Los siguientes "Gozos" en honor de los santos mártires Fabián y Sebastián, se incluyen en algunos formularios de novenas que la piedad ha querido componer para solicitar la gloriosa intercesión de ellos:
Pues sois los más ilustrados
astros de Roma y Milán,
san Fabián y Sebastián
sean nuestros abogados.
Roma y Milán su fortuna
tuvo en vuestro noble Oriente,
donde se vio claramente
la gracia que en vos se aduna;
pues con tan ilustre cuna
fuisteis los más estimados,
san Fabián…
La fe su puro arrebol
infundió en vuestra alma luego,
y el claro esplendor de fuego
os lució a cada uno sol;
si tan divino crisol
así os tenía inflamados,
san Fabián…
En vos, Fabián, con belleza,
y en vuestra elección vio Roma
hacer blanca una paloma
trono de vuestra cabeza;
y a Sebastián su pureza
puso en candores sagrados,
san Fabián…
De la Iglesia universal
fuiste, Fabián, el pastor,
y Sebastián, con valor,
su defensor celestial;
y pues sois con gloria igual
en un día venerados,
san Fabián…
Dio a vos, Sebastián amante,
Diocleciano su bastón,
y del primer escuadrón
fuiste capitán triunfante;
pues la Iglesia militante
fio a Fabián sus cuidados,
san Fabián…
Con igual cristiano celo
convertíais a las almas,
llevándolas como en palmas
por los caminos del cielo;
ya que venció vuestro anhelo
los pechos más obstinados,
san Fabián…
Por Diocleciano y por Decio
fuisteis los más perseguidos
y siempre los más queridos
de los fieles con aprecio;
pues con tirano desprecio
os visteis encarcelados,
san Fabián…
A uno cortó la cabeza,
a otro a un palo mandó atar,
y así, en él, asaetear
su animada fortaleza;
pues por tal cruel fiereza,
moristeis martirizados,
san Fabián…
Cada uno con fe notoria
en el martirio inhumano
tuvo la palma en su mano,
y en su esfuerzo, la victoria;
y pues unida esta gloria
os hace tan señalados,
san Fabián…
Dieron eternos laureles
a nuestra fe, vuestras venas,
viviendo como azucenas,
al morir como claveles;
ya que mártires tan fieles
sois de todos tan amados,
san Fabián…
Muy amante Abiego, en vos
su devoción manifiesta,
y hace un género de fiesta
que siempre es común de dos;
y pues os ha hecho Dios
sus patronos adorados,
san Fabián…
En todo lance fatal
de peste, de hambre y de guerra,
en vuestro amparo se encierra
el remedio universal;
pues así de todo mal
siempre nos vemos librados,
san Fabián…
Pues sois los más ilustrados
astros de Roma y Milán,
san Fabián y Sebastián
sean nuestros abogados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario