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La verdadera Iglesia de Dios...

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domingo, 21 de mayo de 2017

Introducción al Rito de bendición en la Orden de San Agustín



Escudo de la Orden de San Agustín


La parte V del Ritual de la Orden de San Agustín está reservada a las "Bendiciones" propias de la Orden; se consideran como apéndice del Bendicional, que es el libro que contiene el elenco oficial de las bendiciones aprobadas por la Iglesia. Se conservan los números tal y como se hallan en dicho Ritual.

La introducción para cada bendición es la misma, que transcribo a continuación, junto con la primera de ellas, la "bendición común": -Cf. infra, a-. He dedicado una entrada para cada una de las otras cinco, a las que se puede acceder desde la página principal del blog, cliqueando donde dice "Apéndice del Bendicional".

1. RITO DE LA BENDICIÓN

596. El presente rito debe utilizarse en la bendición de objetos religiosos que se usan para la práctica de ejercicios piadosos.

597. Principalmente en los santuarios o lugares de peregrinación que se distinguen por la afluencia de fieles, esta bendición de objetos piadosos suele efectuarse en una celebración común y puede incluirse de modo conveniente en las celebraciones que tienen lugar para los peregrinos.

598. Este rito pueden utilizarlo el sacerdote y el diácono, los cuales, respetando su estructura y elementos principales, adaptarán la celebración a las circunstancias del momento y de las personas.

599. Si la bendición se celebra para un solo objeto, el ministro puede emplear el Rito breve indicado al final de este capítulo o, en determinadas circunstancias, sólo la fórmula breve descrita en el número.

Introducción

600. Reunido el pueblo, el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, + del Espíritu Santo.

R/. Amén

601. Luego el celebrante saluda a los presentes con las siguientes palabras u otras adecuadas, tomadas preferentemente de la Sagrada Escritura:

+La gracia, la misericordia y la paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

602. El celebrante dispone a los presentes para la celebración de la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

Los objetos piadosos que habéis traído para bendecir muestran, cada uno a su manera, vuestra fe, ya que sirven para recordar el amor de nuestro Señor, o también para aumentar vuestra confianza en la ayuda de la Santísima Virgen María y de los santos. Al pedir la bendición del Señor sobre estos objetos (imágenes), lo que hemos de procurar ante todo es dar el testimonio de vida cristiana que de nosotros exige el uso de estos objetos.

Lectura de la Palabra de Dios

603. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo celebrante, lee un texto de la Sagrada Escritura, seleccionado principalmente entre los que se proponen a continuación. También pueden emplearse otros textos adecuados al rito.

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol San Pablo a los Corintios (2 Cor 3, 17b-4):
Reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen.
Donde hay Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu. Por eso, encargados de este ministerio por misericordia de Dios, no nos acobardamos; al contrario, hemos renunciado a la clandestinidad vergonzante, dejándonos de intrigas y no adulterando la Palabra de Dios; sino que, mostrando nuestra sinceridad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre delante de Dios.

Palabra de Dios.

Para bendecir aceite: Mc 6, 7-13 (curaron a muchos enfermos ungiéndolos con aceite) o Lc 10, 30-37 (le curó poniendo aceite y vino en sus heridas).

Para bendecir rosas: Eclo 24, 1-17 (como un rosal de Jericó) o 2 Cor 2, 14-17 (somos como aroma de incienso que Cristo ofrece a Dios) o Mt 6, 25-34 (aprended de las flores del campo).

Para bendecir pan: 1Re 19, 3-8 (con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches) o Sab 16, 20-21. 24-26 (para que aprendieran tus hijos queridos) o Jn 6, 27-35 (no trabajéis por el alimento que se acaba).

604. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial, por ejemplo, el salmo 122 (123) u otro canto adecuado, intercalando el responsorio:

R. (1) A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo.

605. Después de la lectura se hace oportunamente la homilía, en la cual el celebrante explica la lectura y el significado del rito.

Oración de los fieles

606. Antes de la oración de bendición puede hacerse la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el celebrante puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras directamente relacionadas con las circunstancias de los presentes o del momento.

Nosotros, hermanos, no queremos tener una apariencia de piedad, sino que la profesamos de corazón; por esto, invoquemos al Señor, diciendo:

R./. Envíanos, Señor, el espíritu de piedad.

1. Dios clementísimo, que quieres que recordemos siempre tus maravillas, haz que la visión corporal de estos objetos materiales nos eleve a la contemplación de los signos de tu misericordia. R/.

2. Tú que deseas que te demos culto en espíritu y verdad, concédenos que, con la ayuda de estos objetos (imágenes) y de lo que significan, practiquemos siempre la justicia y la piedad. R/.

3. Tú que, por medio de tu Hijo, nos diste el mandato de orar siempre, haz que, dedicándonos a la oración, podamos llevar una vida con toda piedad y decoro. R/.

4. Tú que, en tu Iglesia, distribuyes de manera admirable diversidad de ayudas para nuestra santidad y piedad, haz que lo que recibimos de manos de la Iglesia lo utilicemos para crecimiento de ella. R/.

607. Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendición el celebrante dice:

Oremos.

Y todos oran durante algún tiempo en silencio.

Oración de bendición

608. El celebrante, con las manos extendidas, pronuncia la oración de bendición:

a) Bendición común

Bendito seas, Señor, fuente y origen de toda bendición, que te complaces en la piedad sincera de tus fieles; te pedimos que atiendas los deseos de tus servidores y les concedas que, llevando consigo estos signos de fe y piedad, se esfuercen por irse transformando en la imagen de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

La precedente oración es la primera que propone el Ritual de la Orden. Las siguientes bendiciones con su respectiva conclusión se hallan en otras entradas particulares de este blog.


21 de mayo de 2017, Domingo VI de Pascua. En vísperas de la festividad de santa Rita, religiosa. Entrada dedicada a ella.


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