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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 15 de agosto de 2015

Misas de la Virgen XXXVII (Tiempo Ordinario XIX): "La Virgen María, Madre de la santa esperanza"




Misal: Textos bíblicos y eucológicos (en negro); rúbricas: rojo.
Guion: marrón.
Comentario del blog: azul.
 

El Concilio Vaticano II, en la conclusión de la Constitución dogmática Lumen gentium, afirma que la Santísima Virgen «en esta tierra, hasta que llegue el Día del Señor (cf. 2P 3, 10), precede con su luz al pueblo de Dios que peregrina, como signo de esperanza segura y de consuelo» (LG 68). Estas palabras se repiten casi literalmente en el Prefacio de la Misa de la Asunción de la Virgen Santísima (cf. Misal Romano, Prefacio 15 de agosto).
La Iglesia, al considerar la función de la Santísima Virgen en la historia de la salvación, la llama con frecuencia «esperanza nuestra» (Antífona final «Dios te salve, Reina y Madre»; Himno Laudes 8 de diciembre) y «madre de la esperanza» (cf. Himno Oficio de Lectura latino 21 de noviembre; cf. Si 24, 24); se alegra del nacimiento de Santa María Virgen, que «fue para el mundo esperanza y aurora de salvación» (Oración después de la comunión 8 de septiembre); pensando en su Maternidad salvadora, canta suplicante: «Aeternae vitae ianua, / aurem nobis aeeomoda, / per quam spes vitae rediit, / quam Eva peccans abstulit» (Himno Vísperas 22 de agosto); en el misterio de la gloriosa Asunción contempla a la Santísima Virgen corno «esperanza segura de salvación», que brilla para los fieles «en medio de las dificultades de la vida» (cf. Himno Laudes latino 15 de agosto). El día 9 de julio, en algunas Iglesias particulares se celebra la memoria de Santa María Virgen, madre de la santa esperanza, en especial en la Congregación de la Pasión de Jesucristo, de cuyo Proprium missarum, Curia General CP, Roma 1974, pp. 21-22, se han tomado algunos textos de este formulario.
En esta Misa se venera a la Madre de Cristo:
- porque durante su vida aquí en la tierra alimentó constantemente la «virtud de la esperanza»: «confió... plenamente» (Prefacio) en el Señor y «concibió creyendo y alimentó esperando, / al Hijo del hombre, anunciado por los profetas» (Prefacio);
- porque, habiendo subido al cielo, se ha convertido en la «esperanza de los creyentes» (Antífona de entrada); ella ayuda a los que desesperan (cf. Antífona de entrada) y es aliento, consuelo y fortaleza de los que acuden a ella (cf. Oración colecta 1, Oración colecta 2, Antífona de entrada);
- porque precede con su luz a todos los hijos de Adán corno «señal de esperanza segura y de consuelo» (Prefacio, cf. Oración colecta 2) «hasta que amanezca el Día glorioso del Señor» (Prefacio).


Introducción

La santa Misa es la asamblea de los creyentes que tenemos o necesitamos tener esperanza. En estos Santos Misterios, en que se realiza la única inmolación del Señor, realizada en aquel entrañable primer Viernes santo, recordamos a qué precio hemos sido adquiridos por Jesucristo para su Padre Dios. Y esto nos hace conscientes de que nunca es tarde para convertirnos al Señor, teniendo en cuenta que la conversión es una actitud de todos los días en la vida terrenal del ser humano. En el horizonte de estos, nuestros anhelos, resplandece María, la Estrella matutina que disipa toda tiniebla, y que, como Madre de la santa esperanza, nos alienta a no deseperar de la salvación que nos ofrece Jesús, Sol de justicia.


Antífona de entrada

Salve, Virgen María, esperanza de los creyentes, tú ayudas a los que desesperan y confortas a los que acuden a ti.


Oración colecta

El verbo "orientar", en en sentido bíblico, y por ende, también en el teológico, tiene un significado primordialmente cristológico. En efecto, Jesucristo es llamado "Oriente", Esplendor de la Luz eterna, Sol de Justicia (Cf. Antífonas O, 21 de diciembre), pues como dice el santo profeta Zacarías, padre del Precursor Juan, Jesús es "el Sol que nace de lo alto"; él viene a "iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte y a guiar nuestos pasos por el camino de la paz". En este sentido, "orientar" es, por decirlo así, "anclar en Cristo". Él es justamente el Sumo Bien de Quien recibimos todo. La parte final de esta densa colecta da cuenta de la íntima relación y de la implicancia de dos virtudes teologales: gracias a la fe tenemos esperanza (esperamos):

Oh, Dios, que nos concedes venerar a la Virgen María como Madre de la Santa Esperanza, concédenos, por su intercesión, orientar nuestra esperanza hacia los bienes de arriba, cumplir nuestra misión en la ciudad terrena y recibir un día los bienes que la fe nos invita a esperar. Por nuestro Señor Jesucristo.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

La liturgia de la Iglesia aplica a la Santísima Virgen la personificación de la sabiduría. 

