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La verdadera Iglesia de Dios...

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sábado, 11 de mayo de 2013

Instrucción “Calendaria particularia”: Texto comentado y ejemplificado




Como hice con las Normas universales del Calendario, en una entrada anterior, presento aquí las propias de los Calendarios particulares, glosadas con breves comentarios  explicativos y ejemplificativos (tipografía azul).

Instrucción de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, de 24 de junio de 1970, para la revisión de los calendarios particulares y los propios de la misa y el Oficio.
            

He resaltado con negrita lo que me parece importante focalizar del texto.
 
Parece llegado el momento de revisar los calendarios particulares y los propios de los Oficios y de las misas, con el fin de aplicar también a ellos los principios y las normas que dirigieron la renovación del nuevo Calendario general, así como del Misal [1] y del Breviario.
Con la publicación del nuevo Calendario general [2] se ha ordenado el año litúrgico buscando conseguir una mejor integración mutua entre el ciclo que recuerda los misterios del Señor y el ciclo que celebra a los santos. Siguiendo además el mandato del Concilio Vaticano II, sólo se han introducido en el Calendario general aquellos santos que parecerían tener una importancia realmente universal.
Así, pues, queda por realizar la segunda parte del mismo mandato, a saber, aquella que preceptúa dotar de la debida celebración a los demás santos en aquellos lugares en los que causas especiales aconsejan darles culto; es decir, en cada nación, diócesis o familia religiosa de la que cada santo puede ser considerado como algo más propio. [3]
Con esta finalidad, y con la de responder a muchas preguntas que ya se le habían formulado, esta Sagrada Congregación para el Culto divino considera oportuno publicar esta Instrucción para contribuir así a que la citada revisión se realice con mayor seguridad y facilidad.

Capítulo I
NORMAS GENERALES

1.      Es conveniente que cada Iglesia y familia religiosa tribute un culto especial a aquellos santos que le son más propios, y corresponde a los calendarios particulares armonizar orgánica y debidamente con el ciclo general tales celebraciones. [4]

2.      Se debe conservar siempre íntegro el Propio del tiempo; a saber, el ciclo de tiempos, solemnidades y fiestas mediante el cual se despliega y celebra todo el misterio de la Redención a lo largo del año litúrgico; ciclo que, por lo mismo, debe anteponerse a las celebraciones particulares. [5] Por ello:
-          Los domingos se prohíbe en absoluto toda celebración particular perpetua. [6]
-          Los días que normalmente coinciden con el tiempo de Cuaresma y con la Octava de pascua, así como desde el día 17 al 31 de diciembre, deben estar libres de celebraciones particulares, a no ser que se trate de memorias libres, o de aquellos fiestas de las que se habla en la Tabla de los días litúrgicos, número 8, a, b, c, d, o de solemnidades que no pueden trasladarse a otro tiempo. [7]
-          Las celebraciones de indulto, es decir, aquellas que no tienen una relación propiamente dicha con el calendario particular, no deben repetir otras celebraciones ya representadas en el ciclo del misterio de salvación, ni deben multiplicarse más de lo debido. [8] Para conservar las antiguas o para introducir otras nuevas, tiene que haber razones especiales.

Por ejemplo, la antigua festividad de la Preciosísima Sangre de Cristo, de alguna manera "era una duplicación" de la solemnidad de Corpus Christi, en que desde el siglo XIII en que fue instituida, se ha honrado también a la Sangre del Señor. (De ahí el título oficial actual, por cierto, más apropiado: "Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre del Señor"). Esto ha hecho que aquella festividad se suprimiera en el Calendario universal, pero con la concesión de que se conservara en algunos calendarios particulares. Hay una entrada en este blog dedicada al culto a la Sangre del Señor.

3.      Cada santo gozará de una sola celebración en el año litúrgico; pero donde razones pastorales lo aconsejen, se permite una segunda celebración a manera de memoria libre para el traslado o hallazgo de los santos patronos o fundadores de Iglesias particulares o de familias religiosas, o para un acontecimiento especial (por ejemplo, la conversión) relativo a la vida de los mismos santos. [9] Así, la Orden benedictina celebra a su patrono San Benito de acuerdo con el Calendario universal, el 11 de julio como "solemnidad", pero también conserva la antigua fecha del 21 de marzo, ya suprimida de aquel Calendario, por ocurrir en tiempo cuaresmal, y en ella celebra la fiesta del Tránsito del Santo. Si existiera la obligación de hacer memoria del mismo misterio o santo en días determinados (por ejemplo, en un día fijo de cada mes o de cada semana), en adelante se suprimirá.

