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| Transfiguratio Domini nostri Iesu Christi |
V. El Señor esté con ustedes.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Este blog, dedicado a los Papas san Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León, tiene como objetivo, por un lado, describir, interpretar y dar a conocer la normativa litúrgica vigente en la forma ordinaria del rito romano de la Iglesia Católica Apostólica Romana, y por otro, procurar que el inestimable y siempre renovado tesoro de los ejercicios de piedad popular, se ordene a dicha liturgia, y se vea por ésta iluminado y enriquecido.
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| Transfiguratio Domini nostri Iesu Christi |
V. El Señor esté con ustedes.
Las siguientes letanías, en honor del obispo y mártir san Policarpo de Esmirna, discípulo directo del mismo san Juan Evangelista, cuentan con invocaciones que han sido extraídas de las célebres "Actas" de su martirio:
LETANÍAS
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| "Los ángeles le servían" (Mt. 4, 11) |
V. El Señor esté con ustedes.
Pregunta:
La Misa vespertina del martes inmediatamente anterior al Miércoles de Ceniza, ¿es la misma que la de dicho Miércoles y vale por la de él?
Respuesta:
Solamente rige lo de la "validez" de las Misas vespertinas de la jornada precedente para las fiestas de guardar (=precepto), la primera de las cuales es el domingo.
Solo las solemnidades (a excepción de la Pascua) y las seis fiestas del Señor que existen en el Calendario General, cuando ocurren en domingo, se comienzan a celebrar desde la tarde anterior en la liturgia.
Ahora bien, el Miércoles de Ceniza no es día de precepto, ni solemnidad. Por tanto, no se empieza a celebrar el martes que le antecede. De hecho, dicho martes es el último día de la primera parte del tiempo Ordinario, al que sigue la Cuaresma que empieza precisamente ese Miércoles.
Es necesario recordar que tal martes también es el último día del pernicioso Carnaval, por lo que la piedad popular nos invita a contemplar, con los ojos de la fe, la santa Faz ultrajada de Cristo, en desagravio por los excesos de tan nefastos "festejos".
En Cartago, África, hubo un grupo de católicos que fueron torturados hasta la muerte por negarse a incumplir el precepto dominical. Su edificante biografía puede consultarse haciendo clic aquí o aquí.
En tiempos en que el derecho y la obligación de participar de la Misa en el día del Señor, son relativizados -cuando no ignorados y hasta rechazados- por muchos cristianos, invoquemos a quienes no dudaron en derramar su sangre para obedecer este sagrado mandato.
Sine dominico, non possumus!, decían, esto es, "Sin el domingo, no podemos (vivir)", confesando la importancia de la práctica irrenunciable de la Misa en el día del Señor, pascua semanal.
Las siguientes son unas letanías a estos cuarenta y nueve gloriosos mártires:
LETANÍAS
Señor ten piedad,
Cristo ten piedad,
Señor ten piedad,
Jesucristo, óyenos,
Jesucristo, escúchanos,
Dios Padre Celestial, ten piedad
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad
Dios Espíritu Santo, ten piedad
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad
Santa María, ruega por nosotros
Madre de la Iglesia de todos los tiempos,
Reina de los mártires.
Santos Apóstoles de Cristo,
San Saturnino y compañeros, mártires, rueguen por nosotros.
Intrépidos testigos de Cristo, Sacerdote, Altar y Víctima,
Candelas para siempre encendidas en el Altar celestial,
Estrellas vivientes que iluminan el día del Señor,
Valientes defensores de los derechos divinos,
Audaces confesores del tercer mandamiento de Dios,
Diligentes observadores del primer precepto de la Iglesia,
Asiduos auditores y fieles cumplidores de la Palabra de Dios,
Santos comensales y verdaderos adoradores del Pan del Cielo,
Cálices escogidos, cuya sangre se unió a la del Cordero,
Perenne alabanza de la liturgia dominical,
Glorioso decoro de las celebraciones eucarísticas,
Ícono de la gran Familia de los católicos, reunida en santa asamblea,
Rutilante eslabón en las generaciones de creyentes,
Víctimas de amor, unidas en holocausto al Varón de dolores
Ofertores y ofrendas del Sacrificio de reconciliación,
Invitados predilectos al Banquete de la eternidad,
Perenne ramillete de palmas que embellecen los tabernáculos del Altísimo,
Todos los santos Mártires de Abitinia,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
V. Perseveraban unidos en la oración.
R. Y en la Fracción del Pan.
Oración conclusiva