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La verdadera Iglesia de Dios...

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viernes, 25 de mayo de 2012

Vigilia de Pentecostés: Celebración extensa


 


Para profundizar sobre el concepto actual de "Vigilia", que difiere en algunos aspectos del que se entendía antes del Concilio Vaticano II, hágase clic aquí.

La Misa vespertina de la Vigilia de Pentecostés, que tiene lugar en el atardecer del sábado que precede a esta solemnidad, puede celebrarse de acuerdo con un esquema litúrgico más prolongado, semejante en algunos aspectos, a la Solemne Vigilia Pascual de la Noche santa de Resurrección.
De este modo, al comienzo del Tiempo pascual y también al final, dos grandes Vigilias preceden a las solemnidades mayores de Pascua y Pentecostés, que marcan el inicio y la conclusión de este tiempo fuerte.

Voy a explicar sintéticamente cuál es el esquema de la celebración prolongada de la Vigilia de Pentecostés, aprobado por la Santa Sede y presente ya en las ediciones de varios misales de diferentes Conferencias episcopales:

La Misa de Vigilia puede celebrarse unida al rezo de las primeras Vísperas de la solemnidad, en cuyo caso se comienza con el canto del himno Veni Creator, u otro adecuado (preferentemente, alguna invocación al Paráclito). El cántico elegido acompaña el ingreso del sacerdote.

Se omite el Acto penitencial y se recita en su lugar la salmodia correspondiente, hasta la lectura breve exclusive.

Después el sacerdote recita la segunda oración colecta propuesta para esta Misa de Vigilia. La celebración sigue como más abajo*.

Si las primeras Vísperas se celebran hacia el final de la Misa, luego de la antífona de Comunión se canta o recita el Magnificat con su antífona propia. Todos permanecen de pie. El Altar puede ser incensado mientras se entona ese cántico evangélico, según lo sugieren las normas litúrgicas (Cf. IGLH, 261).

Pero detengámonos ahora en la celebración de esta Misa de Vigilia en su forma más extensa pero sin el rezo de las primeras Vísperas. Siempre se usan ornamentos rojos. Se trata no de una Vela bautismal como la de la Noche de la Resurrección, sino de una Vigilia de oración, de invocación y espera del Espíritu Santo, que evoca la asamblea del Cenáculo de Jerusalén en el que la Madre del Señor y los Apóstoles permanecían reunidos en espera del cumplimiento de la promesa de Jesús, de "no dejarlos huérfanos y de enviarles otro Paráclito" que los confirmaría en la verdad.
Es necesario advertir que una cosa es una vigilia, que puede organizarse de numerosas maneras y, entre silencios meditativos, oraciones y cánticos, prolongarse incluso hasta el amanecer, y otra una "Misa de Vigilia", que es aquella celebración litúrgica, de estructura prefijada, a la que estamos por referirnos. A aquellos que deseen profundizar sobre el particular, vuelvo a remitir a la publicación mencionada al comienzo de esta entrada

El esquema de la Celebración extensa de la Vigilia de Pentecostés es el que sigue:

Ritos iniciales

-Entrada (procesional o no) del sacerdote, al son del canto de la antífona del introito o de algún otro cántico, preferentemente referido  al Espíritu del Señor.

-Incensación de la Cruz, del Altar y del Cirio. (optativa).

-Saludo propio (de la solemnidad).

-Acto penitencial. (Como se aconseja durante el Tiempo Pascual, puede suplir al Acto penitencial el rito de bendición del agua y la aspersión con ella).

-Kyrie (si no se ha usado la forma con tropos en el Acto penitencial).
-Segunda oración colecta sugerida para la Vigilia.


Liturgia de la Palabra

El esquema, aunque más reducido, es semejante al de la Vigilia Pascual. Se sugieren cuatro lecturas del Antiguo Testamento (el Leccionario las propone como optativas para la celebración menos extensa -para la que se elige una sola-), más dos del Nuevo Testamento, siempre obligatorias.

Todos se sientan para escuchar las lecturas.

-Monición general hecha por el sacerdote.

-Proclamación de cada lectura.

-Canto  o en su defecto, recitación de un salmo sugerido, con el versículo responsorial correspondiente.

-"Oremos" (invitación del sacerdote a orar en silencio un breve momento. Este silencio meditativo puede hacerse también en lugar del salmo, al igual que en la Vigilia Pascual). Todos se ponen de pie.

-Oración propia de la lectura. (Hay Conferencias episcopales que no han incluido estas oraciones en sus misales. En estos casos quizás sea aconsejable emplear las conocidas "oraciones sálmicas" correspondientes a los salmos proclamados).

 
Luego de la cuarta lectura con su salmo y oración correspondientes, todos se ponen de pie, y se canta el himno Gloria in excelsis.

Y la Misa sigue así:

-Primera oración colecta de la Vigilia.

*Todos se sientan.

Se proclaman íntegras las lecturas del Nuevo Testamento que prescribe el Leccionario.

Cada lectura con su respectivo salmo, como en la Vigilia pascual, puede concluirse con una oración. He aquí unos modelos, tomados del Misal de la Conferencia Episcopal Italiana:

Primera lectura: Gén. 11, 1-9; Sal. 32, 10-11. 12-13. 14-15. R: 12b.

"Infunde en nosotros tu Espíritu Santo, Señor, para que todos los hombres busquen siempre la unidad en la armoría, y derribado el orgullo de razas y culturas, la Tierra sea una sola familia, y toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos. amén".


Segunda lectura: Éx. 19, 3-8a. 16-20b; se emplea como Sal: Dan.3, 52-56. R: 52b. O bien: Sal. 18, 8-11. R: Jn. 6, 68c.

 

"Oh, Dios de la alianza antigua y nueva, que Te has revelado en el Fuego de la santa Montaña y en el Pentecostés de tu Hijo, haz una fogata con nuestra soberbia, destruye los odios y las armas de muerte, y enciende en nosotros la llama de tu caridad, para que el nuevo Israel, reunido de entre todos los pueblos, acoja con alegría la ley eterna de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

Tercera lectura: Ez. 37, 1.14; Sal. 106, 2-9. R: 1.

"Oh, Dios, Creador y Padre, infunde en nosotros tu aliento de vida; que el Espíritu que se cernía sobre los abismos de los orígenes, vuelva a infundirse en nuestras mentes y nuestros corazones como hará al final de los tiempos para despertar nuestros cuerpos a la vida sin fin. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".

 
Cuarta lectura: Jl. 3, 1-5; Sal. 103, 1.2a. 24. 27-28. 29bc-30.

"Escucha, oh, Dios, a tu Iglesia, unida en concorde plegaria en esta santa Vigilia, mientras espera el cumplimiento de la Pascua perenne; que descienda siempre sobre ella tu Espíritu, para que ilumine la mente de los fieles, y todos los renacidos por el bautismo sean en el mundo testigos y profetas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".


Luego de la lectura del Apóstol, permaneciendo todos sentados, se canta o recita la Secuencia Veni Sancte Spiritus.

Todos se ponen de pie. Se canta el Alleluia con su versículo propio. Puede realizarse la procesión con el Evangeliario, de acuerdo a como lo describen las normas litúrgicas.

Se proclama el Evangelio propio de esta Misa de la Vigilia.

Después, la Misa sigue como de costumbre.


Liturgia de la Eucaristía

Se emplea el Prefacio propio: De mysterio Pentecostes.

Deben usarse los elementos propios de esta solemnidad, especificados en cada Plegaria Eucarística. Conviene usar la Plegaria Eucarística I o Canon Romano que menciona a la Madre del Señor y al íntegro Colegio Apostólico.


Ritos finales

Es aconsejable impartir la Bendición solemne del Espíritu Santo, apropiada para Pentecostés.

El diácono, o en su defecto el sacerdote, deben despedir a la asamblea añadiendo a la expresión acostumbrada, dos veces la palabra Alleluia, por ser el último día del Tiempo Pascual.

Es oportuno cantar al final de la celebración la tradicional antífona pascual de María: Regina Caeli, la cual en ámbito litúrgico, después del Domingo de Pentecostés, no volverá a escucharse hasta la próxima Pascua.



19 de mayo de 2012, Vigilia de la solemnidad de la Ascensión del Señor.
(Última actualización de la entrada: 12/05/16).

 


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