4.      Es necesario que la revisión de los calendarios y de los propios vaya precedida de una cuidadosa investigación teológica, histórica y pastoral; [10] por ello, los Ordinarios u otras legítimas autoridades procurarán establecer una Comisión de varones versados en estas materias.
Los calendarios se redactarán después de oído el consejo del clero y del pueblo o de los miembros de la familia religiosa afectados, serán aprobados por la competente autoridad e intra quinquennium, a partir de la promulgación del nuevo Misal y del nuevo Breviario, se someterán a la confirmación de esta Sagrada Congregación para el Culto divino.
Deben observar el calendario así aprobado todos los obligados al mismo y sólo podrá cambiarse con el consentimiento de la Sede Apostólica.

5.      Una vez revisados el Calendario y el Propio de la diócesis o de la familia religiosa, los Ordinarios procurarán que se revisen oportunamente también los calendarios, los propios y los indultos y privilegios de cada Iglesia y provincia religiosa dependiente de su jurisdicción, aplicando los mismos principios y normas expuestas en la presente Instrucción.

6.      Los calendarios particulares y los propios de Oficios y de misas se mandarán a esta Sagrada Congregación por triplicado, escritos a máquina, y con un ejemplar del Calendario y del Propio precedente. Además, al mandar este trabajo:
-          Se expondrán breve y claramente las razones por las que se ha introducido cada cambio, sobre todo si se apartan de las normas expuestas en la Instrucción presente.
-          Si se trata de Oficios o de misas nuevas, se indicarán también las partes tomadas de otros Oficios o misas ya aprobadas y las que se han elaborado de nuevo totalmente.

Capítulo II
LAS CELEBRACIONES Y EL CALENDARIO PROPIOS

A)    Las celebraciones particulares

7.      Figurarán en los calendarios particulares las celebraciones propias, obligadas por el mismo derecho o las concedidas por indulto.

8.      Las celebraciones propias de cada región, nación o territorio más extenso son:
-          La fiesta del patrono principal, que, con todo, por razones pastorales, puede convertirse en solemnidad. Por ejemplo, en Argentina, el 8 de mayo se celebra la solemnidad de Nuestra Señora de Luján, patrona de la República.
-          La memoria del patrono secundario. Los santos mártires Tiburcio y Valeriano son patronos secundarios de Córdoba, en Argentina, y se celebran el 14 de abril, como memoria obligatoria.
-          Otras celebraciones de santos o de beatos, regularmente inscriptos en el Martirologio o en su Apéndice, y particularmente relacionados con aquella región, nación o territorio más extenso. Por ejemplo, en Portugal, el 20 de febrero tiene lugar la memoria de los santos Francisco y Jacinta Marto, videntes de Fátima, oriundos de ese país. Jacinta, está inscripta en el Martirologio en este día en que murió.

9.      Las celebraciones propias de cada diócesis son:
-          La fiesta del patrono principal, que, con todo, puede convertirse en solemnidad. Por ejemplo, la diócesis de San Ramón de la Nueva Orán, en Salta, Argentina, celebra la solemnidad de su patrono San Ramón Nonato, el 31 de agosto.
-          La fiesta del aniversario de la dedicación de la iglesia catedral. La arquidiócesis argentina de Córdoba celebra la fiesta de la dedicación de su catedral el 14 de diciembre. En dicha catedral es solemnidad.
-          La memoria del patrono secundario. Por ejemplo, la diócesis española de Burgos, celebra la memoria del obispo vietnamita San Valentín de Berriochoa, su patrono secundario, el día 4 de julio. Es el primer mártir vizcaíno canonizado.
-          Las celebraciones de santos y de beatos, regularmente inscritos en el Martirologio o en su Apéndice, y particularmente relacionados con aquella diócesis, por ejemplo, por razón de origen, larga permanencia, muerte o culto inmemorial y aún vivo. Por ejemplo, en Catania, diócesis de Sicilia, el 20 de febrero se celebra la memoria de San León, obispo.

10.  Las celebraciones propias de cada lugar o pueblo o ciudad son:
-          La solemnidad del patrono principal. Por ejemplo, en Argentina, la ciudad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos celebra la solemnidad de su patrono, el obispo San Nicolás, el 6 de diciembre.
-          La memoria del patrono secundario. Por ejemplo, los santos Abdón y Senén, mártires, patronos secundarios de la ciudad de Sueca, en Valencia.

11.  Las celebraciones propias de cada iglesia son:
-          La solemnidad del aniversario de la dedicación, si está consagrada.
-          La solemnidad del titular.
-          La memoria de un santo o de un beato, inscrito en el Martirologio o en su Apéndice, si en ella se conserva su cuerpo.

