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miércoles, 5 de marzo de 2014

Guión: Miércoles de Ceniza (con normas litúrgicas)




Para profundizar sobre las características litúrgicas del Tiempo de Cuaresma, se puede consultar aquí.
Para leer el Mensaje papal de este año para la Cuaresma, se puede hacer clic aquí.

En la Misa de hoy, como en cualquier otra, puede -y es aconsejable, por su carácter solemne- usarse el incienso. (Cf. Caeremoniale Episcoporum -en adelante CE-, 255).
Se aconseja realizar una statio en alguna iglesia menor desde la cual partirá la procesión penitencial hasta la iglesia mayor en la que va a tener lugar la Santa Misa. Durante dicha procesión, es aconsejable cantar las letanías de los santos (Cf. Normas generales del Misal Romano, 1). Si no se realiza  el rito de la statio, se pueden cantar las mismas letanías en la procesión de entrada de la Misa.
En cualquier caso, la celebración puede introducirse con éstas u otras palabras semejantes:

Introducción

En este día damos comienzo al sagrado Tiempo de Cuaresma, itinerario espiritual de preparación para la gran solemnidad de la Pascua del Señor.
Acogemos la invitación de la Madre Iglesia, que mediante el austero rito de la imposición de la ceniza, renueva el llamado a la conversión, recordándonos la caducidad de la vida y lo efímero de las cosas del mundo.
Confiemos en la infinita misericordia de nuestro Padre del Cielo, que en cada Eucaristía, sigue dándonos a su Hijo como único Remedio para todos los males que nos aquejan. 

El sacerdote pronuncia el saludo litúrgico propio del Tiempo cuaresmal. La versión oficial del Nuevo Misal Romano para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay (2007/2008), en el n. 2, posee cinco formularios a elección. Puede optarse por cualquiera, menos por el último, que es exclusivo del Domingo de Ramos.
Se omite el Acto penitencial, el cual es suplido por el Rito de imposición de ceniza.
Luego del Saludo litúrgico, puede realizarse una breve monición explicativa del porqué de la omisión del himno Gloria in excelsis durante este Tiempo cuaresmal:

Hermanos, durante este sagrado Tiempo cuaresmal, que hoy inauguramos, y que se caracteriza por la austeridad, la liturgia de la Iglesia omite el canto o el rezo del himno Gloria a Dios, por su carácter festivo. Lo volveremos a escuchar en la Solemne Vigilia Pascual de la Noche santa.

Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Jl. 2, 12-18

La profecía de Joel nos presenta al Dios compasivo que se conmueve ante el arrepentimiento genuino y la sincera confesión de los pecados de su pueblo. 

Salmo: Sal. 50, 3-6a. 12-14. 17


Meditemos las palabras del Salmo penitencial por excelencia, y oremos respondiendo (cantando) luego de cada estrofa: "Piedad, Señor, hemos pecado". O bien: "Piedad, Señor, pecamos contra Ti". O bien, en latín: Miserere nobis.

Segunda lectura: II Cor. 5, 20_6, 2

En "este tiempo favorable" de conversión, que gracias a la liturgia de la Iglesia, se renueva año tras año, acojamos la invitación de San Pablo a "dejarnos reconciliar" con Dios, es decir, a no permanecer indiferentes ante el Señor Misericordioso, que siempre sale a nuestro encuentro, ofreciéndonos su perdón.


Se puede dar una breve explicación de la omisión del Aleluya durante este tiempo penitencial:

Como el Gloria, también el Aleluya se omite durante la Cuaresma, por ser tiempo penitencial.
Aclamemos a Cristo, Palabra Viva de Dios, que en el Evangelio que vamos a escuchar, nos enseña en qué consisten las verdaderas prácticas cuaresmales.


Evangelio: Mt. 6, 1-6. 16-18

En la página del Evangelio de San Mateo que estamos por escuchar, el Señor Jesucristo nos enseña en qué consiste la auténtica práctica cuaresmal.

Bendición e imposición de la ceniza (Benedictio et impositio cinerum)

A continuación, el sacerdote bendecirá la ceniza, que luego nos será impuesta en la cabeza. Este rito, que se ha conservado desde hace siglos en la Iglesia, quiere recordarnos la fragilidad de la condición humana, naturalmente inclinada al pecado, y la necesidad que tenemos de la paternal protección de Dios, el Cual nos ama tanto que, por los méritos de Cristo, nos purifica y nos perdona.

El sacerdote, después de la homilía, y luego de la monición Deum Patrem, opta por una de las dos oraciones de bendición de la ceniza propuestas por el Misal (Deus, qui humiliatione o Deus, qui non mortem). Un acólito puede sostener el recipiente con la ceniza mientras es bendecida (Cf. CE, 256).
Después de la bendición, rocía las cenizas con agua bendita, sin decir nada.
Después las impone en la cabeza de los fieles pronunciando cualquiera de las siguientes dos fórmulas: 

"Conviértete y cree en el Evangelio" (Poenitemini, et credite Evangelio).

