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La verdadera Iglesia de Dios...

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miércoles, 27 de julio de 2016

Bendición de un nuevo hospital


 


Texto comentado

Bendicional:
en negro; (oración de bendición: negrita cursiva).

 
(Se conservan los números de secciones y parágrafos tal y como se hallan en el Bendicional: negrita. También en negrita me permito realzar algunas cuestiones litúrgicas del texto del Bendicional, incisos que, a mi criterio, merecen especial consideración).
Comentarios del blog: azul.

El capítulo XV del Bendicional, en el elenco de las "bendiciones de construcciones y actividades", ofrece la siguiente "bendición de un nuevo hospital o centro para enfermos":

BENDICIÓN DE UN NUEVO HOSPITAL O DE CUALQUIER CENTRO DESTINADO AL CUIDADO DE LOS ENFERMOS

647. Todas las casas destinadas al cuidado de los enfermos pueden con razón ser consideradas como un signo de la fidelidad con que los discípulos de Cristo observan el mandato evangélico de atender a los enfermos. En la inauguración de estos establecimientos, se ofrece la oportunidad pastoral de reunir a la comunidad cristiana y hacer que los fieles comprendan mejor el significado de la enfermedad y la importancia que reviste la medicina en los designios de la providencia divina.

648. Esta bendición no se refiere directamente a los enfermos, sino más bien a los que de algún modo los atienden y los sirven. Por lo mismo, la bendición del hospital no debe hacerse sin la participación de los médicos y demás personas que tienen a su cargo el cuidado de los pacientes.

649. Este rito pueden utilizarlo el presbítero o el diácono, los cuales, respetando su estructura y elementos principales, podrán adaptar cada una de sus partes para que la celebración se acomode mejor a las circunstancias del lugar y de las personas.

A diferencia de otras bendiciones del Bendicional, esta solo la puede presidir un ministro ordenado, como lo especifica el punto anterior.

650. En aquellos lugares donde se celebra cada año, durante el tiempo pascual o en otro tiempo determinado, la bendición en los hospitales o casas de salud, se preparará una celebración que tenga en cuenta a los enfermos, a los médicos y a los enfermeros, utilizando para ello los principales elementos de este Rito y el de la bendición de los enfermos, capítulo II, núms. 297-320 (son las páginas de la edición española del Bendicional, que contienen la bendición de los enfermos, a la que he dedicado otra entrada). 

Pueden ser fechas oportunas para bendecir estos lugares: 

-La Jornada Mundial de los enfermos, que se celebra en la memoria litúrgica de "Nuestra Señora de Lourdes", el 11 de febrero o en la fecha en que la hubieren estipulado las diferentes Conferencias Episcopales, con la autorización de la Santa Sede. 

-La festividad de diferentes santos relacionados con la medicina y con los enfermos: san Rafael arcángel (29/9 y 24/10), el evangelista san Lucas (18/10), san Juan de Dios (08/03), san Camilo de Lelis 14/07), santos Cosme y Damián (26/09), san Pantaleón (27/07), san José Moscati (12/04), santa Juana Beretta Molla (28/04), y tantos otros.

RITO DE LA BENDICIÓN

RITOS INICIALES

651. Reunida la comunidad en el lugar adecuado, después de un canto conveniente el celebrante dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:

Amén.

652. Luego el celebrante saluda a los presentes diciendo:

Jesús, el Señor, que recomendó a sus discípulos que atendieran a los enfermos y les proporcionaran alivio, esté con todos vosotros.

U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la sagrada Escritura.

Todos responden:

Y con tu espíritu.

O de otro modo adecuado.

653. El celebrante dispone a los presentes para recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:

El Padre de misericordia y Dios del consuelo, que por medio de su Hijo nos alienta en el Espíritu Santo, ama y bendice de un modo especial a los que se encuentran atribulados, a los enfermos y a todos los que atienden y sirven a los enfermos.
Los enfermos, en efecto, no sólo completan en su carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo, que es la Iglesia, sino que además representan en cierto modo al mismo Cristo, que afirmó que está presente en los enfermos y considera como dirigida a Sí mismo cualquier atención que se tenga con ellos. Es justo, por tanto, que imploremos la bendición divina sobre los enfermos que (viven) vivirán en esta casa y sobre las personas que en ella se (dedican) dedicarán generosamente a atenderlos, y, por tanto, también sobre esta casa, destinada al cuidado de los enfermos.

Sugestivo es el uso del futuro gramatical ("vivirán") en la monición precedente, da cuenta de que la bendición del lugar, incluye a los que lo habitan o lo habitarán.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

654. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo celebrante, lee un texto de la Sagrada Escritura.

Mt 4, 23-25: Traían a Jesús los enfermos, y él los curaba 

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Mateo:

Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Palabra del Señor.

655. Pueden también leerse: Si 38, 1-14; 2 Co 1, 3-7; Mt 25, 31-46; Lc 10, 30-37.

656. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto adecuado.

Salmo responsorial

Is 38, 10. 11. 12abcd. 16b-17 (R.: cf. 17a)

R. Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía.

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.» R.

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo. R.

Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.» R.

Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados. R.

657. O bien:

Sal 101 (102), 2-3. 24-25

R. (2) Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.

658. El celebrante, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.

PRECES

659. Sigue la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se proponen, el celebrante puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias del momento o de las personas. (Las "preces" son la parte que más adaptaciones permite en cada rito de bendición. En efecto, nunca falta esta aclaración en las bendiciones propuestas por el Bendicional).

Supliquemos con humildad a Cristo, el Señor, que vino al mundo para curar a los enfermos y consolar a los afligidos:

R. Bendice, Señor, a los que en ti confían.

Tú que viniste a curar a los enfermos y sanar los corazones afligidos,
—toma posesión de esta casa destinada al cuidado de los enfermos. R.

Tú que, proclamando el Evangelio del reino, curabas las enfermedades y dolencias del pueblo,
muestra a todos tu misericordia y tu bondad. R.

Tú que tocabas a los enfermos y quedaban curados,
—presta el auxilio de tu gracia a los enfermos que aquí serán (son) atendidos. R.

Tú que encomendaste a los, apóstoles que curaran a los enfermos,
—escucha las súplicas de tu Iglesia, que pide la salud para ellos. R.

Tú que prometiste el premio celestial a los que en tu Nombre visiten y consuelen a los enfermos,
—infunde en nosotros sentimientos de compasión, para que sepamos descubrirte y amarte en los hermanos enfermos. R.

ORACIÓN DE BENDICIÓN

660. El celebrante, con las manos extendidas, dice la oración de bendición:

Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo, movido por la fuerza del Espíritu Santo, curó nuestras enfermedades y dolencias y, al enviar a los discípulos a proclamar el Evangelio, les mandó que visitaran y curaran a los enfermos, concédenos, por tu bondad, que todos los que vivan (viven) en este lugar encuentren un trato humano y unas atenciones llenas de solicitud por parte de los médicos y sus ayudantes y que, al salir de aquí, recuperada la salud del cuerpo y del espíritu, alaben para siempre tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

661. O bien:

Bendito seas, Dios y Padre nuestro, que, por medio de tu Hijo, encomendaste al pueblo que anda en una vida nueva el cuidado y la solicitud por los enfermos; atiende nuestras súplicas: que este lugar sea, por la gracia del Espíritu Santo, una casa de bendición y una escuela de caridad; que los médicos ejerzan sabiamente su profesión, que los que cuidan de los enfermos practiquen este servicio con solicitud, que los fieles vengan aquí para visitar a Cristo en la persona de los hermanos, y, los enfermos, confortados por el amor de todos, recuperen pronto la salud y te den gracias por este gran beneficio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

662. Después de la oración de bendición, el celebrante rocía con agua bendita a los presentes y la casa, mientras se interpreta un canto adecuado.

CONCLUSIÓN DEL RITO

663. El celebrante concluye el rito, diciendo, con las manos extendidas sobre los presentes:

Dios, consuelo de los afligidos y fuerza de los débiles, que os ha reunido para la inauguración y bendición de esta casa, destinada al cuidado de los enfermos, os fortalezca con su gracia, para que, prestando a los enfermos una asistencia llena de amor y solicitud, sirváis fielmente en ellos al mismo Cristo, el Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo  y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

R. Amén.

664. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.


27 de julio de 2016, conmemoración de San Pantaleón, mártir. Entrada dedicada a él).

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