12.  Las celebraciones propias de cada familia religiosa son:
a)      Para toda familia religiosa:
-          La solemnidad o la fiesta del titular. La Familia Salesiana celebra con el grado de fiesta la memoria de su titular San Francisco de Sales, conservando el día propio fijado en el Calendario universal, en que está inscripta como memoria: (24 de enero).
-          La solemnidad o la fiesta del fundador, si está canonizado. Por ejemplo, la Congregación del Santísimo Redentor celebra la solemnidad de su fundador San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, el 1° de agosto, en la misma fecha del Calendario universal, pero con el máximo rango litúrgico (en dicho Calendario es memoria obligatoria).
-          La solemnidad o la fiesta del patrono principal de la Orden o de la Congregación. Así, la Orden Trinitaria celebra la fiesta de Santa Inés, virgen y mártir, su patrona principal, el día 28 de enero, una semana después de la memoria homónima del Calendario universal.
-          La fiesta del fundador, si está inscrito en el catálogo de los beatos. El 26 de noviembre, la Familia Paulina celebra la fiesta de su fundador, el beato Santiago Alberione. Téngase presente que los beatos no deben celebrarse como "solemnidad".
-          La memoria del patrono secundario. El Instituto del Verbo Encarnado celebra la memoria de San Juan Pablo II, patrono secundario, el mismo día en que ésta se ha inscripto en el Calendario universal: (22 de octubre).
-          Las celebraciones de los santos y de los beatos que fueron miembros de la Orden o de la Congregación, a tenor del número 17, a. La Congregación de la Misión celebra la memoria del beato Federico Ozzanam el 9 de septiembre.

b)      Para cada provincia:
-          La fiesta del titular o del patrono principal. La Patagonia argentina celebra a su patrono San Juan Bosco el 31 de enero.
-          La memoria del patrono secundario. Los santos presbíteros y mártires rioplatenses Roque González, Alfonso Rodríguez y Juan del Castillo, son patronos secundarios de la provincia argentina de la Compañía de Jesús. Se celebran el 17 de noviembre.
-          Las celebraciones de aquellos santos y beatos que tienen una relación especial con la provincia, a tenor del número 17, b. La ciudad bonaerense de Pergamino, en Argentina, celebra la memoria de la beata Crescencia Pérez, virgen, oriunda de allí, en donde se conserva su cuerpo, y adonde fue beatificada. (Tuve la gracia de participar de esta celebración).

En lo tocante a las celebraciones del titular, del fundador canonizado y del patrono principal, recuerden que sólo una de ellas puede figurar en el calendario con categoría de solemnidad, y que las demás deben celebrarse como fiestas. Esto se debe a que la primacía del grado litúrgico de "solemnidad", por ser el máximo rango, desplaza otras celebraciones importantes. Así, muchas solemnidades producirían una indeseada perturbación en el Calendario perpetuo. La elección corresponde a la autoridad suprema de la familia religiosa, lo mismo que la revisión del calendario particular.

B)     El calendario particular y las celebraciones que deben introducirse en él.

He aquí una clara definición de lo que se entiende por "Calendario particular":

13.  El calendario particular está formado por las celebraciones particulares introducidas en el calendario general. Puede ser nacional, regional, diocesano o religioso.

Qué celebraciones incluir:

14.  El calendario nacional o regional se puede hacer, si se cree oportuno, para toda la nación o región, y en él figurarán aquellas celebraciones propias o de indulto que no se encuentran en el calendario general o que en el calendario propio deben celebrarse con grado superior.
De esta forma, en cada nación o región pueden dotarse de la celebración correspondiente aquellos santos que tuvieron una gran influencia en su historia religiosa, sobre todo por su doctrina o por su actividad apostólica.

15.  a) Tiene el calendario diocesano cada diócesis y territorio eclesiástico equiparado a una diócesis.[11]
b) El calendario diocesano se forma introduciendo en el calendario general:
      - Las celebraciones propias o de indulto de toda una nación o región o de todo un territorio más extenso.
      - Las celebraciones propias o de un indulto de toda la diócesis.
c) Los calendarios de cada lugar, de cada iglesia u oratorio, así como de aquellas Congregaciones religiosas y de aquellos Institutos que carecen de calendario religioso, se forman de acuerdo con este calendario diocesano, añadiéndose las celebraciones propias o de indulto. De lo que se deduce que, así como el calendario diocesano debe "ordenarse" al nacional o regional, los religiosos y de regiones menores al diocesano, deben "ordenarse" a este último.

16.  a) Tienen calendario religioso:
-          Las Órdenes de varones, cuyo calendario deben usar también las monjas y las hermanas de la misma Orden, si existen, así como también los terciarios agregados que viven en común y emiten votos simples.
-          Las Congregaciones religiosas, las Sociedades y los Institutos de Derecho Pontificio, si de algún modo están obligados a la celebración del Oficio divino.
b) El calendario religioso se forma introduciendo en el calendario general las celebraciones propias y las concedidas por indulto a la misma Orden o Congregación.
c) Los calendarios de cada provincia religiosa, de cada iglesia u oratorio de la Orden o Congregación se forman de acuerdo con este calendario religioso, añadiéndose las celebraciones propias y las de indulto.
d) Los miembros de las familias religiosas se unen con la Iglesia local para la celebración del aniversario de la dedicación de la iglesia catedral y del patrono principal del lugar y del territorio más amplio donde viven.[12]

17.  Cuando alguna diócesis o alguna familia religiosa ha dado muchos santos y beatos hay que evitar que el calendario de toda la diócesis o del Instituto resulte excesivamente recargado. En consecuencia.

Para evitar que se "recarguen" demasiado los calendarios: 

a)      En los calendarios se destina una celebración singular sólo a aquellos santos o beatos que tienen una importancia especial para toda la diócesis (por ejemplo, los fundadores de la Iglesia local o aquellos que la honraron con su sangre o con ilustres méritos), o para toda la familia religiosa (por ejemplo, los principales mártires o aquellos santos o beatos que adornaron la familia religiosa con ilustres méritos).
b)      Los demás santos y beatos se celebrarán sólo en aquellos lugares con los que están particularmente vinculados o donde se conserva su cuerpo,[13] añadiendo, si se da el caso, en el calendario de la diócesis o de la familia religiosa una celebración común, ya de todos los santos o beatos, ya de algunas clases (por ejemplo, mártires, obispos, etc.).

Las precedentes determinaciones se observarán también en la confección de los calendarios nacionales o de los relativos a un territorio más extenso, con las debidas modificaciones.

18.  Se someterá a un examen crítico cada uno de los santos o beatos que se quieran inscribir en el calendario, de modo que históricamente esté comprobada su vida y actuación, el origen y la difusión de su culto. Con este fin, se consultarán los especialistas en hagiografía local y las colecciones hagiográficas críticas recientes. Si, a pesar de ello, subsistieran algunas dudas, todo el asunto podrá remitirse a esta Sagrada Congregación. Así se evitaría la actitud rayana en la idolatría o, al menos, en la superstición de rendir culto a quien no existe o en la actitud teológicamente errónea de tributárselo a quien no es digno de él.

19.  Al revisar los calendarios particulares se quitarán los nombres de aquellos santos de los que, fuera del nombre, poco o nada consta históricamente. Se quitarán también del calendario los nombres de aquellos santos que, habiendo sido introducidos en otros tiempos por razón de circunstancias especiales, ahora tienen poco o nada que ver con la diócesis o con la familia religiosa. No se trata de "descanonizarlos", por emplear un neologismo, sino de asumir que, aunque perpetuos intercesores como todos los bienaventurados, difícilmente sean invocados o imitados por quienes no tienen los elementos para conocer sus vidas y enseñanzas.

20.  Como en los últimos tiempos los límites de las diócesis han cambiado en diversas ocasiones, no se conservarán en el calendario los nombres de todos los santos de los diversos territorios de los que está formada la nueva diócesis, a no ser que tales santos tengan una importancia especial para toda la nueva diócesis.

C)     El día propio de las celebraciones
21.  En cuanto sea posible, se asignará a los santos el día de su muerte. Si se ignora el día de la muerte, la celebración se colocará en un día propio del mismo santo por otra razón, por ejemplo, el día del hallazgo, de la exhumación o del traslado del cuerpo o el día de la canonización; si esto no es posible, se le asignará un día que en el calendario particular esté libre de otras celebraciones.[14] 

Por ejemplo, en Argentina, se ha fijado la fiesta de san José Gabriel del Rosario Brochero, presbítero, patrono del clero de ese país, el día de su nacimiento, 16 de marzo, y no el de su muerte (o dies natalis), acaecida el 26 de enero, fecha ya ocupada en el Calendario univeral por la memoria obligatoria de los santos obispos Timoteo y Tito. Hay que aclarar que no se está celebrando el nacimiento terrenal del santo (esto la liturgia solo lo permite para el Señor Jesucristo, la Santísima Virgen y san Juan Bautista), sino su glorificación "en el día de su nacimiento terrenal", como pudo ser en cualquier otro.
 
Pero si el santo ya está inscrito en el calendario y el día de su celebración está tan vinculado a la devoción de los fieles, a tradiciones populares o a costumbres civiles que resulta difícil cambiarlo, se conservará el día tradicional.

