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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 11 de abril de 2012

El concepto litúrgico de "Octava"


La liturgia llama "octava" a la celebración continuada durante ocho días de una festividad solemne.
La simbología del número 8 es muy elocuente. Para la cultura helenística representa la perfección definitiva. En efecto, el alma habría viajado por siete esferas, y al arribar a la octava, estaría en posesión de la eterna bienaventuranza.
Para nosotros adquiere una connotación semejante si pensamos, por ejemplo, que la semana tiene siete días. El día octavo, es a la vez el primero, el que está más allá de todo día, símbolo y anticipo de la eternidad. Es más, el día octavo es símbolo del mismo Cristo, Lucero de la mañana, verdadero Día sin ocaso.
Ya la liturgia judía conocía esta celebración prolongada de una gran fiesta durante ocho días (Pascua, Ázimos, Tabernáculos), de los cuales el octavo se celebraba con gran solemnidad, pues recapitulaba, por decirlo así, la festividad del primero y de los subsiguientes.
La historia asegura que la primera octava cristiana que se ha celebrado como tal tuvo lugar con motivo de la Dedicación de las iglesias de Tiro y Jerusalén, bajo Constantino. De hecho, las celebraciones se prolongaron durante ocho días como había ocurrido para la Dedicación del mismo Templo de Jerusalén.
En el siglo IV se asignan sendas octavas a Pascua y Pentecostés. Algunos sostienen que esta costumbre se arraigó en el "retiro" gozoso y agradecido en el que permanecían los neófitos luego de estas grandes Fiestas, como "paladeando" la excelencia de los dones que habían recibido. También se asigna octava a la Navidad. 
Desde entonces comenzaron a proliferar las octavas, pues se quiso dotar de ellas a las otras fiestas solemnes, incluidas, a partir del siglo VII, las de los santos. A este último respecto, cabe mencionar la influencia franciscana.
En realidad, hasta el siglo VI el concepto de octava se centraba más en la relación del primer día, el de la gran solemnidad, con el octavo, también muy solemne, en el que se repetía el oficio del día principal, como si constituyeran un único día de fiesta. Esta perspectiva se ha conservado hasta nuestros días, pero dando realce también a los días intermedios (llamados de la infraoctava), lo que no ocurría en un principio.
En la liturgia medieval abundaban las octavas y se diferenciaban entre ellas de acuerdo con sus características:
-Se llamaban privilegiadas de primer orden (o también vivas o cerradas) las de Pascua y Pentecostés, que excluían toda otra fiesta, aunque fuera de primera clase. 
-Eran octavas privilegiadas de segundo orden, festividades como la de Epifanía, que sólo admitía fiestas de primera clase en sus días infraoctavos.
-Navidad, Ascensión,  Corpus Christi y Sagrado Corazón, tenían octavas privilegiadas de tercer orden, (en España, el Corpus la tenía de segundo orden), pues admitían  cualquier fiesta de grado doble en sus días infraoctavos.
-Las octavas comunes o sencillas solamente hacían conmemoración de la festividad en el día octavo, y a veces se unían a otras oraciones.

En la liturgia inmediatamente preconciliar, suprimidas las demás, solamente contaban con "octava" las tres más grandes solemnidades del año: Pascua, Navidad y Pentecostés.

Luego de la reforma, y para recuperar la noción teológico-litúrgica de la "cincuentena pascual", se abolió la Octava de Pentecostés aunque se conservaron muchos de sus elementos en los textos litúrgicos y eucológicos de la semana que precede a esta gran solemnidad, confiriéndole así un carácter de "octavario" de preparación.

Hoy se conservan las octavas de las dos principales festividades del Año litúrgico: Pascua y Navidad.

El concepto actual de octava no difiere mucho del de antes. aunque, como he dicho, se ha acentuado el carácter de "único día de fiesta", referido a los ocho días de celebración continuada. Predomina la idea de que el primer día es el octavo, y que los ocho son como un gran día de fiesta. De ahí que los textos evangélicos de las Misas de las Octavas de Pascua y Navidad refieran lo acaecido el mismo Día de esas solemnidades, y también el día octavo (Cf. Jn. 20, 19-31; Lc, 2, 16-21).

