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La verdadera Iglesia de Dios...

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viernes, 2 de marzo de 2012

Días penitenciales: Ayuno y abstinencia




Según el canon 1251 del Código de Derecho Canónico, todos los viernes del año son "días penitenciales", pues en ellos hacemos memoria de la Pasión del Señor. En estos días debe guardarse abstinencia de carne o de otro alimento, de acuerdo con lo que establezcan las Conferencias Episcopales. Un carácter penitencial más marcado caracteriza a los viernes de Cuaresma, que es, para la Iglesia, el único tiempo litúrgico verdaderamente penitencial. (Esto puede apreciarse en los textos bíblicos y eucológicos, como así también en diversos ejercicios de piedad, el más difundido de los cuales es el Vía Crucis).
El Adviento, en la liturgia actual, no se considera propiamente un tiempo penitencial como antaño.

No son días penitenciales los viernes en que se celebra alguna solemnidad y el viernes de la Octava de Pascua, el cual, junto a los demás días de esta Octava, para la liturgia, constituye la única fiesta de Resurrección. 
De entre los días penitenciales del año, hay dos que lo son por excelencia: El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Éstos son días de ayuno y abstinencia.
El ayuno consiste en ingerir una sola comida fuerte al día; el consumo de ella puede, no obstante, distribuirse en raciones a lo largo de la jornada. Obliga a quienes tengan entre 18 y 59 años (Cf. canon 1252). Cabe aclarar que estos límites se han fijado para no obligar al ayuno a los menores o ancianos, quienes por su edad, podrían ver afectada su salud. Esto no impide -al contrario, sería provechoso- que los que tengan menos de 18 años o más de 59, si su estado de salud se los permite, realicen el ayuno como los demás.
En todo caso, y como regla general, debe entenderse que la práctica del ayuno jamás debe perjudicar la salud.  
La abstinencia obliga a quienes tengan desde 14 años (Ib), y consiste en evitar el consumo de carne, práctica que, si la autoridad eclesiástica competente lo autoriza, puede reemplazarse por otra privación, pero que realmente sea tal, y no una simple omisión que en nada afecte al penitente. También, y siempre contando con el visto bueno de la Conferencia Episcopal, puede ser suplida por algún ejercicio de piedad u obra de caridad.
Por otra parte, no hay que olvidar que el correlato de toda privación o acto penitencial es la ayuda al necesitado, proporcional con aquello de lo que uno se ha privado, o mejor aun, superior a ello. Solamente así estas prácticas recuperan su verdadera razón de ser.

 El ayuno y la abstinencia, fuera de los días establecidos, pueden realizarse -y se aconsejan- en cualquier otro día o tiempo del año, pero nunca en los domingos ni en las solemnidades; tampoco durante la Octava Pascual.

Que en esta santa Cuaresma recuperemos las prácticas penitenciales, que son por demás provechosas para nuestro crecimiento espiritual.

2 de marzo de 2012, viernes de la semana I de Cuaresma. Día penitencial.

2 comentarios:

  1. Hola :)

    Me ha servido de mucho tu entrada. Realmente hay que unirnos a Dios y ha su amado hijo, Jesucristo, en ayuno y oración.

    Ya te sigo, me gustó mucho tu blog.
    Ten por seguro que me verás mucho por aquí.
    Dios te bendiga!

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    1. Me alegra que pueda serte útil. Es bueno comprobar que somos muchos los que amamos a la Santa Madre Iglesia, tal y como la fundó el Redentor.
      La incomparablemente dulce Virgen María te arrulle junto a su Inmaculado Corazón cuyos latidos son la más bella canción de cuna.

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