22.  Las celebraciones llamadas de indulto se colocarán en el día más apropiado desde el punto de vista pastoral.

23.  Siempre que se dé la necesidad de acoplar las celebraciones propias con las universales, se observará lo siguiente:
a)      Las solemnidades que figuran en el calendario general se celebrarán el mismo día en los calendarios particulares, a no ser que se provea otra cosa (cf. Núm. 36).
b)      Las fiestas que figuran en el calendario general se celebrarán también el mismo día en los calendarios particulares; en caso de que cayera el mismo día de la fiesta propia, se la trasladará al próximo día libre, a no ser que el día de la fiesta propia esté tan vinculado con las costumbres del lugar o con el culto del pueblo, que resulte imposible trasladarlo sin grandes dificultades.
c)      La memoria propia se preferirá a la memoria general no obligatoria (o facultativa). Pero en ciertas circunstancias podrá tener preferencia incluso sobre la memoria general obligatoria, ya sea cambiando a esta última en memoria no obligatoria y uniéndola con una memoria particular de la misma clase en un mismo día del calendario, ya sea trasladándola a otra fecha, si es el caso.

De acuerdo con la normativa litúrgica actual, la ocurrencia de dos memorias obligatorias las convierte en libres en el año en que esto acaezca.

D)    Gradación de las celebraciones.

24.  Las celebraciones que en virtud del mismo derecho deben figurar en los calendarios particulares como solemnidades o fiestas, constan expresamente en la Tabla de los días litúrgicos. Se ha hablado antes de ellas en los números 8-12.
Las demás celebraciones propias figurarán como memorias obligatorias o memorias libres, a no ser que se opongan a ello especiales razones históricas o pastorales.[15]

La particular importancia pastoral de las memorias "libres" o "facultativas": 

La memoria libre, al dejar libre la elección del Oficio y de la misa de feria o del santo, no dificulta la celebración de los santos, y, en cambio, permite ordenar la celebración del día litúrgico de la forma que más convenga a las necesidades espirituales, a la piedad, a la preparación y a la inteligencia de los asistentes. Por ello, su uso se demostrará muy útil a la hora de confeccionar los calendarios, sobre todo si hubiera que introducir en ellos muchos santos.

25.  Nada impide que algunas celebraciones reciban en un lugar determinado mayor solemnidad de la que les corresponde en toda la diócesis o familia religiosa.[16]Aplicando prudentemente esta distinción, los calendarios responderán mejor a las necesidades y conveniencias particulares.

26.  Aquellos santos o beatos que se conmemoran juntos en el calendario y se celebran también juntos siempre que hay que celebrarlos con el mismo grado, aunque uno o varios de entre ellos sean más propios. Pero si hay que celebrar con grado superior a uno o a algunos de estos santos o beatos se redactará un Oficio sólo para éstos, omitiendo la celebración de los demás, a no ser que sea conveniente asignarles otro día, a modo de memoria obligatoria.[17]

E)     Los títulos de los santos
27.  Suprimidos los títulos siguientes: “confesor pontífice”, “confesor no pontífice”, “ni virgen ni mártir”, “viuda”, los nombres de los santos irán acompañados, como en el calendario general, de los siguientes títulos:
 a)      Títulos consagrados por el uso: apóstol (evangelista), mártir, virgen.
 b)      Títulos que indican el grado dentro de la sagrada jerarquía: obispo (papa), presbítero, diácono.
 c)      Títulos que indican que el santo formó parte de una familia religiosa: abad (monje), religioso, religiosa.
El título de “abad” se da a todos los santos que pertenecieron a una Orden religiosa en la que existe el cargo abacial, aunque fueran presbíteros, por ejemplo, san Bernardo; el título de “religioso” se atribuye a los religiosos no presbíteros; el título de “religiosa” se da a aquella mujer que antes de su entrada en religión hizo vida matrimonial; las demás religiosas reciben el título tradicional de “virgen”.
Aunque en el calendario general ningún título particular sigue al nombre de los santos seglares, que no son mártires o vírgenes, nada se opone a que en los calendarios particulares se conserven aquellos apelativos que recuerdan de algún modo su condición de vida (por ejemplo, (San Esteban de Hungría) rey, (San Luis Martin), padre de familia, (Santa Celia Guérin), madre de familia, etc.).
El único "título", fuera de los mencionados más arriba, que se ha conservado en el Calendario universal, es el de "Obrero" o "Artesano" para el patriarca san José, en la memoria facultativa del 1° de mayo.

Capitulo III
ALGUNAS CELEBRACIONES EN PARTICULAR.

A)    Patrones y Titulares
28.  Sólo los santos, es decir, aquellos que vengan legítimamente bajo este título, pueden elegirse como patrones de las naciones, regiones, diócesis, lugares, familias religiosas, hermandades y personas morales; no los beatos, a no ser con indulto de la Sede Apostólica.[18] Se excluyen siempre las Personas Divinas.

