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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 20 de mayo de 2018

Letanías al Espíritu Santo




Un antiguo libro de oraciones, el Fasciculus Sacrarum Orationum et Litaniarum ad usum quotidianum Christiani hominis, ex sanctis Scripturis et Patribus collectus, de 1612, contiene el siguiente formulario de letanías al Espíritu Santo (pp. 124-137), que he querido transcribir, en un deseo de rescatar del olvido algunas piezas preciosas de la liturgia y de la piedad católicas:


LITANIAE AD SPIRITUM SANCTUM 


Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad,
Señor, ten piedad,

Espíritu Santo, óyenos
Espíritu Santo, escúchanos
Espíritu Paráclito, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros (esta respuesta se repite en las siguientes invocaciones)

Dios Hijo Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios,

Espíritu de verdad,
Espíritu de sabiduría, 
Espíritu de entendimiento,
Espíritu de fortaleza,
Espíritu de piedad,
Espíritu de recto consejo,
Espíritu de ciencia,
Espíritu de santo temor,
Espíritu caridad,
Espíritu de gozo,
Espíritu de paz,
Espíritu de paciencia,
Espíritu de benignidad,
Espíritu de bondad,
Espíritu de longanimidad,
Espíritu de mansedumbre,
Espíritu de fe y esperanza,
Espíritu de modestia,
Espíritu de continencia,
Espíritu de castidad,
Espíritu de humildad,
Espíritu de prudencia,
Espíritu de vida y salud,
Espíritu de todas las virtudes,
Espíritu de multiforme gracia,
Espíritu de adopción de los hijos de Dios,
Purificador de nuestras almas,
Santificador y Rector de la Iglesia Católica,
Escrutador de nuestras mentes y de nuestras conciencias,
Distribuidor de dones celestes,
Conocedor de las acciones y pensamientos de nuestros corazones,
Refugio seguro contra toda adversidad,
Dulzura de los que se dedican a servirte,
Poder de los que a Ti acuden,
Corona de la perfección,
Gozo de los ángeles,
Lámpara de los Patriarcas,
Inspirador de los Profetas,
Boca sabia de los Apóstoles,
Victoria de los Mártires,
Ciencia de los que viven su fe,
Pureza de las Vírgenes,
Unción de todos los santos,

Senos propicio, perdónanos, Espíritu Santo.
Senos propicio, escúchanos, Espíritu Santo.

De todo mal, líbranos, Espíritu Santo (esta respuesta se repite en las siguientes invocaciones)

De todo pecado,
De todas las tentaciones e insidias del Diablo,
De toda presunción y desesperación,
De la negación de la verdad conocida,
De la envidia de la gracia del hermano,
De toda obstinación e impenitencia,
De toda negligencia y torpeza,
De toda inmundicia de la mente y del cuerpo,
De todas las herejías y errores,
De todo mal espíritu,
De la muerte eterna,

Por tu eterna Procesión del Padre y del Hijo,
Por la prodigiosa Encarnación del Hijo de Dios de la que fuiste Artífice,
Por tu descenso sobre Cristo bautizado,
Por tu santa aparición en la Transfiguración del Señor,
Por tu Venida sobre los discípulos de Cristo,
En el Día del Juicio,

Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos (esta respuesta se repite en las siguientes invocaciones)

Para que nos perdones,
Para que te dignes vivificar y santificar a los miembros de la Iglesia,
Para que te dignes congregar a todos los pueblos en la fe católica,
Para que te dignes, con la santa eficacia de tu gracia, prevenir, acompañar y llevar a buen término todo lo que emprendamos,
Para que te dignes otorgarnos los dones de la piedad  y de la oración verdaderas,
Para que te dignes santificar y orientar hacia Ti todos nuestros pensamientos, palabras y obras,
Para que te dignes acrecentar en nosotros la humildad y la virtud auténticas,
Para que te dignes aumentar en nosotros el empeño por la santa pobreza,
Para que te dignes plantar en nosotros los dones de la mansedumbre y la paciencia,
Para que te dignes concedernos la gracia de las lágrimas,
Para que te dignes hacernos aspirar constantemente a la auténtica justicia,
Para que te dignes inspirar en nosotros sentimientos sinceros de misericordia y caridad,
Para que te dignes crear en nosotros un espíritu nuevo y un corazón puro,
Para que te dignes conferirnos tranquilidad y paz genuinas,
Para que te dignes hacernos dignos y fuertes en las persecuciones toleradas por la justicia,
Para que te dignes confirmarnos en tu gracia,
Para que te dignes admitirnos en la Asamblea de tus elegidos, 
Para que te dignes escucharnos,
Espíritu de Dios, 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, infunde en nosotros el Espíritu Santo.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, envía a nosotros la Promesa del Padre: el Espíritu Santo.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, danos el Espíritu Bueno.

Espíritu Santo, óyenos. 
Espíritu Santo, escúchanos,

Padrenuestro.

V. Envía, Señor, tu Espíritu, y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la Tierra.

V. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro.
R. Y renueva en mí tu Espíritu de rectitud,

V. No me escondas tu Rostro.
R. Y no apartes de mí tu Santo Espíritu.

V. Devuélveme la alegría de tu salvación.
R. Confírmame con tu Espíritu soberano.

V. La gracia del Espíritu Santo.
R. Ilumine nuestros sentidos y corazones.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor. 

Oraciones

Dios, que te dignaste ilustrar los corazones de tus fieles con la claridad del Espíritu Santo, concédenos que, animados por ese mismo Espíritu, sepamos juzgar y obrar con rectitud y disfrutemos siempre de sus celestiales consuelos. 

Señor, te rogamos que el Paráclito que de Ti procede nos ilumine y nos revele toda la verdad, según la promesa de tu Hijo.

Danos, Señor, la fuerza del Espíritu Santo que purifique nuestros corazones y nos libre de toda adversidad.

Dios, anhelo de todo corazón y voluntad, para Quien nada permanece en secreto, purifica nuestros pensamientos con la efusión de tu Espíritu Santo, para que amando lo que es perfecto, merezcamos alabarte dignamente.

Dios Todopoderoso y Eterno, cuyo Espíritu rige y santifica todo el Cuerpo de la Iglesia, escucha a los que te suplicamos desde cualquier parte, para que con el don de tu gracia, te sirvamos fielmente. Por nuestro Señor Jesucristo...

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia divina, descansen en paz.
R. Amén.


20  de mayo de 2018, solemnidad de Pentecostés. Entrada dedicada a Dios Espíritu Santo.


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