La Octava de Pascua

En la liturgia actual el Domingo II de Pascua se llama también Domingo de la Divina Misericordia, según disposición de san Juan Pablo II, quien al canonizar a su compatriota Faustina Kowalska en el Año Jubilar 2000, respondió al pedido que a ella le hiciera el mismo Señor en una de sus apariciones: Instituir la festividad de su Misericordia el domingo siguiente al de la santa Pascua. Y precisamente este domingo es el de la Octava de Pascua. Los días que van desde el lunes hasta el sábado precedente, son días de la infraoctava pascual. Litúrgicamente se suelen llamar "lunes, martes..., sábado de la Octava de Pascua", o simplemente lunes de Pascua. martes de Pascua..., sábado de Pascua, etc. Lo importante es que se entienda que son días dentro de la Octava de Pascua, y que con ella constituyen un único día de fiesta, un Domingo mayor. Es más, los cincuenta días de Pascua son considerados como un gran domingo.

Particularidades litúrgicas:

Se usan ornamentos blancos, como en todo el Tiempo pascual, aunque este último, a diferencia de los días de la Octava, admita excepciones en las memorias y fiestas de santos que lo requieran.
Los días de la Octava pascual se consideran como solemnidades del Señor y excluyen cualquier celebración, sin que se admitan excepciones. Las solemnidades que ocurrieren en ellos se trasladan al lunes siguiente. Todas las demás celebraciones de grado inferior se omiten. En las Misas de estos días se canta o reza el Gloria in excelsis, y en los textos eucológicos se usan todos los elementos propios del Día de Pascua.
En los días de infraoctava se omite el Credo.
En el Prefacio (el primero de los de Pascua) se dice "pero más que nunca en este Día". En las Plegarias eucarísticas se habla siempre de "este día santo/glorioso" -según las traducciones. Lo mismo vale para la Bendición Solemne propia del final de la Misa.
La Secuencia de Pascua, Victimae paschali laudes, es obligatoria para el Domingo de Pascua, y facultativa para los demás días de la Octava. (Al final, una versión del Coro de la Capilla Sixtina).
En la Liturgia de las Horas la salmodia con sus antífonas -también la antífona que reemplaza al Responsorio breve- (Éste es el Día que hizo el Señor...), son, durante toda la Octava, las mismas que en el Día de Pascua.
De acuerdo con lo dicho más arriba, no está de más recordar que en lo que se refiere a la piedad popular, durante toda la Octava es apropiado rezar los Mysteria gloriae del Santo Rosario, a tenor de lo sugerido en el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 200.


La Octava de Navidad

El día fijo de la Octava de Navidad, el 1° de enero, según la antigua costumbre de la Iglesia de Roma, se celebra la solemnidad de la Maternidad Divina de María.
Los días de la infraoctava se rigen por leyes propias. El 26, 27 y 28 de diciembre se celebran respectivamente las fiestas de San Esteban, diácono y protomártir, de San Juan, apóstol y evangelista, y de los Santos Inocentes, mártires. El 29 y el 31 puede hacerse "conmemoración" (remito al artículo sobre este término litúrgico) de los Santos Tomás Becket, obispo y mártir, y Silvestre I, Papa, respectivamente. Los demás son como éstos, días de la infraoctava, pero con ninguna celebración peculiar.
En la Santa Misa las tres fiestas mencionadas se celebran como cualquier otra fiesta litúrgica, con la excepción de que no se usa el Prefacio del común, sino el de Navidad, conservando así el carácter festivo de los días de infraoctava. El color de los ornamentos no se ve influido por la Octava, que lo prescribe blanco, como en todo el Tiempo navideño. En efecto, es rojo para los dos días que lo requieren: San Esteban y Santos Inocentes. No así para Santo Tomás Becket que, aun siendo mártir, solamente es "conmemorado", y no posee Misa propia.
En todos los días de infraoctava se canta o recita el Gloria in excelsis, pero no el Credo, al igual que en la Octava pascual.
En la Liturgia de las Horas sucede algo único en el año. La oración de Laudes, en las tres fiestas mencionadas, posee todos los elementos propios de ellas. La de Vísperas es exclusiva de la Octava de Navidad. Las lecturas del Oficio conjugan elocuentemente el Misterio de Navidad con las peculiaridades  de los santos celebrados.