29.  En lo tocante a la celebración litúrgica, ésta corresponde sólo a los patrones elegidos y establecidos de acuerdo con la antigua costumbre, o a los recibidos de tradición inmemorial. A los demás, que sólo en sentido más amplio llevan el nombre de patronos y responde únicamente a razones de simple piedad, no les corresponde ningún derecho litúrgico especial.

30.  Los patrones serán elegidos por el clero y el pueblo, con la aprobación del Obispo o de otra competente autoridad eclesiástica. La elección y la aprobación deben ser confirmadas por la Sagrada Congregación para el Culto divino.[19]
Para el caso de los patrones de una Orden, Congregación o Instituto religioso o de provincia suya, la elección hecha por aquellos a quienes corresponde y la aprobación dada por la competente autoridad de la familia religiosa deben ser confirmadas por esta Sagrada Congregación para el Culto Divino.

31.  En adelante sólo habrá un patrono principal. Por razones especiales, se puede añadir otro, como secundario. En cuando sea posible 4, se observará lo mismo para los patrones ya establecidos, teniendo en cuenta lo mandado en los números 32 y 33.
Está permitido elegir dos o más santos como patrones principales, si dichos santos figuran inscritos juntos en el calendario. (Por ejemplo, los santos Cosme y Damián, mártires -26/09-).

32.  Aquellos patronos, tanto principales como secundarios, que fueron constituidos como tales en otros tiempos, debido a circunstancias históricas particulares, así como los que fueron antiguamente escogidos por situaciones extraordinarias, por ejemplo, peste, guerra u otra calamidad, o debido a un culto especial ahora caído en desuso, no se venerarán ya en adelante como patrones.

33.  En el caso de que el culto y la piedad hacia un patrono legítimamente establecido o recibido por tradición inmemorial, con el correr del tiempo hayan desaparecido, o si nada cierto se sabe del mismo santo, nada impide que, después de estudiar bien el asunto y de oír a los interesados, se establezca un nuevo patrono, cumpliendo lo mandado en el número 30.

34.  Las iglesias pueden tener como titular a la Santísima Trinidad; (nótese que no se individualiza al Eterno Padre), a nuestro Señor Jesucristo, bajo alguna invocación de un misterio de su vida o de un nombre ya introducido en la sagrada liturgia (por ejemplo, Transfiguración, Crucifixión, Ascensión); o al Espíritu Santo; o la Bienaventurada Virgen María, también bajo alguna invocación ya introducida en la sagrada liturgia (por ejemplo, "Rosa Mística); o a los santos ángeles; o también a un santo inscrito en el Martirologio Romano o legítimamente canonizado, pero no a los beatos sin indulto de la Sede Apostólica.[20]
El titular de la iglesia, de la misma manera que el patrono principal, en adelante será uno solo, a no ser que se trate de santos que figuren inscritos juntos en el calendario. (Por ejemplo, los santos apóstoles Felipe y Santiago -3/5-).
Si pareciere oportuno cambiar el titular de la iglesia, se cumplirá lo que establece más arriba, en el número 33, acerca de los patronos.

35.  Las solemnidades de los títulos de la Bienaventurada Virgen María que no se hallan en el calendario general o en el particular, se celebrarán, o bien el día 15 de agosto, o bien en otra fecha dedicada en los mismos calendarios a una celebración en honor de la Bienaventurada Virgen María que responda mejor al título particular, debido, por ejemplo, a tiempo de más frecuentes peregrinaciones de los fieles, a tradiciones populares, etc. Por ejemplo, "la Santísima Virgen Niña" puede celebrarse el 8/9, fiesta de su Natividad, o el 21/11, memoria de su Presentación en el Templo.
Se elegirá en la misma manera el día de la solemnidad de aquellos títulos del Señor que no figuran en el calendario general o particular.

B)     Solemnidades que han dejado de ser fiesta de precepto.
36.  Aquellas solemnidades que por derecho general llevan consigo las obligaciones inherentes a la fiesta de precepto, aunque este precepto haya sido anulado por la Sede Apostólica, se celebran el día en que figuran en el calendario general, a no ser que de acuerdo con las normas generales relativas al año litúrgico y al calendario puedan (por ejemplo, cuando ocurren entre semana y se celebran el domingo anterior o posterior si este es del Tiempo Ordinario), o deban (por ejemplo, cuando ocurren en algún domingo de Adviento, Cuaresma o Pascua), trasladarse a otra fecha..[21]
Si una Conferencia Episcopal considera más oportuno fijar alguna de las solemnidades, por ejemplo, la solemnidad de Todos los Santos, en otra fecha, que encaje mejor con las tradiciones locales o con el sentir del pueblo, podrá proponer el caso a la Sede Apostólica. Es decir, no tiene facultades para decidirlo por sí sola, sino que ha de contar con el visto bueno de la Santa Sede.

