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La verdadera Iglesia de Dios...

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martes, 1 de enero de 2013

Guión: Epifanía del Señor





EPIFANÍA DEL SEÑOR*

(Para profundizar en las particularidades litúrgicas de esta solemnidad, hacer clic en el título precedente).

Introducción

Es conveniente realizar la procesión de entrada, de acuerdo con las normas litúrgicas.

“¿Por qué se fueron tan lejos de sus palacios, Reyes que siguieron una estrella fugaz?
¿Por qué, frente a un Niño, se arrodillaron los tres? Al preguntarles, decían así: `Venimos a adorar a Emmanuel´”
Así canta una estrofa del himno oficial de la XX Jornada Mundial de la Juventud, que se celebró en Colonia, Alemania, en 2005 (1). Son palabras que iluminan el Misterio de la Epifanía del Señor que hoy celebramos.
(Pasemos por alto los detalles secundarios, tomados de la tradición, pero que no han hallado aval de la historia, como el hecho de que estos “adoradores” fueran tres, o de que hubieran sido reyes”). Detengámonos en el núcleo de lo que celebramos:
Un Niño ha nacido, un Niño se manifiesta al mundo. ¿Quién es este Pequeño, que hace que los poderosos Sabios orientales dejen la comodidad de sus palacios, emprendan un arduo viaje y lleguen a postrarse en adoración ante Aquél? Es el Hijo de Dios, el Emmanuel de las Escrituras. Y como la humildad era la más preciada de las posesiones de los Magos, Dios quiere recompensarlos, revelándose a ellos en el Rostro glorioso del Niño de Belén. Ellos sabían bien que en el Divino Infante habían hallado la verdadera Riqueza por la que valía la pena dejar todo lo demás.
Hermanos, con los Magos de Oriente, postrémonos también nosotros, y en la Santa Misa, adoremos a Aquel que hoy Se nos ha manifestado.

O bien, puede leerse esta otra Introducción, de carácter histórico:

Queridos hermanos, hoy celebramos la solemnidad de la Epifanía del Señor, es decir, su manifestación al mundo, representado en la persona de los Magos orientales, primicias de la humanidad redimida.
(Antiguamente, el término “epifanía”, en el orden político, se refería a la entrada poderosa del rey a una ciudad. En el orden espiritual, aludía a una aparición o “intervención prodigiosa” de la divinidad) (2).
Llegada la plenitud de los tiempos con el Nacimiento del Salvador, llamamos “Epifanía” al misterio de la presencia y manifestación redentora de Cristo, en favor del nuevo Pueblo de Dios (3).
Reconozcamos en el Niño que hoy adoran los Magos, al Rey todopoderoso que “ha entrado” en nuestro mundo y en nuestra historia, para manifestarse como Señor y Redentor de todo aquel que se confiese pecador, y desee el perdón y la salvación de Dios.

La versión oficial castellana para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay de la tertia editio typica del Misal Romano (pág. 404), ofrece un saludo litúrgico propio para esta solemnidad.

De acuerdo con "el antiquísimo carácter bautismal de la solemnidad de la Epifanía, es oportuno cumplir en esta celebración con el rito de la aspersión con agua bendita, el cual sustituye al Acto penitencial" (Cf. Bendito el Señor por los siglos. Celebraciones y oraciones para el Año Santo. Comité Central para el Jubileo del Año 2000. Conferencia Episcopal Argentina, pág. 185).

Kyrie

Gloria in excelsis

El Himno Gloria a Dios, que nos disponemos a cantar (o “recitar”) a continuación, es “una profesión de fe convertida en canto de alabanza (…),  profesión que nos ha sido transmitida por nuestros hermanos en la fe de los primeros siglos, como un reflejo de la fe de los apóstoles” (4).


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is. 60, 1-6

La verdadera Riqueza de la Nueva Jerusalén es Jesucristo, Luz de las naciones.

Segunda lectura: Ef. 3, 2-6

“Todos los pueblos comparten la misma herencia” (5), nos dirá san Pablo, haciendo referencia al carácter universal de la salvación de Jesucristo.

