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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Misas de la Virgen XLI (Tiempo Ordinario XXIII): "La Virgen María, Madre del Consuelo"


 


Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.
  

Los hechos por los que Dios omnipotente y misericordioso viene en ayuda de su pueblo sometido a la opresión o al destierro, reciben en la Sagrada Escritura el nombre de «consuelo de Dios». El supremo Consuelo de los hombres es Cristo, a quien el Padre, cuando se cumplió el tiempo, envió al mundo para vendar los corazones desgarrados (cf. 1ª Lectura, Is 61, 1-3. 10-11).
También Santa María Virgen es llamada y venerada con razón como «Madre del consuelo» o «Consoladora de los afligidos» (Consalatrix aflictorum, rezan las conocidas letanías lauretanas), ya que por medio de ella Dios envió «el consuelo a (su) pueblo: Jesucristo, nuestro Señor» (Oración colecta).
Ella, cuando estuvo junto a Cristo que sufría en la Cruz, soportando un dolor inmenso, mereció de manera especial la felicidad que el Evangelio promete a los que lloran (cf. Evangelio 1, Mt 5,5); y después que el Señor la ha consolado con la Resurrección de Jesús, ella puede consolar a sus hijos en cualquier lucha (cf. Antífona de entrada, 2 Co 1, 3-5).
Después de la Ascensión de Cristo, «estando en oración con los apóstoles, / pidió ardientemente y esperó confiada / el Espíritu del consuelo y de la paz» (Prefacio, cf. Evangelio 2, Jn 14, 15-21. 25-27).
Además, después de su Asunción al cielo, no cesa de interceder con amor de madre por los hombres, afligidos por la tribulación. Por esto, en la Constitución sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II leemos: «La Madre de Jesús... precede con su luz al pueblo de Dios peregrinante, como signo de esperanza segura y de consuelo» (LO 68).
Por esto, la Madre del Señor es venerada con el título de «Madre del consuelo» o de «Consuelo de los afligidos» en muchos lugares, sobre todo en la ciudad de Turín (día 20 de junio), donde tiene dedicado un santuario muy célebre, y en muchas familias religiosas, entre las cuales destaca la Orden de san Agustín y el Instituto de Misiones de la Consolata, fundado por el beato José Allamano (+ 1926).


Introducción

Los que peregrinamos por este mundo entre las espinas de las dificultades diarias y las rosas de los consuelos divinos, hacemos un alto en el camino y nos congregamos en el refugio celestial de este recinto para tener un encuentro prsonal con el Señor Jesús. Es verdad que el Señor, como verdadero Dios, está en todas partes, pero no es menos cierto que solo en la Eucaristía podemos tener con Él un trato personal no solamente espiritual sino también, por decirlo de alguna manera, hasta "sensorial". En efecto, únicamente a través de la Eucaristía podemos "percibir" a Cristo con nuestros sentidos, y experimentar de qué manera Él es para nosotros, el Consuelo en nuestras tribulaciones. Nadie más cercanos a nuestra humanidad que Jesús y su Santísima Madre, los únicos hasta el final de los tiempos, glorificados en cuerpo y alma en el Cielo. 
Meditando en esta realidad, vamos a participar de esta Misa en honor la Virgen María, Madre del Consuelo en Persona, que es Jesucristo.

Antífona de entrada Cf. 2 Co 1, 3

¡Bendito sea Dios, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas.


Oración colecta

Oh, Dios, que, por medio de santa María, enviaste a tu pueblo el Consuelo, que es Jesucristo, nuestro Señor; concédenos, por intercesión de la Virgen, estar llenos de todo consuelo para que podamos consolar a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

El "año de gracia" anunciado por la profecía de Isaías y asumido por la práctica del pueblo judío, desde el siglo XIV ha sido retomado y enriquecido por la Iglesia en la forma de los "Jubileos" o "Años santos". Todos ellos son expresión concreta del perdón que ofrece Dios misericordioso a los hombres, y anticipo de las Fiestas eternas del Cielo.

Lectura del Profeta Isaías 61, 1-3. 10-11

El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado
para dar la Buena Noticia a los que sufren,
para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos,
y a los prisioneros, la libertad;
para proclamar el año de gracia del Señor,
el día del desquite de nuestro Dios;
para consolar a los afligidos,
los afligidos de Sion;
para cambiar su ceniza en corona,
su traje de luto en perfume de fiesta,
su abatimiento en cánticos.
Los llamarán «Robles del Justo»,
plantados para gloria del Señor.
Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona
o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios.

O bien:

Las categorías gramaticales que son derivadas de los verbos "consolar", animar y "alentar", en la siguiente lectura, son consideradas sinónimas. Esta es la traducción de la Conferencia Episcopal Española. La Conferencia Episcopal Argentina, en manifiesta redundancia, optó solamente por el verbo "consolar".

