
y Lo señalaste después como Autor del Bautismo.

Así presagiaste con tu sangre, 
que moriría inocente 
para devolvernos la Vida.

Concédenos, oh, Padre, 
seguir la senda de Juan 
y así podamos cosechar 
los dones eternos de Cristo. Amén.

 
Laudes: O nimis

Oh, Juan inmensamente dichoso, 
esclarecido de méritos, sin mancha 
que empañe la blancura de tu pureza, 
mártir insigne, poblador de los desiertos 
y el más grande de los Profetas:

Sé tú, ahora, tan poderoso por tus méritos, 
quien ablande la roca dura de nuestro corazón, 
allane las asperezas del camino 
y enderece nuestro sendero tortuoso.

Para que al venir el piadoso Creador 
y Redentor del mundo, se digne grabar sus huellas 
en lo más hondo de nuestras almas, 
sin sombra ya de pecado.

Mientras los Santos del Cielo Te glorifican, 
oh, Dios Uno y Trino, nosotros peregrinos, 
confiamos alcanzar de tu misericordia, 
tu perdón y tu venia. Amén.

 
B)

Oficio de lectura

Profeta de soledades,
labio hiciste de tus iras
para fustigar mentiras
y para gritar verdades.

Sacudiste el azote
ante el poder soberbio;
y ante el Sol que nacía
se apagó tu lucero.

Por fin, en un banquete
y en el placer de un ebrio,
el vino de tu sangre
santificó el desierto.

Profeta de soledades,
labio hiciste de tus iras
para fustigar mentiras
y para gritar verdades. Amén.

 
 
Laudes

Pastor que, sin ser pastor,
al buen Cordero nos muestras,
Precursor que, sin ser luz,
nos dices por dónde llega,
enséñanos a enseñar
la fe desde la pobreza.

Tú que traes un bautismo
que es poco más que apariencia
y al que el Cordero más puro
baja buscando pureza,
enséñame a difundir
amor desde mi tibieza.

Tú que sientes como yo
que la ignorancia no llega
ni a conocer al Señor
ni a desatar sus correas,
enséñame a propagar
la fe desde mi torpeza.

Tú que sabes que no fuiste
la Palabra verdadera
y que sólo eras la voz
que en el desierto vocea,
enséñame, Juan, a ser
profeta sin ser profeta. Amén.

O bien:


Varón feliz de méritos excelsos,
que mantienes sin mancha tu pureza,
santo eremita, mártir esforzado,
magno profeta.

Hoy, cuando triunfas valeroso, arranca
de nuestro pecho el corazón de piedra;
el camino torcido guía, allana
las asperezas.

Porque, al venir el Redentor piadoso
y libres ya las mentes de torpeza,
se digne colocar sus plantas límpidas
sobre la tierra.

La Corte celestial con alabanzas
a Ti, Dios Trino y Uno, te celebra,
mientras los redimidos imploramos
hoy tu clemencia. Amén.


 
Vísperas (como en las Laudes)
 
O bien:

Ángel fiel de la verdad,
Precursor del que es la gracia,
mensajero de la Luz,
de Cristo perenne lámpara.

Con la voz, vida y acciones,
profecías anunciaba,
añadiendo su martirio
a las señales sagradas.

Él, al nacer, descubrió
al que es del mundo esperanza,
y al propio Autor del bautismo
señaló sobre las aguas.

De cuya muerte inocente,
que da la vida a las almas,
dio testimonio el Bautista
con su sangre derramada.

Concede, Padre piadoso,
seguir de Juan las pisadas,
para disfrutar con Cristo
de la eterna venturanza. Amén.

 
 
29 de agosto de 2018, memoria litúrgica del Martirio de san Juan Bautista.
Entrada dedicada a él.