Evangelio: Mt. 2, 1-12

“Epifanía” significa “manifestación”. (La liturgia de la Iglesia  relaciona y destaca tres acontecimientos que son como el tríptico de la Epifanía: la Adoración de los Magos, cuyo relato estamos por escuchar; el Bautismo de Jesús; y el milagro de las Bodas de Caná (que se proclaman en el Evangelio de los tres ciclos del domingo que sigue  a la Epifanía, y en el que a él le sigue del ciclo C, respectivamente) (6).
Centremos hoy nuestra atención en los Magos, e imitemos su actitud de “verdaderos adoradores” (7).


Anuncio de las fiestas movibles

Según una antigua tradición de la Iglesia, después de la proclamación del Evangelio, se realiza el Anuncio oficial de las fiestas movibles del año. Sirva de modelo el siguiente texto, el cual puede simplificarse suprimiendo algunas celebraciones, u omitiendo la breve explicación que se hace de ellas.
 

Queridos hermanos:


Según la antigua costumbre de la Iglesia de Roma, les anuncio, en esta solemnidad de la Epifanía, las fechas en que, en el presente Año del Señor............., se señalan las principales Fiestas movibles del calendario, las cuales, como todas las demás, se ordenan al Sagrado Triduo Pascual, del que reciben su sentido y su razón de ser.


Por tanto:


El día............ de febrero / marzo, Miércoles de Ceniza, empezará la Cuaresma, tiempo de gracia que nos prepara para la Pascua del Señor.
El día............. de marzo / abril, Domingo de Ramos, se iniciará la Semana Santa.
El día............. de marzo / abril, Jueves santo, con la conmemoración anual de la Institución de la Santísima Eucaristía, comenzará el Triduo Sacro.
El día............. de marzo / abril, Viernes santo, contemplaremos la sagrada Pasión de Cristo y su bendita Muerte en la Cruz.
El día............. de marzo / abril, `Grande y santo Sábado´, permaneceremos en vela junto al Sepulcro del Señor hasta las últimas horas de la Noche que va al domingo, Noche gloriosa, la más santa de todas, en que contemplaremos al Salvador que vence la muerte y se levanta victorioso del Sepulcro.
Festejaremos este triunfo con el mismo júbilo durante el Domingo de Pascua de Resurrección, Solemnidad de solemnidades,  el............. de marzo / abril.
(Y el domingo posterior,............ de marzo / abril, Octava de Pascua, celebraremos la Festividad de la Divina Misericordia).
Nuestra alegría pascual se prolongará por cincuenta días, incrementándose en el Jueves de la semana VI
(o bien) Domingo VII de Pascua, Solemnidad de la Ascensión, el día............de mayo/junio. Y más todavía el............ de mayo / junio, Domingo VIII de Pascua, solemnidad de Pentecostés, día santo de la efusión del Espíritu, en que  se concluye el Tiempo pascual.
El domingo siguiente,............. de mayo / junio, (ya en el Tiempo Ordinario) contemplaremos el primero de los Misterios de nuestra fe, la Santa Trinidad e indivisible Unidad del único Dios.
(Y el domingo posterior,............. de mayo / junio, al celebrar la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, nos postraremos y daremos gracias por el Don de Sí mismo que Jesucristo nos ofrece en el Santísimo Sacramento del Altar).
(Finalmente, el viernes que sigue,............. de mayo / junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, dirigiremos nuestra mirada al Costado abierto y al Corazón traspasado del Salvador, Manantial inagotable de Vida para toda la humanidad).

El día............. de noviembre / diciembre comenzará el nuevo Año Litúrgico en el primer Domingo de Adviento, tiempo de preparación para la santa Navidad, (cuyos Misterios estamos meditando precisamente en estos días).
 
A Jesucristo, Autor y Señor del Tiempo, Divino Esposo de la Iglesia; al Padre de todo consuelo; y al Espíritu Eterno que de Ambos procede; a esta augusta Trinidad, dignísima de toda alabanza, principio y fin de todo culto, tribútense adoración, gloria y honor por los siglos eternos. Amén”.