Dios nos alienta hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en la lucha

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 3-6

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo.
Si nos toca luchar, es para vuestro aliento y salvación; si recibimos aliento, es para comunicaros un aliento con el que podáis aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros. Nos dais firmes motivos de esperanza, pues sabemos que si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo.

Palabra de Dios


Salmo responsorial Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 6b)

R. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.

El Señor es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel.» R.


Aleluya Mt 5, 5

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.


Evangelio

Programa de vida, poema de esperanza. Eso son las bienaventuranzas surgidas del Corazón misericordioso y compasivo del Señor.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles:
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios».
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. De la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Palabra de Dios.

O bien:

¡Bendito sea el Espíritu Santo Consolador! 
¡Cuántas veces habremos repetido estas palabras que hemos aprendido de nuestra Madre, la Iglesia! Jesús, que es la Verdad misma, sigue ofreciéndonos el Don de su Espíritu, que viene a consolarnos en las aflicciones.

Le pediré al Padre que os dé otro Defensor, que esté siempre con vosotros

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 15-21. 25-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.
No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La Paz os dejo, mi Paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

Cada una de las siguientes preces está elaboradas en seis ideas, tres en la primera parte de su estructura, y tres en la segunda, que se hacen eco de las lecturas bíblicas propuestas por la liturgia de esta Misa:

R. Por María, Consuelo de los afligidos, óyenos, Padre bueno.

-Por la única Iglesia de institución divina, que es santa, católica y apostólica, para que sea el Hogar universal en el que los que están solos encuentren refugio, los débiles, fortaleza, y los arrepentidos, perdón. R.

-Por los sagrados ministros, elegidos, purificados y enviados por el Señor, para que proclamen un "año de gracia" de amnistía a los cautivos, de libertad a los prisioneros y de consuelo a los que están tristes. R. 

-Por los que son insultados, perseguidos y calumniados por su fidelidad a Cristo y a la Iglesia, para que experimenten el gozo espiritual de su fidelidad, mantengan la perseverancia en el combate, y reciban el premio eterno de los elegidos. R.

-Por los hombres de ciencia, llamados a hacer fructificar los talentos de Dios, mejorar la calidad de vida de la humanidad y cuidar del Planeta, para que sean dóciles a las mociones del Espíritu Santo, que es el gran Defensor de la vida, de la dignidad y de la libertad de todos los redimidos. R.

-Por los que agonizan solos, en cárceles, instituciones sanitarias o residencias geriátricas, para que no les falte el consuelo sacramental de la Confesión, de la Santa Unción y de la Eucaristía como Viático. R. 
 

Ofertorio 

La siguiente monición "anticipa" la temática argumental de la subsiguiente "Oración sobre las ofrendas":

Pan y vino. Son los dones que presentamos para el Sacrificio por el cual recibimos el consuelo en nuestras tribulaciones y la garantía del paso a la eterna felicidad. La Santísima Virgen del Consuelo nos obtenga de Dios estos dones.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Padre santo, la ofrenda de nuestra pobreza, que te presentamos con alegría en esta memoria de la santísima Virgen, y haz que nuestra incorporación al sacrificio de Cristo sea para nosotros fuente de consuelo temporal y de salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio

La Santísima Virgen, consolada por el Señor, se hace consoladora de todos los hombres

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario
darte gracias
y ofrecerte un himno de bendición y alabanza,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

El cual, para ser consuelo del mundo,
fue concebido con gozo por la siempre Virgen María,
que lo engendró en sus entrañas purísimas.

Ella, junto a la cruz del Hijo,
después de soportar acerbísimos dolores,
fue consolada por ti
con la esperanza de la resurrección.

Estando en oración con los apóstoles,
pidió ardientemente y esperó confiada
el Espíritu del consuelo y de la paz.

Y ahora, elevada al cielo,
consuela con amor de madre
a todos los que la invocan con fe,
hasta que amanezca el día glorioso del Señor.

Por eso,
con los ángeles y los santos
cantamos tu gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo.



Comunión

¡Con qué devoción, luego de la Ascensión de Jesús, la Madre Santísima habrá recibido y adorado en el corazón el Cuerpo y la Sangre de su Hijo, en el Sacramento por Él instituido! Que ella nos enseñe a recibir dignamente y a adorar fervorosamente al Dios que llevó en sus entrañas, pues Él es para nosotros, Pan de consuelo y esperanza.

Oración después de la comunión

Fortalecidos por la participación en los sacramentos pascuales, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado la memoria de la Madre de tu Hijo, demos muerte cada día en nosotros al pecado y, apoyados en la esperanza que no defrauda, manifestemos el mensaje de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Despedida

Que ningún contratiempo nos desaliente. Contamos con la protección y el consuelo de aquella que que fue elegida entre las demás, asociada a la Pasión como ninguna, y exaltada más que cualquiera.

12 de septiembre de 2015, memoria litúrgica del Santísimo Nombre de María. Entrada dedicada a él.




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