11 de abril de 2012, miércoles de la Octava de Pascua.
(Última actualización de la entrada: 19/04/17).





7 comentarios:

  1. Excelente material. gracias por subirlo. Podria decirnos cual es la fuente que utilizó? Saludos desde Paraguay, Bendiciones. P. Wilber

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  2. Excelente material. Podrìa indicarnos su fuente bibliografica. Saludos desde Paraguay. Bendiciones. P. Wilber

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  3. Sus palabras honran este blog, padre.
    No me he remitido a ningún material en particular, como en la mayoría de las entradas de este blog, sino que he escrito el texto tratando de recoger en una exposición las especificaciones de diversos textos litúrgicos que se enriquecen mutuamente. Me refiero al Calendario litúrgico, a la "Instrucción General del Misal Romano", al Ceremonial de los Obispos y a los "lineamenta" de otros libros litúrgicos.
    Le pido su bendición, padre, a la vez que rezo por usted y vuelvo espiritualmente a la noble tierra paraguaya, después de haber tenido la dicha de visitarla hace cuatro meses, con motivo de la presencia allí de mi más ilustre compatriota, Su Santidad Francisco.
    Es providencial que hoy, 8 de noviembre, día en que leo y respondo a su pregunta, comience la novena de los santos mártires del Paraguay: Alfonso Rodríguez, Juan del Castillo y Roque González. Tuve la dicha de venerar la reliquia insigne de este último durante mi visita a esa noble tierra. También oré ante una imagen que me impactó muchísimo en ese lugar sagrado: la de estos tres sacerdotes mártires celebrando Misa, revestidos de blanco.
    A ellos encomiendo su sacerdocio, padre.
    Su visita a este blog siempre será un honor, y sus sugerencias me ayudarán a crecer.

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  4. Genial! Gracias por la información tan clara!

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  5. Hola, quisiera que me ayudaras a resolver una duda o interrogante. Por ejemplo, tengo entendido que se ganan indulgencias y grandes gracias en fiestas como navidad, pascua, solemnidades de la virgen, si se va a misa, se confiesa uno y comulga con las debidas disposiciones. Si la octava es una misma fiesta (un día de 8 días), entonces, asistiendo a misa en durante la octava, gana las mismas bendiciones otorgadas por la iglesia???? Mi correo es oejaen@gmail.com

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    1. ¡Alabados sean Cristo y su Madre Virgen!

      Paso a responderte tu pregunta:

      Es cierto que los días de la Octava, desde el punto de vista litúrgico, son como un único día de fiesta. Sin embargo, por decirlo así, no todos los "momentos" de ese "día" se celebran con la misma intensidad y de la misma manera. El primer día de cada una de las dos Octavas que conserva la liturgia, y que tú mencionas, (o sea, el Domingo de Pascua de Resurrección y el de Navidad -25/12-), son los más solemnes del año. Este grado de solemnidad es tal, que "desborda" los límites de la jornada y se "derrama" en toda la semana, aunque no con el mismo carácter celebrativo. De los ocho días, después del primero, el más solemne es el último (propiamente, el de la Octava).

      Según lo dicho, la respuesta concreta a tu pregunta, es la siguiente: las indulgencias concedidas a las solemnidades de Pascua y Navidad se pueden ganar solamente en las Misas propias de esas solemnidades, y no en las de los días infraoctavos -ni en la Octava-. Entiéndase por "Misas propias de esas solemnidades", aquellas con las que se satisface el precepto.
      No hay que olvidar que ya no existen las octavas de otras festividades aparte de las de estas dos a las que nos hemos referido.
      Para profundizar sobre cuáles son las indulgencias que la Iglesia concede, puedes consultar el "Manual de indulgencias" explicado, publicado en una entrada de este mismo blog.

      La Santísima Virgen María, Reina del universo, en este día de su festividad, prepare en tu corazón el Reinado de su amado Hijo, nuestro Salvador Jesucristo.

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