37.  Cuando a las solemnidades que se han suprimido como fiestas de precepto se les asigna como propio un día diverso del que figura en el calendario general, deben fijarse también en la nueva fecha en el calendario particular.

C)     La Rogativas y las Cuatro Témporas.
38.  Corresponde a la Conferencia Episcopal determinar para toda su jurisdicción cómo hay que realizar aquellas celebraciones que corresponden a las Rogativas y Cuatro Témporas. Por tanto, determinará cuándo y durante cuántos días hay que tener las Rogativas; y también cuándo y durante cuántos días han de tenerse las celebraciones que corresponden a las Cuatro Témporas y cuál es el objetivo que se les asigna.
Determinará también cuáles son los formularios de misas que deban usarse esos días, escogiéndolos de entre aquellos que se encuentren en la nueva edición del Misal Romano como misas ad diversa.[22]

Capítulo IV
REVISIÓN  DE LOS PROPIOS DE LAS MISAS Y LOS OFICIOS.

A)    Los Propios de la misa.
39.  En la revisión de los textos de los Propios de la misa hay que distinguir oportunamente entre los textos que pertenecen al Misal y a los que corresponden al Leccionario.

40.  Pertenecen al Misal: la antífona de entrada, la oración colecta, la oración sobre las ofrendas, el prefacio, la antífona de comunión y la oración después de la comunión.
Pueden añadírseles la bendición solemne o la oración sobre el pueblo:
a)     La antífona de entrada debe introducir las mentes de los reunidos en el sentido de la celebración.[23] El texto debe estar redactado de tal manera que pueda recitarse cuando no se cante y del tal manera que el sacerdote pueda adoptarlo como base de le monición previa. La antífona de comunión debe expresar de alguna manera el nexo con el misterio eucarístico.
b)     De entre las oraciones, sólo la oración colecta guarda relación directa con el santo que se celebra; conviene que en ella se subraye el carácter propio del mismo santo, alguna faceta de su vida espiritual o de su actividad apostólica, evitando las fórmulas que insisten siempre en lo mismo, por ejemplo, en los milagros o en la fundación de la familia religiosa. Por el contrario, las oraciones sobre las ofrendas y después de la comunión se refieren sólo de forma indirecta. En el nuevo Misal Romano se hallan también muestras oraciones sobre el pueblo y de bendiciones solemnes, que en determinados días u ocasiones pueden anteponerse a la última bendición ordinaria.
c)     El prefacio debe dar expresión al tema propio de la acción de gracias, que empapa toda su Eucaristía en aquellos días o en aquellos tiempos en que se usa el mismo prefacio. Su forma literaria no s la de la súplica, sino la de la glorificación de Dios por medio de Cristo Señor, a la luz de algún aspecto particular del misterio de la salvación. Si hay un prefacio propio, se insertará en la misa de la que forme parte.

41.  En lo tocante a las lecturas, es necesario tener muy presente: que las solemnidades tienen tres lecturas; que el Antiguo testamento no se lee durante el tiempo pascual; que las lecturas propias, siempre que se determine tenerla, piden su salmo propio con la respuesta del pueblo y su propias aclamación o versículo antes del evangelio.[24]

42.  El Misal y el Leccionario, revisados hace poco, ofrecen en los Comunes de misas muchas fórmulas que se podrán emplear oportunamente e la revisión de los Propios, sobre todo cuando éstos no contienen textos que deban conservarse por su importancia espiritual o pastoral, o por una misma antigüedad.

B)     Los Propios del Oficio.
43.  El elemento de mayor importancia y la nota propia del Oficio divino es la lectura hagiográfica o tomada de escritores eclesiásticos, que deben redactarse o escogerse para cada solemnidad, fiesta o memoria. Esta lectura puede tomarse de los escritos de los Padres o escritores eclesiásticos; pero, si se trata de santos o beatos, puede tomarse de sus escritos o puede ser también una exposición de las características de su vida espiritual o de su actividad apostólica. La lectura irá precedida por una breve narración biográfica, que empero no debe leerse en la celebración del Oficio.
Al preparar o revisar las lecturas hagiográficas se procurará que sean breves y sobrias (por ejemplo, normalmente no pasarán de las ciento veinte palabras); evitar los lugares comunes; suprimir o corregir lo falso o inadecuado.
Se añadirá a la lectura un responsorio apropiado, propio o del Común, que ayude oportunamente a la meditación del texto antes leído.