"Recuerda, hombre, que del polvo vienes y al polvo volverás" (Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris).

En esta Misa no se dice el Credo.


Oración de los fieles

Junto a María, Refugio de los pecadores, y a los santos penitentes de todos los tiempos, elevemos nuestras súplicas al Padre Misericordioso.

R. "Señor, perdónanos, y haznos más fieles a Ti".

-Por los sacrilegios cometidos por el Pueblo de Dios: La profanación o indigna recepción de la Eucaristía; la falta de respeto explícita o implícita, a Dios, a la Santísima Virgen y a los santos; por la irreverencia con que a veces, los laicos y también los consagrados, tratamos las cosas sagradas. R.

-Por los pecados con que en tiempos pasados, y también actualmente, muchos cristianos manchamos el rostro de la Iglesia: La soberbia, división, la hipocresía, la incomprensión, la intolerancia, el silencio cómplice, la cobardía y la ostentación. R.

-Por los pecados cometidos contra esta misma Iglesia, fundada por Cristo y amada por Él: Los cismas y herejías, la apostasía y la pretendida maledicencia, las persecuciones y prejuicios, las calumnias e injurias, los ataques feroces y las burlas malsanas a la persona de los ministros sagrados, en especial a la del Papa que es Vicario del mismo Cristo. R.

-Por los pecados de acción u omisión contra el don sagrado de la vida y contra la dignidad de la persona humana: El aborto, la explotación, la tortura, la pena de muerte, la eutanasia, la desigualdad entre ricos y pobres, la marginación, la opresión bajo nuevos y antiguos tipos de esclavitud, la miseria no combatida y el abuso en todas sus formas. R.


Ofertorio

Junto a la ofrenda de nuestra pequeñez, los dones de pan y vino son llevados al Altar como primicias de este Tiempo de gracia que hemos iniciado hoy solemnemente.

Se usa el Prefacio de Cuaresma III (De fructibus abstinentiae) o IV (De fructibus ieiunii).


Comunión

Con un corazón contrito y humillado, al igual que el escritor sagrado del salmo que hoy hemos meditado, acerquémonos a comulgar el Pan de los fuertes, Carne y Sangre del Hijo de Dios, vencedor del Maligno.

Despedida

Habiendo participado de la Santa Misa, Sacrificio de reconciliación y Banquete de unidad, volvemos a nuestro mundo como testigos de la Misericordia de Dios.

El sacerdote debe rezar la "Oración sobre el pueblo" Super inclinantes que para esta Misa ofrece el Misal, y que concluye con la Bendición final. Es obligatoria para hoy y ad libitum para las demás ferias cuaresmales. En los domingos de Cuaresma es más aconsejable usar la Bendición solemne de este Tiempo.

5 de marzo, Miércoles de Ceniza.
Última actulización de la entrada: 08/02/15.


Imagen: trinitariaspastoral.blogspot.com




4 comentarios:

  1. hola ke cantos se ponen??

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  2. Hermano:
    Durante la Cuaresma se deben elegir siempre cantos penitenciales.
    Los hay muchos y muy hermosos. La mayoría puedes encontrarlos en You tube. Te doy algunos títulos tradicionales: "Sí, me levantaré", "Iglesia peregrina", "Vuelvo a tu Casa, Señor",entre otros. Han de elegirse cantos lentos, sin que en ellos se mencione la palabra "Aleluya".
    El canto de las Letanías de los Santos en algunos lugares tan olvidadas, es ideal para una procesión de entrada de cualquier Misa cuaresmal.
    Tener en cuenta que en este sagrado tiempo se prohíbe el uso de los instrumentos musicales solos, es decir, que solamente están permitidos para sostener el canto.
    El Señor te conceda vivir en plenitud este tiempo de gracia.

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  3. MUY BUEN GUION, SERIA RICO QUE LA ORACION DE LOS FIELES TUVIERA SU CONCLUSION DIOS LOS BENDIGA

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  4. Gracias, hermano.
    Puede usarse como conclusión de la Oración de los fieles, cualquiera de las "Oraciones sobre el pueblo" que figuran en el Misal, menos la propia de hoy, prescripta para el final de la Misa, si es que va a usarse en la Bendición conclusiva. La que se elija, se reza luego de la última de las preces, omitiendo, por supuesto, la bendición trinitaria con que concluye.
    Cada feria cuaresmal tiene asignada una "Oración sobre el pueblo" de entre las que se puede elegir. Este uso alternativo de las "Oraciones sobre el pueblo" en otros momentos distintos de la Bendición final, es una posibilidad que ofrece la liturgia. Por ejemplo, si la celebración cuaresmal se hace como "statio", es decir, si se inicia en un lugar distinto de la iglesia en donde vaya a celebrarse la Misa, la liturgia sugiere que allí se comience la celebración con la señal de la Cruz, y con el saludo litúrgico, seguido de una monición; que se rece luego una de las "Oraciones sobre el pueblo", y después se marche -al son de las letanías de los santos- en procesión penitencial hacia la Iglesia en que tendrá lugar la Misa,

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