El texto original latino del Misal Romano dice así: 

Annuntiatio Paschæ festorumque mobilium 

Noveritis, fratres carissimi, quod annuente Dei misericordia, sicut de Nativitate Domini nostri Iesu Christi gavisi sumus, ita et de Resurrectione eiusdem Salvatoris nostri gaudium vobis annuntiamus:
Die decima februarii erit dies Cinerum, et initium ieiunii sacratissimæ Quadragesimæ.
Die septima et vicesima martii sanctum Pascha Domini nostri Iesu Christi cum gaudio celebrabitis.
Die quinta maii erit Ascensio Domini nostri Iesu Christi.
Die quinta decima maii festum Pentecostes.
Die sexta et vicesima maii festum sanctissimi Corporis et Sanguinis Christi.
Die septima et vicesima novembris dominica prima Adventus Domini nostri Iesu Christi, cui sit honor et gloria, in sæcula sæculorum. Amen.
 
Sigue la homilía.

Luego de ella se canta o reza el Credo.


Oración de los fieles

Formulario adaptado de la Misa presidida por el Papa Francisco en la solemnidad de la Epifanía del Señor del año 2016:

"Queridísimos hijos y hermanos, imitemos a los santos Magos, adoremos a Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, e invoquemos del Padre, salvación y misericordia para todos los hombres". (Ver infra, nota 8).

-Oremos por nuestro Pontífice Francisco y por los obispos de todas las iglesias particulares.

+Que el Señor, que los ha constituido pastores de su pueblo, haga de ellos anunciadores fuertes y dulces del Evangelio que salva. R.

-Oremos por las asambleas legislativas de los países.

+El Señor, que guía la historia hacia su verdadero cumplimiento, la oriente en la búsqueda del bien auténtico de las naciones y de toda persona. R.

-Oremos por los migrantes e itinerantes.

+El Señor, que se preocupa por todo hombre, mande un ángel a vigilar sus pasos y suscite gestos de acogida y fraternidad. R. 

-Oremos por los hombres de cultura y ciencia.

+El Señor, que se muestra a los que lo buscan con corazón sincero, los atraiga con su belleza y los consuele con el don de la verdad. R. 

-Oremos por los cristianos.

+El Señor, que los ha engendrado como hijos en el Hijo, los haga verdaderos adoradores de su Nombre y testigos creíbles de su amor. R. 

Oración conclusiva

"Acoge, Padre Bueno, la oración que se eleva desde tu Iglesia, y haz descender sobre nosotros tu gracia y tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor."

O bien:

R. Padre, que adoremos a tu Hijo como los Magos.

-Para que la Iglesia se encamine presurosa al ideal de la Nueva Jerusalén, y se haga cada vez más patente de qué manera el Obispo de Roma preside en la caridad. Oremos.

-Para que (por intercesión de los Magos de Oriente (8)), el Evangelio llegue a los confines más remotos del Planeta. Oremos.

-Para que el pueblo en el que nació Jesús pueda reconocer “la hermosura infinita de su gloria” (9). Oremos.

-Para que en nuestro caminar por los senderos de la vida, contemos siempre con la guía amorosa de la Virgen Madre, Estrella de Esperanza. Oremos.

-Para que los que ven debilitarse su cuerpo terrenal por la vejez o la enfermedad, encuentren alivio y fortaleza en el Manjar eucarístico. Oremos.

Oración conclusiva

"Atiende, Padre de las luces, a las necesidades de esta asamblea que, entre las tinieblas de la hora presente, quiere contemplar, como los santos Magos, la Belleza infinita de tu Rostro, que resplandece en Jesucristo. En Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".

O bien: (liturgia papal de 2017)

Hermanos e hijos queridísimos: el esplendor de la gloria del Padre, resplandece en el Niño de Belén e ilumina a todos los pueblos. Pidamos confiadamente ser alcanzados por su gracia:

R. Te rogamos que nos oigas.

-Oremos por el Sumo Pontífice y por todos los obispos.

+El estupor por la belleza y la santidad  manifestadas en la pobreza de Belén, los sostenga en el ministerio a ellos confiado. R.

-Oremos por la evangelización de los pueblos y por los misioneros.

+El gozoso anuncio de la verdad y la salvación proclamado en la Gruta de Belén, llegue a cada hombre y los conduzca a todos al encuentro con el Señor. R.

-Oremos por los gobernantes.

+La novedad de vida anunciada en el Pesebre de Belén, suscite nuevos caminos de justicia y paz. R.

-Oremos por los mártires inocentes de nuestro tiempo.

+La fidelidad de Dios revelada en la Noche de Belén, sostenga la perseverancia de los perseguidos y custodie a todos en la adhesión radical al Evangelio. R.

-Oremos por los hombres de cultura y de ciencia.

+El fulgor y el encanto de la Sabiduría que ha guiado a los Magos hacia Belén, premien la fatiga de los hombres que buscan la Verdad. R.

Oración conclusiva

"Padre Santo, acoge con benevolencia nuestros ruegos y guíanos en la búsqueda de tu Rostro, que nos has revelado plenamente en Jesús, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén".


Ofertorio

Los Sabios orientales ofrecieron dones al Señor, y a cambio, Lo recibieron a Él mismo en sus vidas. De la misma manera, presentemos ahora los dones eucarísticos, y así recibiremos el Sacramento de Cristo, Pan Vivo y verdadero.

Se canta o recita el Prefacio de Epifanía: De Christo Lumine gentium.
En las Plegarias Eucarísticas se toman los elementos propios de esta solemnidad.


Comunión

Los Magos preguntaban por el Rey de los judíos (10), pero en Él reconocían al Dios verdadero, digno de toda adoración y alabanza (11). Imitemos la humildad de estos Elegidos, y adoremos al Mesías hecho Pan.

El sacerdote puede impartir la Bendición solemne de Epifanía.


Despedida

“Al ver la estrella, se llenaron de una inmensa alegría” (12).
Que también nosotros experimentemos esa alegría cristiana, y sepamos contagiarla a los demás.


Notas

1. Esta Jornada fue convocada por el santo Papa polaco Juan Pablo II, y presidida por su sucesor alemán Benedicto XVI. El lema fue Venimus adorare Eum ("Hemos venido a adorarlo") Mt. 2, 2. En otra entrada, ofrezco un sencillo análisis de este himno.
2. Cf. Nuevo Misal del Vaticano II. Editorial Desclée de Brouwer. Ediciones Mensajero. 11º ed. Barcelona, España, 2006. Pág. 147.
3. Ib.
4. Cuadernos Phase. “El Gloria y el Te Deum”. Centre de Pastoral Litúrgica. Barcelona, n. 96. Págs. 14 y 15.
5. Ef. 3, 6a.
6. Cf. Antífonas de los Cánticos evangélicos de Laudes y Vísperas de esta solemnidad. La proclamación del Evangelio de las Bodas de Caná tiene lugar en el Ciclo C. La antífona del Cántico evangélico de las laudes del último sábado del Tiempo de Navidad, alude a este "segundo misterio de luz", como le ha llamado San Juan Pablo II en su encíclica Rosarium Virginis Mariae. Dicha antífona dice así: "En Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos y manifestó su gloria".
7. Cf. Jn. 4, 23a.
8. Los Magos orientales son considerados santos por la tradición de la Iglesia. La ciudad alemana de Colonia conserva y venera las que habrían sido sus reliquias, cuya invención se celebra en el Martyrologium Romanum. En la Misa papal de Nochebuena del año 2010, en las preces, se menciona a los "Santos Magos". Puede verse el texto completo de dichas preces, que traduje al castellano, en la entrada: "Guión: Misa solemne de Nochebuena".
9. Cf. Colecta de hoy.
10. Cf. Mt. 2, 2a.
11. Cf. Mt. 2, 11.
12. Mt. 2, 10.

1° de enero de 2013, Octava de Navidad y solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
 *Fuente principal: Jesucristo y el Don de Sí mismo. Guiones litúrgicos para las celebraciones. Editorial Guadalupe.
(Última actualización de esta entrada: 05/01/17).


 

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