44.  Otros elementos que pueden dar su carácter propio al oficio, sobre todo en las solemnidades y en las fiestas, son el Invitatorio, las antífonas, en particular las de Laudes y Vísperas, y las preces. Si hay himnos propios, pueden conservarse, introduciendo las modificaciones pertinentes. La oración será siempre la misma de la misa.
Al revisar o elaborar en su totalidad estas partes, se podrán hallar en el Breviario restaurado muchos textos, que convendrá usar.

C)     La disposición de misas y Oficios.
45.  En la elaboración de los PropioS de los Oficios y de las misas, lo mismo en lo tocante a su distribución general que en la forma de escribir lo textos y los títulos, y en el modo de iniciar los libros de la sagrada Escritura y de las obras patrísticas, se tendrá en cuenta el sistema que han seguido las ediciones típicas del Breviario y del Misal, lo mismo las de lengua latina que las de lengua vernácula.

46.  Es conveniente que al imprimir el Misal y el Breviario para toda una nación o un territorio más amplio, las celebraciones propias de toda la nación o del territorio más amplio se coloquen en su correspondiente lugar dentro de las celebraciones del calendario general; pero las que sólo son propias de una parte, por ejemplo, de una región o de una diócesis, se colocarán en el apéndice particular.

47.  Para que puedan ejecutarse debidamente los textos que hay que cantar en la misa y en el Oficio, se indicarán las oportunas melodías, teniendo en cuenta las normas que determinan la forma de ejecución de cualquier canto, y las facultades de sustituir unos textos por otros. Por lo que se refiere a la misa, se indicará el salmo para el introito y para la comunión, así como la antífona y el salmo a cantar en el ofertorio.

Capítulo V
PRIVILEGIOS E INDULTOS DE MATERIA LITÚRGICA.

48.  Los privilegios e indultos contrarios a las nuevas normas litúrgicas deben considerarse revocados. Pero si un Ordinario cree necesario renovar uno u otro de estos privilegios e indultos, lo pedirá oportunamente, exponiendo las razones que lo movieron a ello.
Los privilegios y los indultos que no son contrarios a las citadas normas siguen vigentes; pero es también necesario revisarlos para que puedan conservarse con mayo seguridad.

49.  Por ello, cada Ordinario procurará mandar a esta Sagrada Congregación la lista de los privilegios litúrgicos junto con el calendario y los Propios de los Oficios y de las misas, para su conveniente revisión o renovación, añadiendo además una copias de la concesión precedente.

50.  Al imprimir los Propios se les añadirá la lista de los privilegios litúrgicos, para que esté al alcance de cualquiera que haga uso del Propio.

El Sumo Pontífice Pablo VI se dignó aprobar esta Institución, en todas y cada una de sus partes, el día 23 de junio de 1970, mandando que la apliquen con diligencia todos aquellos a quienes corresponde.

           

Notas:


[1] Cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario.
[2] Cf. Pablo VI. Carta apostólica Mysterii paschalis, de 14 de febrero de 1969.
[3] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 111.
[4] Cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, núm. 49.
[5] Cf. ibid., núm. 50.
[6] Cf. Ibid., núm 6.
[7] Cf. Ibid., núm 56, f.
[8] Cf. Ibid., núm. 50, c.
[9] Cf. Ibid., núm. 50, b.
[10] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 23.
[11] Cf. Código de Derecho Canónico, cáns. 293, 1, y 319.
[12] Cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, núm. 52, c.
[13] Cf. Ibid., núm 53, c.
[14] Cf. Ibid, núm. 56, c.
[15] Cf. Ibid., núm. 54.
[16] Cf. Ibid., núm. 54.
[17] Cf. Ibid., núm. 57.
[18] Cf. Código de Derecho Canónico, can. 1278; Sagrada Congregación de Ritos, Decreta authentica, núm. 526, de 23 de marzo de 1630, núm.
[19] Cf. Sagrada Congregación de Ritos, Decreta authentica, núm. 526, de 23 de marzo de 1630, núms.. 2-3.
[20] Cf. Pontificale romanum (edic. 1961), Ordo ad ecclesiam dedicandam et consecrandam, núm. 1.
[21] Cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, núms.. 7 y 56, f, al final.
[22] Cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, núms. 46-47
[23] Cf. Ordenación general del Misal Romano, núms.. 25, 26 y 29.
[24] Cf. ibid, núms. 37-38.

11 de mayo de 2013, Vigilia de la solemnidad de la Ascensión del Señor. 
En vísperas de la primera canonización que preside el Papa Francisco (12 de mayo de 2013), y la más numerosa de la historia: Es la de los Beatos Antonio Primaldo y 800 compañeros, mártires; Beata Guadalupe Zavala; y Beata Laura Montoya.
(Última actualización de la entrada: 16/07/17).





(La imagen que encabeza esta entrada pertenece al blog http://rorate-caeli.blogspot.com/2014/11/important-save-date-sacra-liturgia-2015.html).

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