Buscar este blog

La verdadera Iglesia de Dios...

La verdadera Iglesia de Dios...

martes, 22 de octubre de 2013

Guión: Conmemoración de los Fieles Difuntos




Introducción

En este día tan especial, celebramos la Conmemoración de los Fieles Difuntos.

Dice el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica:

“Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte, una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo” (1).
La existencia del Purgatorio es dogma de fe que, como todos los demás, tiene su sólido fundamento en las Santas Escrituras.
Ofrezcamos pues esta Eucaristía pidiendo por el eterno descanso de las almas de todos los difuntos, seguras ya de su salvación (Cf. Supra), pero privadas aún de la contemplación de la gloria de Dios.

Se usan ornamentos negros o morados.
Se omite el himno Gloria a Dios.

 
Liturgia de la Palabra

Proponemos una introducción general, la cual puede usarse libremente para cualquiera de las tres Misas sugeridas para hoy. A continuación, puntualizamos las citas de algunas de las lecturas de estas Misas de difuntos:

Única introducción: Apoc. 21, 1-5a. 6b-7; I Cor. 15, 51-57; Jn. 11, 17-27; I Cor. 15, 20-23; Lc. 24, 1-8; Sab. 4, 7-15; Rom. 5, 5-11; Jn. 14, 1-6.


San José libera a un alma del Purgatorio

La liturgia de este día de difuntos nos invita a contemplar el misterio de la muerte terrena. Si por el pecado de nuestros primeros padres, ella entró en el mundo, por el Sacrificio de Cristo, dejó de ser la última palabra en la vida de los hombres.

Si esta Conmemoración cae en domingo se reza el Credo. Si no, se omite.


Oración de los fieles

Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, están tomadas de la Santa Misa en sufragio por los cardenales y arzobispos fallecidos, presidida por el Papa Francisco el 3 de noviembre de 2017:

Hermanos y hermanas, a Dios, Fuente de la gracia y de la misericordia, ascienda incesante la súplica de todos los creyentes, que imploran paz y salvación por los vivos y por los difuntos.

R. Te rogamos, óyenos.
 
-Padre Santo, custodia en tu amor a nuestro Papa Francisco y a todos los pastores de la Iglesia, mandados al mundo a anunciar que en Cristo se cumple la liberación del pecado y de la muerte. R.
 
-Padre Omnipotente, envía tu Espíritu Santo sobre cuantos tienen responsabilidades civiles y sociales, e inspírales proyectos de justicia y de paz por el bien de la familia humana. R.
 
-Padre Misericordioso, acoge en tu paterno abrazo a todos los difuntos que han dejado esta vida invocando con confianza tu Santo Nombre. R. 
 
-Padre Justo, concede a tus hijos vivir con fidelidad el bautismo recibido y testimoniar con las obras la fe en Cristo Resucitado, primicia de una nueva humanidad. R. 
 
Oración conclusiva

"Te bendecimos, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque escuchas la oración de tu Iglesia, y te pedimos que concedas a nuestros hermanos difuntos gozar para siempre de la plenitud de la luz y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén".
 
O bien:
 
Con confianza de hijos, dirijamos nuestras súplicas al Autor de la Vida:

R. Dales, Señor, el descanso eterno

O bien:

R. Dios de la Vida, escúchanos

-Por el gozo eterno de las más olvidadas Almas del Purgatorio, a las que la Iglesia ama entrañablemente. Oremos.

-Por la almas de los Romanos Pontífices difuntos. Oremos.

-Por las almas de los hermanos no católicos, que durante su vida negaron la existencia del Purgatorio. Oremos.

-Por las almas de los niños a los que se les arrebató el derecho de nacer, y por las de los que, como ellos, murieron sin el bautismo. Oremos.

-Por las almas de aquellos a quienes la ley civil, (arrogándose un derecho que no tiene), ha autorizado la eutanasia. Oremos.

-Por las almas de los que han sido o serán condenados a la pena capital. Oremos.

-Por las almas de los que se han quitado la vida. Oremos.

-Por la eterna salvación de los que han muerto o morirán hoy. Oremos.


Ofertorio

Que así como las ofrendas de pan y vino son presentadas en el Altar, de la misma manera sean presentadas ante el trono de Dios las almas de los difuntos.


Comunión

Jesús Eucaristía es Manjar de Vida eterna. Alimentémonos de Él, y no seremos presa de lo poderes de la muerte.


Comunión espiritual

Jesús, Vida y esperanza de las almas, habita en mi corazón. Acepta, Señor, los frutos de esta comunión espiritual en sufragio por todos los difuntos, especialmente por aquellos a los que estoy más obligado a pedir.

Conviene usar la Bendición solemne de difuntos.


Despedida
Comprometidos con nuestra vida en la Tierra, y con la esperanza de llegar algún día al Hogar del Cielo, concluimos la celebración.
"Dales, Señor el descanso eterno. Que las almas de nuestros fieles difuntos, por tu Divina Misericordia, descansen en paz. Amén.


Nota

1. Cf. n. 1030.


22 de octubre de 2013, memoria litúrgica de San Juan Pablo II, a quien está dedicado este blog.
35° aniversario de la Solemne Misa de Inicio de su Pontificado.
Entrada redactada y publicada en sufragio de los fieles difuntos.
(Última actualización: 31/10/17).


Juan Pablo y el entonces cardenal J. Ratzinger (22/10/78)



No hay comentarios:

Publicar un comentario