Es María la Mujer predestinada por Dios para acoger en su regazo a todos los pueblos,  alimentarlos de los dones celestiales y acercarlos a Cristo, el Sumo Bien.

Yo soy la madre de la esperanza santa

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 9-12. 19-22

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos. Yo soy la madre del amor puro, del temor, del conocimiento y de la esperanza santa. En mí está toda gracia de camino y de verdad, en mí toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí, los que me amáis, y saciaos de mis frutos; mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia, mejor que los panales. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed; el que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará; el que me honra poseerá la vida eterna.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial Lc 1, 46-48a. 48b-49. 50-51. 52-53. 54-55

R. María, esperanza nuestra, Dios te salve.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava. R.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo. R.

Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R.

Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R.


Aleluya

Madre santa y Virgen sin mancha, Reina gloriosa del mundo, intercede por nosotros ante el Señor, que te escogió.


Evangelio

La infinita Misericordia de nuestro Señor Jesucristo en favor de los hombres, rinde su voluntad ante la súplica ferviente de la Madre amorosa.

Y la madre de Jesús estaba allí

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
- «No les queda vino».
Jesús le contestó:
- «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dijo a los sirvientes:
- «Haced lo que él diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
- «Llenad las tinajas de agua».
Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:
- «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo».
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
- «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.


Oración de los fieles

R. Te lo pedimos por Cristo, nuestra Esperanza.

-Padre Bueno, por intercesión de María, Madre de la santa Esperanza, protege a la Iglesia de toda herejía, cisma y simonía. R.

-Padre de las luces, por intercesión de María, Lucero matutino, ilumina a los que padecen la oscuridad de la deseperación o  de la depresión, de la acedia o de la ceguera espiritual. R.

-Padre Compasivo, por intercesión de María, Salud de los enfermos, infunde valor a los que sufren cualquier tipo de enfermedad, espiritual, física o psicológica. R.

-Padre Todopoderoso, por intercesión de María, Reina de la paz, detén la guerra en el mundo y haz que la familia humana viva la fraternidad querida por tu Hijo. R.

-Padre fiel, por intercesión de María, Madre de las Almas del Purgatorio, acoge en tu seno a nuestros hermanos difuntos. R.



Ofertorio

En comunión con María, nuestra Madre, presentamos los dones con los que celebramos el Sacrificio de esperanza de un Dios que nos salva aquí y ahora.


Oración sobre las ofrendas

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y acepta sus ofrendas, de manera que, por intercesión de la Virgen María, Madre de tu Hijo, todo deseo sea atendido y toda petición escuchada. Por Jesucristo nuestro Señor.


Prefacio

Santa María, modelo de esperanza sobrenatural

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
celebrarte con las más grandes alabanzas,
Señor, Padre santo,
que generosamente entregaste a Jesucristo al mundo
como autor de la salvación,
y le diste también a María
como modelo de sobrenatural esperanza.

Porque tu humilde esclava,
confió en ti plenamente:
creyendo en tu palabra,
concibió y alimentó al Hijo del hombre,
anunciado por los profetas;
y, entregada por entero a la obra de la salvación,
fue hecha madre de todos los hombres.

Pero a la vez ella, fruto excelso de la redención,
es también hermana de todos los hijos de Adán,
que, caminando hacia la liberación plena,
miran a María como señal de esperanza segura y de consuelo,
hasta que amanezca el día glorioso del Señor.

Por eso,
unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría.

Santo, Santo, Santo.


Comunión

Eucaristía, Pan de vida y esperanza, horneado en el seno purísimo de María.
En medio de un mundo desesperanzado, recibamos este Alimento celestial, que nos infunde la santa audacia de ser testigos del Reino que viene.


Oración después de la comunión

Alimentados con los sacramentos de la salvación y de la fe, te pedimos, Señor y Padre nuestro, que, recordando con amor a la Virgen María, Madre de la Esperanza, merezcamos participar con ella de tu amor divino. Por Jesucristo nuestro Señor.


Despedida

Seguros del cuidado amoroso de María, Madre de la santa Esperanza, sigamos anunciando a Cristo, nuestro Dios.


15 de agosto de 2015, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Entrada dedicada a ella.


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